Leoncio Vanegas
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OCOTAL, NUEVA SEGOVIA
Un menor de edad jugaba con una granada de mortero de 82 mm, remanente de la guerra de los años ochenta.

Esto ocurría media cuadra al sur del comedor “Los Zorzales”, en el Barrio “Sandino”, el que se encontraba atestado de personas en esos instantes. El subcomisionado Oswaldo Olivas, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía neosegoviana, dijo que una patrulla policial llegó al lugar y ocupó el peligroso juguete, el que fue entregado al Ejército de Nicaragua para su respectiva destrucción.

El niño contó que la “pelota metálica” la había encontrado tirada a orillas de una cerca.