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La capital y principalmente los pobladores del asentamiento 18 de Mayo, ubicado al oriente de Managua, en medio de un cauce natural, lloraban ayer a sus muertos tras “la infernal” noche que vivieron el jueves, cuando el muro perimetral del Residencial Lomas del Valle colapsó, y literalmente enterró cuatro casas con sus habitantes dentro, nueve de los cuales no lograron sobrevivir.

Según los moradores del asentamiento, quienes fueron evacuados ayer --porque están ubicados en uno de los siete puntos con riesgo de muerte en Managua--, han sufrido antes por lluvias, pero nada se compara con lo ocurrido el jueves. En menos de 40 minutos, según las autoridades, cayeron entre 51 y 61.4 milímetros de agua en algunos puntos capitalinos.

Para algunos vecinos, no fue la lluvia la causante de la desgracia, sino el tamaño del muro que cayó sobre las casas, el que tiene como 50 varas de alto. Antes, recordaron, era más pequeño.

Karla Patricia Estrada, quien perdió a su hija Jenny de la Cruz Rayo Estrada, de 15 años, al novio de esta, Douglas Xavier Orozco, de 19, y a su otro hijo, José Antonio García, de 17, explicó que se salvó junto a su marido, José Alfonso Ruiz, de 48 años, porque sintieron ganas de orinar en medio del aguacero.

En ese momento salieron de la casa con una sombrilla, y cuando regresaban escucharon el estruendo. El muro perimetral se desprendió, y de repente su marido gritaba bajo las losetas. “Dos losetas me prensaron una pierna (derecha), el resto del cuerpo me quedó libre, pero una piedra me pasó rebanando la piel de la cara”, narró la mujer, quien gritaba pidiendo auxilio a sus vecinos, porque su “mamita”, Teresa Estrada Poveda, de 63 años, pedía ayuda desde dentro de la casa, de donde fue rescatada con vida.

Sin tiempo

Precisó que sus hijos y su yerno fallecieron, porque estaban en una misma cama bajo las sábanas, jugando, “y no les dio tiempo de nada, al igual que el resto de gente, porque no se oyeron lamentos ni nada”.

La sobreviviente, quien fue atendida junto a su familia en el Hospital “Manolo Morales Peralta”, explicó que tenía tres años de vivir en el 18 de Mayo, sitio al que llegó por necesidad, después de andar posando y alquilando.

“Nunca había llovido con la intensidad que llovió”, comentó, al tratar de explicar al colapso del muro. Marcelino Cortez, padrastro del fallecido Douglas Xavier Orozco, comentó que cuando su mujer, Nohemí Orozco, y él llegaron a la escena de la tragedia, encontraron a las víctimas aterradas, y pese a que halaban palos y piedras, ya nada había que hacer, porque pese a que creían que aún respiraban, expiraron.

Contiguo a la casa de Karla Patricia Estrada estaba la vivienda de Xiomara del Socorro Orozco, de 21 años, hermana del fallecido Douglas Orozco. Segundos antes de la desgracia, el hijo de la joven, llamado Max Alexander, de 5 meses, le pidió pacha, entonces ella salió cargándolo en brazos a la puerta de la casita para preparársela.

“El niño lloraba por los rayos que caían. En ese momento Xiomara sintió el estruendo, corrió y solo sufrió golpes, porque la tierra derrumbada la empujó hacía fuera”, narró la primera dama, Rosario Murillo, al describir lo ocurrido citando a una testigo.

Hablan vecinos

Karla Teresa Morales explicó que ella y su familia --conformada por siete personas-- llegaron al asentamiento hace 8 años, después de “andar rodando”, y a pesar de que sabían que corrían peligro, por C$15,000 compraron un terreno “y nos arriesgamos” en el asentamiento.

Narró que al momento de la desgracia solo se escuchó un ruido terrible, luego los hombres corrieron armados de palas y piochas para desenterrar a sus vecinos, la familia de doña Yolanda del Carmen Talavera, de 50 años.

En la casa de doña Yolanda murió su hija, Yolanda del Carmen Bello Talavera, de 25 años, sus dos nietos, Oscar Andrés Guzmán, de 6, al que ella criaba; Naydelin Elizabeth Torres Bello, de 2 y Manuel Flores Brenes, el abuelito de los niños, quien estaba de visita, porque él vivía en la 14 de Septiembre.

También falleció ahí Karen Elizabeth Vásquez Chamorro, de 30 años, madre de las llamadas “niñas milagro”, qu0e sobrevivieron a la desgracia. Blanca Nubia Granados, de 25 años, quien vivía un nivel debajo de donde estaba ubicada la casa de doña Yolanda del Carmen Talavera, explicó que a las 4:00 p.m. del jueves, vio con vida a su amiga y vecina al regresar del sitio donde se ganaba la vida como asistente del hogar.

“Nos pasó diciendo adiós. ‘Ideay, don Santos, lo miro afligido’, le dijo a mi marido. Luego ella le dijo que había que buscar las cosas de Dios, ‘y no se aflija, porque Dios pone de todo, y para cualquier cosa, aquí estoy yo para servirle’”, fueron las últimas palabras de la dama que luego se fue a su casa sin que alguien se imaginara lo que pasaría más tarde.

