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De la casa del nica Marcos Caballero, en Coachella, California, han salido cuatro boxeadores. Todos se iniciaron en este deporte siendo niños, todos sus nombres inician con R y todos aspiran llegar lejos. Hasta la fecha solo el segundo, Randy, de veinticuatro años, a quien le gusta la bachata y el nacatamal, ha logrado su cometido.

Randy Caballero se convirtió la mañana del sábado pasado en el undécimo campeón mundial en la historia de Nicaragua. Es un chavalo pequeño, sonriente y paciente que habla poco, por dos razones: porque siempre ha sido callado y porque no domina del todo el español.

La noche del martes vino por cuarta vez al país. Traía aún un par de morados debajo de cada ojo y los labios partidos, muestras de los golpes que recibió del británico Stuart Hall, a quien venció por decisión unánime, convirtiéndose así en el campeón mundial de las 118 libras de la Federación Internacional de Boxeo, FIB.

Caballero dice que lleva el boxeo en la sangre, que inició a pelear a los ocho años y que no tuvo una infancia, digamos, normal. No podía comer de todo porque debía tener cierto peso, ni podía ir a dormir a las casas de sus amigos debido a los entrenamientos y porque a veces tenía peleas cada semana.

“El boxeo es mi vida”, comenta en medio del bullicio que se ha armado en honor suyo en un auditorio de la Alcaldía de Managua, luego de dar entrevistas a media docena de periodistas y de tomarse fotos con más de dos docenas de concejales de la capital. Lo dice sonriente, pasivo.

El bicampeón del mundo, Rosendo Álvarez, se encuentra entre los que esperan para saludar a Caballero. Durante un año, mientras el padre de Caballero lo entrenaba para que regresara al ring, guanteó con el ahora campeón.

Dice que entonces auguró el buen futuro del joven boxeador, quien pese a no haber nacido en Nicaragua, insiste en hacerse ver como un peleador nica, en portar la Bandera del país y en admirar a varios de los boxeadores nacionales, desde el gran Alexis Argüello hasta el polémico Ricardo Mayorga. De este último, un amigo tomó el apodo de “Matador”, para ponérselo. A él no le molesta. “Ricardo Mayorga era una gran persona en el ring, un campeón del mundo, y yo quiero llevar el nombre hasta arriba”.

“Desde un inicio se los dije con toda seguridad: Randy va a ser campeón —cuenta Rosendo Álvarez—. Le había visto el talento. Es un boxeador inteligente y tiene cualidades técnicas y boxísticas. La disciplina es su principal atributo, es muy disciplinado y ama lo que hace: boxear”.

A unos metros, su padre, Marcos Caballero, insiste en lo mismo: “Ha sido muy dedicado”. El boxeador se coronó invicto con un récord de 22 victorias, sin derrotas y 13 nocauts. Oscar de la Hoya, su apoderado y dueño de la promotora Golden Boy Promotions, dijo que es “un buen muchacho”, “un buen representante de su patria”.

La casa de los boxeadores

Robert, el hijo mayor de Marcos Caballero, decidió guantear siguiendo los pasos de su padre. Luego vino Randy, más tarde Ryan y por último Rommel. Su mamá, una estadounidense que Marcos Caballero conoció en ese país, los acompaña a todos en el ring. “En esa casa se vive, se respira el boxeo”, dice Rosendo Álvarez.

A los tres años Randy usó por primera vez unos guantes. Su padre recuerda que se le veía “una pasión” y que se “emocionaba tirando golpes”.

Aunque visitan poco Nicaragua, desde pequeños han escuchado hablar a su padre sobre su país, el país del que salió en 1983. Su madre, aunque gringa, hace “los mejores nacatamales”.

“Me gusta venir a Nicaragua, me encanta la comida aquí, me encanta el gallopinto, los nacatamales. Mi mamá hace el mejor nacatamal”, cuenta Caballero, quien suele ayudarle a su padre a limpiar piscinas cuando no está entrenando.

Randy Caballero acaba de abrir una barbería. No es una barbería cualquiera, dice su padre. Tiene un billar y juegos para niños. La causa: el boxeador es también chavalero. No en balde tiene ya tres hijos.

 

22 victorias sin derrota es su récord profesional.

 

“Matador”

Un amigo lo apodó “El Matador”. Dice que admira a Ricardo “El Matador” Mayorga por su actuación sobre el ring.

Emprendedor

Recientemente abrió una barbería. No es una barbería cualquiera, dice su padre. Allí también hay diversión.

Infancia

No tuvo una infancia normal. Tenía que entrenar y estar en peso para sus peleas. Boxea desde los ocho años.

Muertes

Unas semanas antes de la pelea murieron un amigo cercano y su abuelo materno. Sufrió. Su padre tuvo que zarandearlo para que se concentrara.

 

"Un amigo me llamó ‘Matador’, y me gusta el nombre. Ricardo Mayorga es una gran persona en el ring, un campeón del mundo. Quiero llevar el nombre hasta arriba".

Randy Caballero, campeón del boxeo.