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ENTRADILLA
Dios está en todas partes, pero ahora su nombre suena más en boca oficial: Dios para arriba y Dios para abajo. La Iglesia reclama su potestad sobre la divinidad, condena el manoseo y rechaza el uso de los símbolos católicos en los sitios políticos claves. No más vírgenes rojinegras. Un monseñor complacido pide aceptar al árbitro. Otro, rebelde, rechaza el fraude.


Éste árbitro no goza de mucha simpatía social ni respeto, y sus siglas, CSE, provocan furia entre aquellos que esperaban imparcialidad de su parte en las pasadas elecciones municipales. Aun así, un monseñor conciliador y complacido aparece en el canal oficialista procurando aceptar el destino político de la nación: “Hay que acatar la voz del árbitro”.

Es monseñor Eddy Montenegro, cercano colaborador del cardenal Miguel Obando y Bravo, el purpurado que se reconcilió con su histórico enemigo político (el FSLN), y ahora dirige uno de sus programas sociales de “reconciliación y paz”, quien aparece en público pidiendo aceptar las “derrotas” a quienes “perdieron”.

No es la única voz pidiendo lo mismo. Monseñor Silvio Castrillo, del equipo de sacerdotes que labora con Obando y Bravo en la Universidad Católica, llamó a respetar los resultados electorales, “porque la violencia no abona en nada y debe cesar y saber reconocer la derrota y la victoria de uno y de otro”.

La influencia del Cardenal
Siempre en el mismo canal al que suelen llegar voces alineadas al gobierno, el religioso católico dijo que “parece que no somos seres civilizados en ese sentido, saber que si hemos ganado aceptarlo y si hemos perdido, también, y ver hacia dónde queremos llevar el país, para que Nicaragua salga de esta postración”.

“Hace falta en estas contiendas que el perdedor reconozca y salude al ganador, pero lamentablemente cada vez que hay estas contiendas, siempre se habla de fraude y se recurre a métodos amañados, y ya es hora de reflexionar y pensar en Nicaragua, no en intereses mezquinos”.

No es de extrañarse. En la víspera de las elecciones del pasado 9 de noviembre, el mismo canal apareció repitiendo todo el día las escenas de una misa donde Obando y Bravo apareció llamando a todos votar a los candidatos “que tienen una opción preferencial por los pobres”.

En los otros canales, en los otros medios, suenan otras voces. Truenan algunas. En los días posteriores al relajo de las elecciones, a las acusaciones de fraude de la oposición liberal y de los disidentes sandinistas, se suman las sospechas de la Conferencia Episcopal, y se emite un primer comunicado pidiendo resultados transparentes, exigen un recuento de votos, y luego, más firmes, condenan la violencia imperante, la utilización de los símbolos religiosos, y llaman a orar por la paz y a participar en procesiones religiosas.

¡Disparen contra los obispos!
La propuesta se ve como un desafío, en un contexto donde el gobierno y sus simpatizantes se han declarado los dueños de las calles del país y, con base en ese dominio, han impedido marchar a las voces desalineadas a la voz del poder.

Saltaron las críticas: funcionarios del gobierno, de todo tamaño y forma, descalificaron a los obispos.

Las caras principales del arbitraje electoral, Roberto Rivas y Emmett Lang, cuestionaron agriamente a los obispos. Uno de ellos dijo que los señores de las sotanas actuaban como partido de oposición, y el otro, que cometían pecado al involucrarse en asuntos políticos ajenos a sus funciones espirituales.

“Lo único que reclamo es que se debe dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, y atenerme a la Constitución de que el estado de Nicaragua no tiene religión oficial”, dijo Lang.

El Procurador General de la República, Hernán Estrada, quien habría presentado al presidente Daniel Ortega como uno de los ángeles de la destrucción de los libros del Apocalipsis (no quedaría piedra sobre piedad si Ortega lo dispusiera), insinuó que detrás de las voces católicas en tercia, existía una pugna de poder entre la jerarquía episcopal, sugiriendo diferencias entre los obispos y el ex Arzobispo de Managua, Obando y Bravo, por el liderazgo nacional y el nivel de influencia entre la feligresía.

