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Cuando rondaba los 63 años, se me aproximó un hombre con apariencia de “envejecido”, él se esmeraba en relatar un sinfín de calamidades que estaba viviendo, las cuales justificaba con el argumento de que su vida no tenía sentido porque ya estaba viejo; pregunté su edad, y respondió: 48 años. Ese día me convencí de que el envejecimiento es un asunto de actitud. Cuando es negativa, se pierde de vista el futuro, se padece de falta de sueños, la desesperanza gobierna palabra y obra de la persona, y se le abren, de par en par, las puertas al envejecimiento.

Considero que el envejecimiento es resultado de una actitud negativa. Sin embargo, la vejez es resultado de un proceso natural, es decir, no es una enfermedad. Nadie muere de vejez, siempre hay argumentos científicos que explican las causas de fallecimiento de una persona. El envejecimiento, por su parte, puede conducir a la persona por una ruta plagada de tristeza, de depresión, hasta pérdida de sentido para la vida, y quien pierde el sentido de la vida, corre el riesgo de contaminarse de amargura, hasta de morir antes de tiempo.

En relación con este tema, una apreciada lectora de esta columna nos escribió expresando sus reflexiones al respecto, y hoy quisiéramos compartirles algunas:

Me parece muy oportuno abordar la temática del propósito y sentido que desde jóvenes todos debemos establecer, y hacerlas realidad una vez lleguemos a la etapa en que concluimos la reproducción y crianza de hijos(as).

En esa etapa, cuando el nido queda vacío, posiblemente ya contemos con un patrimonio que nos evite ser carga de los familiares. Esto se logra con la ayuda de Dios y planeando una estrategia temprana que nos permita enfrentar enfermedades, contar con atención médica, con un ingreso independiente para necesidades básicas; espacio físico propio, vecinos cercanos, una actividad ocupacional, y opciones de recreación, de movilización, etc.

Exhorto a toda persona de la tercera edad a darle propósito a su vida, a establecer estilos de vida saludables y motivadores. Por ejemplo: si es intelectual, aprenda manualidades; si tiene profesión, aprenda un oficio; hágase voluntario de algún proyecto; organícese o intégrese a clubes o a grupos comunitarios de baile, de deportes livianos, de ambientalistas, de lectura,  de excursionistas, etc. Hay tanto que hacer para darle contenido y sentido a la vida, no la desaproveche.

Sabemos que lograr todo lo que nuestra apreciada lectora sugiere no es nada sencillo, demanda disciplina y disposición a disfrutar la vida a plenitud, independientemente de la edad que se tenga, ¡pero se puede! Tenga fe, tenemos un Dios todopoderoso que nos ama, para quien no hay imposibles.

Hermana, hermano, Dios tiene propósito para su vida, Él quiere verle prosperado en todas las áreas de su vida. Tómese de la mano de Jesús, Él está disponible para usted 24 horas, siete días a la semana. Recíbalo en su corazón, dígale: Jesús mío yo le acepto como mi Señor y Salvador, ayúdeme a darle sentido a mi vida y a disfrutarla diariamente a plenitud.

 

Queremos saber de usted, le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com