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“Somoza en Paraguay. Vida y muerte de un dictador”, el libro de la nicaragüense Mónica Zub Centeno, aborda algunos aspectos de la vida de Anastasio Somoza Debayle en ese país sudamericano, tras su derrocamiento en julio de 1979.

Basándose en diarios de la época y unas pocas entrevistas, Zub Centeno, de madre nicaragüense y de padre paraguayo, rememora el estilo de vida que llevó el derrocado dictador en Asunción y la represión que desató el régimen de Alfredo Stroessner luego de su ajusticiamiento.

Durante dos años escribió el texto, que fue la tesis con la que obtuvo la licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Misiones. El libro será presentado esta tarde en Managua.

¿Cuál es el principal hallazgo de tu investigación?

La cuestión de las tierras de Somoza. Siempre se trató la adquisición de tierras de Somoza como algo normal. La cuestión de su vida social, por qué se dio el atentando, qué fue lo que produjo semejante “atrocidad” para el gobierno stronista; tomemos en cuenta que en ese momento era una dictadura de 25 años.

La gente en Paraguay no entendía muy bien qué fue lo que ocurrió, y al reconstruir esa historia, tanto periodística como histórica, es que uno va entendiendo ese proceso. En el Paraguay es reciente toda esta cuestión de las investigaciones (sobre hechos ocurridos) durante la dictadura de Stroessner. Ahora nosotros contamos con todo el archivo del terror, que es el archivo de la policía de Stroessner. Con esos archivos uno puede entrar en la búsqueda de información, digamos, de gente desaparecida, y si fuiste víctima, tenés el comprobante.

Somoza en Paraguay como libro muestra esto: la investigación periodística, todo lo que los medios paraguayos plantearon sobre la imagen de Somoza, algunos comentarios que venían de sectores políticos y de sectores sindicales como el Sindicato de Trabajadores de Paraguay y lo que se decía en la prensa extranjera. Lo que plantean los investigadores y los que propiciaron el atentando.

Me quedan dudas sobre la cantidad de propiedades que obtuvo Somoza en Paraguay. Hay una cifra basada en la Comisión de la Verdad, otra en un sitio español denominado Cotizalia y una última basada en otro artículo periodístico.

La casa de Asunción en la que vivía con la Dinorah (Sampson) era alquilada. Tenía las propiedades en El Chaco, que son las que figuran en el informe de la Comisión de Verdad y Justicia, que habla de 8,000 hectáreas; hay propiedades en Misiones, y hay unas propiedades que fue a visitar. Hay gente testigo que lo vio, que platicó con él, pero no se sabe la cifra.

¿Entrevistaste a esos testigos?

Las 8,000 hectáreas están en El Chaco, en el norte de Paraguay. En Misiones, donde también se hablaba de tierras, está más en la zona sur, y también (tenía propiedades) en el departamento de Itapúa. ¿Sabés lo que pasa?, no se tenían muchos datos oficiales y cuando fui a buscar qué pasó con las tierras, en manos de quién quedaron luego de la muerte de Somoza, cuántas hectáreas había adquirido, se dio el golpe contra (Fernando) Lugo y la información que era pública pasó a ser privada, entonces yo tomé obviamente el informe de la Comisión de Verdad y Justicia, y los otros datos los fui sacando de los medios, lo que iban diciendo en relación a Somoza, que solo salió después de su muerte porque de hecho decían que entre las pertenencias que llevaba (el día de su muerte), iba una serie de documentos que hablaban de una inversora S.R.L., una sociedad anónima que en registros de otros medios dice que él había firmado una especie de lazos comerciales con dos paraguayos y por medio de ese contrato él podía adquirir las tierras; él ponía la plata y los otros el nombre, para hacer todo legal.

En otra parte del libro afirmás que algunas tierras quedaron en manos de Somoza Portocarrero, “El Chigüín”, y que pasaron a manos de terceros, pero no se precisa de dónde sale esa información ni quiénes son estos terceros.

Cuando Somoza muere, las tierras pasaron a manos de Anastasio Somoza Portocarrero, después en algunos medios dijeron que iban a pasar a manos de terceros, pero no se sabe quiénes son esos terceros.

¿Hay algo que lo compruebe?

En algún momento estuvo a nombre de Anastasio Somoza Debayle, luego automáticamente a nombre del hijo y la persona con la que hablé y que me dio información verbal, no me dejó ver los documentos, me dijo: “No, mirá, estas tierras pasaron a nombre de terceros”. ¿Y quiénes son?, le pregunté. “No, eso no te lo puedo decir”, respondió. Y es lo que ocurre reiteradamente en Paraguay, el tema de la tierra en este caso y en este contexto, te estoy hablando de 2012, fue el problema con lo que se debió el golpe a Fernando Lugo.

Lastimosamente este tema de las tierras es para seguir investigando. Quizá en algún gobierno que esté más abierto a las investigaciones de la tierra en Paraguay, pueda responderse. Si leíste las conclusiones, yo digo, ¿y qué pasó con las tierras?

¿No hay entonces un número exacto ni un documento que compruebe?

No hay… Los documentos están, el tema es que no han querido dar a conocer a la sociedad estos documentos. Si yo hubiera empezado la investigación en la época de Fernando Lugo quizá te estaría dando otra respuesta, pero en el contexto en el que hice la investigación eso no se pudo dar.

Decís que hay carencia de información entre la relación entre ambos dictadores y citando a un diario de la época escribís que el único encuentro entre los dos duró 40 minutos.

Esta hipótesis no es algo que solamente lo digo yo. Gente que es estudiosa de la vida stronista me ha manifestado, y muchos colegas que vivieron la época me han afirmado, me han dicho, que no hubo relación. El carácter de ambos dictadores no era compatible para una relación amena. Somoza era abierto, hacía fiestas, y Stroessner era mucho más reservado. De hecho hay un diario de la época en la que Somoza, en medio de todas las charlas que ellos tuvieron, dice que le comentó: “Bueno, yo le voy a hacer recomendaciones a Stroessner de cómo mantenerse en el poder”, y Stroessner lo manda a callar.

¿Cómo se interpreta la protección hacia Somoza que calificás de absoluta?

Claro, es porque una cuestión es el asilo político, que es como un intercambio de favores, por eso el gobierno pide y cede en estas inversiones. Te damos asilo, pero invertí tu plata en Paraguay (le dijeron). Porque no solamente se habla de tierras, se habla de empresas aéreas, él quería implementar una empresa algodonera, de arroz.

¿Algo de eso se concretó o quedó en intenciones?

No, quedaron en intenciones.

Realizaste cinco entrevistas, veo en los anexos, ¿no tuviste oportunidad de entrevistar a gente cercana a Somoza, a miembros del comando, a Dinorah Sampson, a funcionarios de la época?

De escribir uno escribe (e-mails), pero no obtuve respuesta.

Periodista

Mónica Zub Centeno

Profesión: Licenciada en Comunicación Social

Desde hace tres años trabaja como investigadora y como docente en la Secretaría de Investigación de la Universidad Nacional de Misiones.

"Cuando Somoza muere, las tierras pasaron a manos de Anastasio Somoza Portocarrero, después algunos medios dijeron que iban a pasar a manos de terceros, pero no se sabe quiénes son esos terceros”.