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El mercado de bonos de carbono, que nació como resultado del Protocolo de Kioto para reducir las emisiones de dióxido de carbono, CO2, a la atmósfera, no ha despegado con fuerza en Nicaragua, a pesar de que para muchos es un “negocio lucrativo” que ya para el 2010 generaba unos US$150,000 millones en el mundo.

Freddy Ramírez, gerente del programa forestal de Rainforest Alliance en Nicaragua, una organización que ha desempeñado el papel de certificador independiente de varios proyectos en el país, afirmó que Nicaragua es el país de Centroamérica que menos proyectos tiene en el mercado de carbono.

¿Dónde está el pegón?

A pesar de ser considerado un “negocio lucrativo”, que para el 2010 ya generaba unos US$150,000 millones en el mundo, según el Banco Mundial, BM, las organizaciones que lo han querido promover, como Rainforest Alliance, se han encontrado con el obstáculo del costo de los estudios y monitoreo de los proyectos, requisitos vitales para los compradores de esos bonos.

Carlos Bueso, asesor en energía renovable y cambio climático del Servicio Holandés de Cooperación al Desarrollo, SNV, explicó que para entrar al mercado de carbono, primero se debe trabajar en un proyecto y redactar una serie de documentos, que tienen que ser validados por certificadores independientes.

“El mercado de carbono hace la verificación. Hacen visitas de campo, para ver si realmente existen esas plantas de biogás (es el caso de SNV), y una vez que hacen esa evaluación técnica en campo, emiten un certificado”, añadió Bueso.

Plan

SNV tiene un programa de producción de biogás inscrito en el mercado de carbono, cuya meta es instalar 6,000 biodigestores. Según Bueso, con los fondos que adquieran del mercado de carbono pretenden recuperar el incentivo que están brindando actualmente a los ganaderos, para financiar a otros productores y hacer sostenible ese programa.

Por su parte, Liza González, directora en Nicaragua de Paso Pacífico, una organización de conservación ambiental que trabaja en la reforestación de 200 hectáreas en los municipios de Cárdenas y San Juan del Sur, afirmó que los bonos apenas alcanzan para dar mantenimiento a las plantaciones.

“Los fondos son realmente mínimos y cada vez el mercado va bajando más el precio. Entonces, digamos que es más una contribución, que ayuda a establecer las plantaciones, pero no se obtienen dividendos”, sostuvo González.

Actualmente, el precio por tonelada anda en aproximadamente 6 euros.

Una meta

González, además, afirmó que el bosque que están plantando tiene como propósito mejorar la biodiversidad de las fincas, no es con fines forestales.

El proyecto de Paso Pacífico “Mitigando el Cambio Climático a través de la Restauración y Conservación de los Ecosistemas Forestales en Peligro” se propone la reducción de emisiones de 170,000 toneladas de CO2 en un período de 40 años.

Rainforest Alliance ha sido certificador independiente de varios proyectos en el país, entre ellos el de Paso Pacífico.

Otro proyecto del que tiene conocimiento Rainforest Alliance es “Limay Community Carbon Project”, de la ONG canadiense Taking Root, que desarrolla actividades de reforestación, manejo y aprovechamiento de la madera, y comenzó a vender créditos de carbono en el 2010.

En ese proyecto, que abarca 1,500 manzanas reforestadas, participan 300 productores de San Juan de Limay y Somoto.

Elvin Castellón, representante de la Asociación de Profesionales para el Desarrollo Integral de Nicaragua, Aprodein, afirmó que hasta la fecha han vendido 276,500 toneladas de carbono. Explicó que tienen contratos con cada productor por períodos de 50 años y han plantado más de 1.7 millones árboles de caoba, genízaro, pochote, madero negro y mandagual.

Freddy Ramírez manifestó que hasta el 2013, ese proyecto ha vendido el equivalente a US$1.2 millones, que han servido para pagar las operaciones del proyecto y un incentivo de los productores.

“Negocio lucrativo”

El BM afirma que el volumen de CO2 negociado pasó de US$11,000 millones en 2005 a US$150,000 millones en 2010.

