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  • AFP

La dividida oposición nicaragüense busca reunir votos en el Congreso que le permitan sumar la mayoría necesaria para anular las cuestionadas elecciones municipales, en las que se proclamó vencedor el partido sandinista del presidente Daniel Ortega.

No obstante, el presidente del Congreso, el sandinista René Núñez, suspendió el lunes la reunión del directorio, prevista para el martes, en la que se iba a incluir este punto en la agenda.

"Quiero dejar claramente establecido que la Asamblea Nacional no tiene facultades para conocer, mucho menos decidir en materia electoral", dijo Núñez a la prensa.

La oposición necesitaría 47 de los 92 escaños del Parlamento para iniciar el proceso de anulación de los comicios municipales, en los que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se proclamó vencedor en 105 de los 146 municipios en juego.

Pero aunque cuenta con mayoría en el Parlamento, se halla muy dividida, tanto que incluso algunas fracciones están aliadas con el FSLN de Daniel Ortega.

"Teóricamente es posible que una ley secundaria pudiera echar para atrás un dictamen del tribunal electoral, pero otro punto a considerar es la posibilidad de reunir a esa mayoría necesaria para aprobarla", dijo a la AFP el ex canciller y analista Emilio Alvarez.

No obstante, Alvarez considera que la maniobra es "inconstitucional", pues el Consejo Supremo Electoral es un poder independiente y por tanto sus resoluciones deben ser respetadas.

En 1995 y en el 2005 ya hubo precedentes de que la aplicación de leyes ordinarias suspendiera la entrada en vigor de reformas constitucionales.

El vicepresidente del opositor Movimiento Vamos con Eduardo (MVE), Eliseo Núñez, reconoció a la AFP que "no contamos con los 47 votos" necesarios para declarar nulas las elecciones.

Faltan dos votos para reunir la mayoría simple necesaria para aprobar la iniciativa de ley que impulsa la alianza Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y el MVE, explicó Núñez.

"Obtener esos dos votos es factible" si la bancada de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) supera una división interna en torno al tema, confió Núñez.

En el Congreso, el PLC cuenta con 26 asientos, mientras que su aliado MVE, del candidato a la alcaldía de Managua, Eduardo Montealegre, tiene 16.

La ALN, cuya presidencia le fue arrebatada a Montealegre por el Consejo Electoral en mayo, se quedó con 6 diputados de los 23 que originalmente obtuvo en los comicios del 2006. Dieciséis ALN se fueron al MVE de Montealegre y otro se pasó a las filas del PLC.

El opositor Movimiento de Renovación Sandinista, que sacó cinco escaños, perdió dos de sus miembros que se declararon independientes, pero que en ocasiones apoyan al Frente Sandinista, que tiene 38 diputados.

Otro diputado es el ex presidente Enrique Bolaños (2002-2007), quien automáticamente ocupa una silla en el congreso, que jamás ha asumido, y quien se ha mantenido al margen de la disputa sobre los comicios.

No obstante, Alvarez destacó que en Nicaragua "todo es posible y todo es imposible, esa es la conclusión, no depende tanto de leyes, sino de la voluntad política de los grandes líderes".