Los curas también “pecan”

“Hay una pugna y liderazgo en la Iglesia Católica que pareciera que también un sector de la Iglesia está queriendo dirimir en este seno electoral o de resultados electorales que se están dando”, dijo Estrada.

A coro, el canciller Samuel Santos se sumó a la discusión: “Ese mismo pecado lo cometió la Iglesia y comete un error más grave, y agarra los mismos ejes que tiene la oposición, y que vienen desde el exterior, y los ponen como un hecho, y se olvidan del mismo pecado de Insulza (Secretario General de la OEA) que no toma en cuenta el calendario electoral”. Insulza, al igual que los obispos, se manifestó preocupado por las denuncias del fraude.

Desde sus púlpitos, en las homilías, los líderes religiosos insistieron en denunciar un fraude, en criticar la dirección del gobierno y condenaron el uso de la fuerza y el terror para impedir las manifestaciones de inconformidades de la oposición.

Entonces se desató la guerra por el dominio de la fe cristiana. Algunos obispos y sacerdotes denunciaron amenazas telefónicas, presencia de personas desconocidas que llegan a las parroquias a amenazarlos, y otros supuestos actos que, según ellos, no han querido denunciarlos ante las autoridades para no crear más zozobra.

El tono de las voces de los obispos, ante la arremetida oficial, subió de volumen. Monseñor Abelardo Mata, ante la lluvia de críticas, respondió que la Iglesia y sus representantes no se van a callar “porque no son ciegos, ni perros mudos”.

Truenos desde los altares
“No vamos a callar, si aquí a causa de este desacierto nacional viene una guerra civil, o se ahondan más las divisiones en esta sociedad y nos empobrecemos mucho más, la Iglesia no puede quedar callada”, exaltó.

“No somos ciudadanos ciegos, ni perros mudos, estamos viendo todo lo que pasa, y, sobre todo, la sangre que ya empezó a correr”, dijo Mata.

El arzobispo Leopoldo Brenes, figura principal de la Iglesia en Managua, no dejó de insistir en un recuento de votos a nivel nacional, y en León, Bosco Vivas Robelo, dijo que la voluntad popular no fue respetada, y que la decisión soberana de un pueblo a elegir, fue “pisoteada por un grupo de inmorales”.

El ambiente desde antes del nueve de noviembre, durante y después, sigue lleno de voces que hablan de Dios. El mismo presidente Ortega, amigo de los evangélicos a quienes les construye parques y les dona escrituras de lotes, elevó su estrategia política llena de religiosidad el día que inauguró el Parque de la Biblia en Managua, en septiembre pasado.

Cuidado con “la ira de Dios”

“Queridos hermanos, hermanos nicaragüenses, hermanos en Cristo, hermanos en Dios, sin la voluntad de Dios no estaríamos aquí, sin la voluntad de Dios no tendríamos alegrías, no tendríamos esperanzas; sin la voluntad de Dios no tendríamos deseos para luchar, ánimos para superar los problemas; sin la voluntad de Dios, no tendríamos futuro... ¡y este pueblo tiene futuro, porque está lleno de Dios, está lleno de Cristo!”, dijo en aquel momento.

Y desde entonces la palabra Dios está en todas partes en el discurso y la propaganda oficial: “Gracias a Dios ganamos”; “Cumplirle al Pueblo, es Cumplirle a Dios”; “Dios es amor, el pueblo está con Dios”, y por consiguiente “el amor es más fuerte que el odio”.

Las réplicas de la Virgen María, patrona religiosa de los católicos de Nicaragua, aparecieron en todas las rotondas de Managua, donde el gobierno mantiene permanentemente a “rezadores” en jornadas de “oración contra el odio”.

La primera dama, Rosario Murillo, en su último editorial del oficialista semanario El 19, invoca a Dios en su discurso y advierte, como profeta, que están jugando con la ira del pueblo, con la ira de Dios.