Por otra parte, la experiencia ha demostrado, de acuerdo con el BM, que en los países industrializados el costo de reducir una tonelada de CO2 oscila entre US$15 y US$100; mientras que, destaca, hay muchas oportunidades de reducir las emisiones en los países en desarrollo, con un costo de entre US$1 y US$4 por tonelada.

Pero el BM cita el ejemplo de un país en desarrollo, sin mencionar su nombre, que tardó 18 meses en obtener la primera aprobación de un proyecto de financiamiento de carbono, y actualmente tiene cerca de una docena de proyectos aprobados.

Uno de los que engordan la lista de proyectos de la Unidad de Financiamiento de Carbono del Banco Mundial es Precious Wood, en el sur de Nicaragua.

25 proyectos

En Nicaragua, en el 2008 había 25 proyectos de energía que utilizarían créditos de carbono para su financiamiento, “unos en estado más avanzados que otros”, según la Oficina Nacional de Desarrollo Limpio, ONDL, del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena.

Esa entidad fue creada por decreto en el 2002 y fue designada para otorgar el aval gubernamental a proyectos que apliquen al Mercado de Desarrollo Limpio, MDL, y que puedan ofrecer créditos de carbono, de acuerdo con un documento de 2008 encontrado en internet.

Dos proyectos forestales que se mencionan en ese documento generarían bonos de carbono: Precious Woods (madera preciosa), que reforestaría unas 40,000 hectáreas de bosques y para entonces ya había firmado un acuerdo de venta con el Biocarbon Fund del Banco Mundial; y el segundo era el Programa Socio Ambiental y Desarrollo Forestal, Posaf, que implicaba inversiones forestales en San Francisco Libre y en Carazo.

Otros proyectos avalados por Nicaragua, que se mencionan en ese documento, son: producción de energía a través de metano de la Compañía Licorera Nacional; proyecto geotérmico de San Jacinto Tizate y generación de energía a través de biomasa de Ingenio Monte Rosa.

Sin embargo, en ese documento la ONDL deja entrever que el futuro del mercado de bonos de carbono es algo incierto debido a los altos costos en que se incurre en el desarrollo de esos proyectos, por el desarrollo de documentos MDL, certificación, validación, entre otros.

El Marena no brindó ninguna información acerca del tema para este reportaje y, según algunas fuentes extraoficiales, la ONDL está casi extinta.

Apoyo

Ramírez opinó que “el Gobierno debería apoyar más decididamente, con acciones concretas, ese tipo de iniciativas (proyectos que generen bonos de carbono)”, porque “promueven el manejo responsable y la conservación de los recursos naturales, la educación ambiental y otros que en su conjunto apoyan el desarrollo de los países de forma sostenible”.

Dijo que la clave de los proyectos que generan bonos de carbono es que sean productivos y sostenibles económica, social y ambientalmente hablando, y que por el hecho de contribuir con la fijación de carbono reciban un pago que debe ser complementario a todo el proceso productivo.

Sin embargo, la directora en Nicaragua de Paso Pacífico afirmó que no se cuenta con ningún apoyo estatal para esos proyectos, porque el Gobierno tiene los suyos a través del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena, y el Instituto Nacional Forestal, Inafor.

¿No abonan?

Tania Guillén, oficial de incidencia en cambio climático del Centro Humboldt, opinó que los mercados de carbono no contribuyen mucho con el objetivo principal de mitigar el cambio climático.

Esa es una opinión generalizada en el mundo, afirmó Guillén, y explicó que los países industrializados no han hecho nada por reducir sus propias emisiones.

 

Para entender el Protocolo de Kioto

El Protocolo de Kioto fijó en 1997 las metas de disminución de emisiones de CO2 a los países industrializados. Cada fábrica, en esos países, tiene permiso de derecho de emisiones anuales, pero si contamina más de su cuota, tiene que comprar permisos de emisiones a otras fábricas o países.

Mecanismo

Asimismo, estableció el Mecanismo de Desarrollo Limpio para que los países en desarrollo y sin compromiso de reducción de emisiones participen en la mitigación del cambio climático.

Los bonos

La reducción de una tonelada de CO2 se convierte en bonos de carbono para venderlos a una empresa o país obligado a reducir sus emisiones.

Proyectos

Los proyectos de energía renovable, de captura o secuestro de carbono en agricultura y proyectos de reforestación generan esos bonos.