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Éxodo y angustia en Chinandega. Pánico total en León. Incertidumbre en casi todo el país ¿Dónde estaba usted a la hora del sismo del lunes? La respuesta viene como grifo abierto en invierno. “Veía televisión y de pronto todo se movía”, se apura a responder Juan González en la puerta de su casa en el barrio Ayapal, de Chinandega.

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“Perdí el sueño, señor, ¿y quién podría dormir? Si eso era como una pesadilla en vivo, despierto pues”, señala José Manuel Espinoza, quien dice que en sus 58 años de vida, nunca se había sentido tan asustado como la noche del lunes. “Todo se movía, hermano, todo se movía”, insiste, como si el periodista dudara de su testimonio.

No exageran. Reportes de todo el país dan cuenta del sacudión del lunes a las 9:51 minutos de la noche, un Richter de 7.3, a 24 kilómetros de profundidad, y cuyo origen fue ubicado a pocos kilómetros de las costas de Jiquilillo, Chinandega. Toda la franja del Pacífico nicaragüense se vio estremecida y más allá de las fronteras: en El Salvador se reporta un muerto, y el sismo lo sintieron en Honduras, Costa Rica, Panamá, Guatemala y México.

La dirección del Hospital Escuela “Oscar Danilo Rosales Argüello”, Heodra, en León, durante la noche del lunes ordenó la evacuación de su personal y de los pacientes que podían moverse a zonas abiertas del edificio. “Como medida preventiva, luego del terremoto les dimos de alta a 98 de los 250 pacientes ingresados”, dijo ayer en la mañana el doctor Ricardo Cuadra, director del centro asistencial. En Managua y en Rivas, por mencionar algunas ciudades, la gente optó por dormir fuera de sus casas.

Estruendo

Iván López recién había guardado su unidad de taxi, tras un lunes no tan bueno por el temporal que ha caído en occidente en los últimos días. Recuerda que a la sacudida, le antecedió un fuerte viento y un estruendo que se sintió en las paredes de su casa, ubicada en el barrio San Agustín, de Chinandega.

“Lo primero que hice fue trasladar a mis hijos y a mi esposa a protegernos bajo el marco de las puertas, pedimos a Dios, que no hubiera otros movimientos telúricos”, relató.

Sin esperárselo, varios hondureños que visitaban el país con fines turísticos, se llevaron también el susto de su vida. Tras el sismo quedaron varados frente a la casa de Máximo Fletes, ubicada también en el barrio San Agustín. A Fletes le tocó tranquilizarlos, y mandó a preparar café para repartirlo entre los extranjeros.

“Lo sentí como un empujón bajo la tierra. Ya estaba acostado, me puse de pie cerca de mi cama, los nervios me inmovilizaron”, relató. “Después fue imposible volver a acostarme”, agregó. En Chichigalpa tienen la idea de que el sismo se prolongó más tiempo que en otros lugares del país. “No cesaba”, dijo José Alberto Meza, de 41 años. “Duró bastante, y de pronto todo empezó a derrumbarse”.

Autoevacuación

Cientos de pobladores del puerto de Corinto, en autobuses, en motocicletas y en vehículos particulares se autoevacuaron, y se trasladaron a la ciudad de Chinandega, tras escuchar las sirenas de alarma que precedieron al terremoto. Algunos corinteños pasaron la noche en iglesias y escuelas.

Ayer por la mañana algunas familias retornaron a sus viviendas. “Vuelven con las precauciones del caso”, comentó Douglas Ramos, un pescador que vive cerca del Puerto de Potosí.

Ramos confirmó que a la hora del sismo, al menos ocho embarcaciones faenaban en las aguas del Golfo de Fonseca, pero que por fortuna se encuentran a salvo. Confirmó que el terremoto destruyó la entrada del muelle del Puerto de Potosí, principal vía de comunicación acuática con El Salvador y Honduras a través del Golfo de Fonseca.

Desplome

Otros daños reportados fueron en la propiedad de Kenny Maradiaga, ubicada en el Reparto 12 de Septiembre de la ciudad, y en la de Ronald Vega, en el barrio El Rosario. Ambas viviendas colapsaron. Las otras cuatro casas que resultaron con daños parciales están en el barrio El Calvario y en el reparto 19 de julio. Una de las viviendas construida de adobe y con 155 años de existencia, propiedad de Raúl Peñalba Sotomayor resultó semidestruida.