“Juegan con fuego. Juegan a sembrar el caos. ¡Cuidado..! Porque este pueblo sabe defenderse. Tientan a Dios. Y este pueblo sabe de valentía y fe. Atentan contra la voluntad del pueblo. Y el pueblo ya dijo basta, y echó a andar... Provocan... Cuidado con la Ira Santa... ¡Cuidado con la falta a Dios!”


La lucha por las vírgenes
El segundo comunicado de la Conferencia Episcopal condenó el uso de los símbolos religiosos en actos políticos, y exigió públicamente el retiro de las imágenes marianas en las rotondas. Las vírgenes todavía siguen ahí.

¿Hay división en la Iglesia Católica, Monseñor? El vocero de la Curia Arzobispal, padre Rolando Álvarez no lo cree así: “La Iglesia Católica es única, fuerte, indivisible en el amor a Dios. La Conferencia Episcopal no habla por nueve obispos, habla por toda la Iglesia Católica, y ésta es universal, milenaria, eterna”.

¿Y sabe el Vaticano lo que ocurre en Nicaragua, Monseñor? “Lo sabe el mundo, lo sabe Dios, lo sabe la Iglesia Católica”.

¿Y el Nuncio Apostólico los respalda, Monseñor? “Lo sabe, conoce nuestras postura por la paz y las respeta”.

RECUADRO
Emilio Álvarez, la Iglesia Católica y los políticos criollos:
“Usan a la jerarquía porque
ellos están desprestigiados”

LUIS GALEANO
El veterano analista político de origen conservador, Emilio Álvarez Montalbán, consideró que la utilización de personalidades o símbolos de la Iglesia Católica por los partidos políticos nicaragüenses, obedece a que es la única institución fuerte y creíble que ha tenido el país.

“Como el descrédito de los partidos políticos ha sido algo que han arrastrado a lo largo de la historia lo único que les queda es acercarse a la una institución que goza de la credibilidad en todo el país, en este caso, la Iglesia Católica”, dijo Álvarez.

Según cifras oficiales del Instituto Nicaragüense de Información para el Desarrollo, en su censo de 2005, el 60 por ciento de la población nicaragüense profesa la fe católica. Diversas encuestas en los últimos años han ubicado a la Iglesia Católica como una de las instituciones más creíbles dentro de la sociedad nicaragüense, encima de partidos políticos, gobiernos y poderes de Estado.

El ex canciller recordó que siempre los partidos políticos, por muy fuertes que sean, terminan siendo antidemocráticos y se dividen en facciones, acción que les resta confianza a sus simpatizantes, y que la mejor muestra es que en el partido de Gobierno hay varias facciones, igual con los liberales.

“Como históricamente los políticos, y sobre todos sus caudillos, pierden la credibilidad en sus seguidores por caer en pactos, en componendas, no les queda otro remedio más que ‘acercarse a Dios’, y para eso no les queda otra vía más que buscar el favor de la Iglesia, porque su desprestigio es demasiado grande”, explicó.

Estimó que la Jerarquía Católica no ha caído en la polarización, “porque lo único que han hecho es pronunciarse sobre el sentir de la población, para evitar que haya más violencia en las calles, porque consideran que no se ha actuado apegado a las leyes, y por eso es que han hablado”.

Añadió que la Iglesia estaría polarizada si hubiese dos autoridades opinando de manera distinta, “pero aquí la única representante del Vaticano es la Conferencia Episcopal, y lo que diga es lo que se debe tener como lo que dice la máxima autoridad, lo que digan otros no tiene ningún sentido ni peso”, en clara referencia al cardenal Miguel Obando y a algunos de sus curas seguidores.

Álvarez Montalbán deploró la utilización de imágenes religiosas y de “rezadores” en las rotondas de la capital, pues lo único que hacen es crear un efecto de rechazo en la población religiosa que tiene fe en esos símbolos y que en verdad se acerca a Dios a través de un rezo u oración.

“Esos no son religiosos, son centinelas que están listos para convertirse en fuerzas de choque, el mensaje que envían es que la ciudad está ocupada o que tiene dueño, y lo hacen atropellando el sentir y la creencia de todos los que sí tienen su creencia firme y que piden respeto”, concluyó.