Último adiós

Cuando la lluvia empezó a las 6:00 p.m., Granados estaba acostada, y antes de las 8:00 escuchó un estruendo, se fue la luz, y al rato una vecina les gritó que salieran de la casa, porque doña Yolanda estaba aterrada y corrían peligro, y así lo hizo con sus 4 menores hijos, mientras su marido se fue a ayudar a los vecinos a rescatar a los muertos y a los sobrevivientes.

Ayer, Blanca Nubia y su familia dejaron el terreno y la casita que compraron por C$10,000, porque, según dijo, “vale más la vida”.

En ese sentido, María Eugenia Talavera, sobrina de quien en vida fuera Yolanda del Carmen Talavera, indicó que la familia analizará qué medidas legales podrían tomar más adelante, porque perdieron a seres queridos que eran alegres y tenían toda una vida por delante. Cuatro de ellos fueron velados ayer en el barrio “José Santos López”.

Karen Vásquez Chamorro fue despedida en el barrio “Jonathan González”, otros fueron velados en la 14 de Septiembre, en la 18 de Mayo y en San Isidro de la Cruz Verde, no obstante, todos serán enterrados hoy en el Cementerio Milagro de Dios.

Cadur se pronuncia

No hubo un pronunciamiento oficial de los propietarios de Lomas del Valle este viernes, no obstante, las autoridades edilicias hablaron de la necesidad de mejorar la construcción de los muros perimetrales en las diferentes urbanizaciones, para que el agua infiltre, aunque oficialmente no se sabe si los últimos temblores debilitaron la pared, o una construcción interna adyacente contribuyó a ello, como creen algunos vecinos del 18 de Mayo.

La Cámara de Urbanizadoras de Nicaragua, Cadur, se solidarizó ayer con las familias dolientes por medio de un comunicado, en el que externaron su preocupación por la construcción de viviendas informales en asentamientos de zonas vulnerables, y se pronunciaron por el ordenamiento social de la ciudad.

Igualmente, CADUR informó que están monitoreando los 54 proyectos urbanísticos de los asociados a la Cámara “para indagar si se registran situaciones en las edificaciones, y de esta manera brindar el apoyo requerido”. Lomas del Valle no forma parte de Cadur, según informó ayer la organización de urbanizadoras.

 

4 Casas asentadas

en el borde del cauce del 18 de Mayo quedaron soterradas.

 

9 Personas fallecieron, pertenecían a 5 familias.

 

7 Rescatados con vida.

 

112 Personas (61 de ellos niños) de 52 familias fueron evacuadas del 18 de Mayo al momento de la tragedia.

 

220 Familias que habitaban en la parte este del cauce estaban siendo trasladadas a albergues ayer.

 

 

"Yo siento mucho por mis hijos, porque es lo único que tenía, murió mi hija, mi nieta y mis biznietos. Es duro estar velándolos, ¿pero qué vamos a hacer con lo que Dios hace?".

Cándida Rosa Talavera, Doliente.

 

“La mano de Dios”

Lizbeth García

ATENDIDAS • “Sobrevivieron de milagro, porque ese muro es pesadísimo y las piedras están acostadas una sobre la otra… Ese es un milagro de Dios”, afirmó convencido Emmanuel Velásquez, tío de Karen Elizabeth Vásquez Chamorro, quien falleció aterrada en su casa, pero sus hijas, de 3 y 6 años, sobrevivieron a la desgracia.

Elizabeth Centeno Vásquez, de 6 años, y Sherly Rubí Bello Vásquez, de 3, quedaron con vida, porque a la hora que colapsó parte del muro perimetral oeste de Lomas del Valle sobre su casa, una juguetera de plástico cayó sobre la cabecera de la cama en la que dormían, y “contuvo” el peso de los destrozos, formando una especie de “bolsa de aire” en la que las pequeñas se refugiaron.

“Dicen que la niña mayor golpeaba las tejas de zinc con las que estaba construida la casita y decía: ‘Aquí estoy con mi hermanita’. Yo no sé si dormían juntas, pero estaban debajo de la cama, y sobre la cabecera estaba la juguetera que era toda debilucha, pero ahí la mano de Dios tuvo que intervenir para que no las aplastara”, explicó don Emmanuel.

Asustada

Al ser rescatadas, la niña mayor se miraba alegre, en tanto que la otra estaba medio asustada, “pero de hecho sabemos que van a requerir apoyo emocional, porque estaban soterradas, y la más grande, por instinto de supervivencia, pedía ayuda, pero estaba en shock… Fue valiente”, apuntó don Emmanuel.

Explicó que su familia, que vive en el barrio “Jonathan González”, se enteró de la desgracia faltando unos 15 minutos para las 9:00 p.m. del jueves, cuando unos vecinos del 18 de Mayo los llamaron para indicarles que miraran la televisión, porque algo les había pasado a sus parientes.

Las niñas ayer tarde aún permanecían internadas en el Hospital “Manuel de Jesús Rivera, La Mascota”, y según la vocera del Gobierno, Rosario Murillo, están estables.

Mientras el padre de la niña de tres años, Marcos Antonio Talavera, se encargaba del funeral de Karen Elizabeth, el padre de la niña mayor se presentó al Hospital Infantil para reclamar sus derechos sobre la pequeña de 6 años. Marcos Antonio, el padre de la niña más pequeña, sobrevivió a la desgracia porque salió de su casa para cobrar un dinero.