Las parroquias El Calvario y El Pueblito, en la ciudad de Chichigalpa, resultaron con fisuras. Una pared del juzgado Primero de Distrito Penal de Chinandega se rajó, al igual que cinco aulas del Instituto “Filemón Rivera”, de esta ciudad.

En León

Karla Patricia Navarrete Hernández, de 22 años, Laura Esperanza Ruiz Téllez, de 14, y un indigente conocido como “Pichota” Cárdenas, de 55 años, resultaron con golpes y excoriaciones en distintas partes del cuerpo, al desplomarse parte de la estructura de concreto y el tejado de una propiedad, que actualmente se encuentra bajo rehabilitación en el barrio El Sagrario de la ciudad de León.

El incidente se produjo a las 4:00 p.m. de este martes, y los lesionados fueron trasladados de emergencia al Hospital Escuela “Oscar Danilo Rosales Argüello”, Heodra, en León.

El oficial Mauricio Gómez, miembro de la Dirección General de Bomberos, destacó que el derrumbe del alero del techo de la propiedad colapsó porque no soportó el peso de la humedad producto de las últimas lluvias que han caído, sumado al efecto del fuerte movimiento telúrico del lunes.

Estructuras heridas

Además de este incidente, las autoridades del Comité Departamental de Prevención y Atención de Desastres, Codupred, confirmaron que el terremoto dejó como saldo en esta ciudad, dos templos católicos y dos humildes viviendas con daños en el techo y fisuras en su estructura física. Una de ellas fue el Santuario de Nuestra Señora de Los Remedios, en Quezalguaque.

La Defensa Civil registró en el Centro Histórico, caída de tejas de barro y fisuras en la estructura de talquezal y adobe en más de veinte viviendas. El templo San Juan de Dios, fue el otro edificio religioso que resultó con el desprendimiento de dos metros de revocó de la pared en el frontispicio.

En oriente y Ocotal

Ni en Masaya, ni em Granada se reportaron daños. En tanto en Ocotal, un sinnúmero de viviendas de barrios periféricos de la ciudad, generalmente construidas con paredes de adobe, sufrieron graves fisuras tras el sismo.

En el barrio Pueblos Unidos, una niña de 5 años fue atendida por un shock nervioso tras el sismo.

 

(Con los reportes de: Orlando Barrios, Ingrid Duarte, Leoncio Vanegas y Máximo Rugama).

 

Suenan sirenas en San Juan del Sur

LLAMADO • Más de 5,000 pobladores de las zonas costeras del municipio de San Juan del Sur, se autoevacuaron al escuchar los altavoces de alerta de tsunami, que se activaron tras el terremoto. “Las calles parecían un hormiguero por los lugareños y turistas que masivamente salían de sus casas y hoteles para buscar las zonas altas”, relató Jorge Aguilar, gerente del Hotel Gran Océano.

Yorleni Herrera, recepcionista, del hotel La Estación, manifestó que lo que alarmó más a los pobladores fue la alerta de tsunami, ya que en ese momento todo mundo salió a las calles, y diez minutos más tarde iban en fila rumbo a zonas altas como El Barlovento, barrio María Auxiliadora y las quintas ubicadas en la lomas del monumento de Jesucristo de la Misericordia. La mayoría retornó a las dos de la madrugada.

“Salimos con lo poco que pudimos cargar, como colchones, sabanas y los niños”, contó Engel Antonio Juárez, quien habita en una zona baja del barrio Pedro Joaquín Chamorro.

“El sismo sí que nos asustó”, dijo Dexter Ramírez, habitante de Marsella. Néstor Alí Gómez, vocero de la Alcaldía de San Juan del Sur, explicó que una vez que las alarmas de alerta de tsunami se activaron, en 25 minutos se autoevacuaron 5,046 habitantes en las zonas ya establecidas. En Rivas no se reportaron daños y en San Juan del Sur, la Fuerza Naval también evacuó a los tripulantes de nueve pangas de pescadores que estaban ancladas frente a la bahía.