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Hoy Nicaragua debería estar de fiesta, pues forma parte de del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que celebra 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero amanece con sus instituciones en guerra: la que debe garantizar gobernabilidad es acusada de excluyente, la que debe impartir justicia la llaman espuria, y la que debe legislar para la nación agita “tambores de guerra”.
Alfredo Missair, representante de las Naciones Unidas en Nicaragua, dice que el Estado de Nicaragua tendrá que demostrar que verdaderamente apoya el tema de los derechos humanos. “La ONU ha dado un gran aporte a este país en los últimos años con ese fin”, dijo en una entrevista cedida a esta rotativo.
Aclaró que esta organización no pretende sustituir al Estado, y mucho menos crear un gobierno paralelo, sino, por el contrario, fortalecer las capacidades nacionales para responder ante las emergencias y las vulnerabilidades que tiene el país.
Nicaragua, el país que más ayuda recibe
El apoyo que Naciones Unidas brindó este año a través de sus agencias de cooperación osciló entre 40 y 45 millones de dólares, concentrándose buena parte de los recursos en el Caribe nicaragüense, específicamente en la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN. “Con esto no quiere decir que se hayan resuelto todos los problemas, pero por al menos le permitirá al país mejorar un poco su situación”, expresó Missair
Señaló, además, que Nicaragua recibe una fuerte cooperación de parte de los donantes, y que es seguramente el país de América Latina que más apoyo recibe. La ayuda per cápita se traduce a 190 dólares por persona al año. El funcionario explicó que pese a la asistencia que recibimos, todavía “no logramos levantar cabeza”.
“Sabemos que la lucha contra la pobreza es tan vieja como la humanidad, y en dos días no vamos a erradicarla, pero se han aplicado políticas que no han sido favorables para reducirla. Un ejemplo es la concentración de riquezas, donde la redistribución fiscal ha sido extremadamente débil. Aquí los pobres pagan impuestos y se quedan con menos, mientras los ricos aumentan sus recursos no pagándolos, esto es inaceptable”, criticó.
Pobreza galopante
“Siendo realista y honesto, la situación de pobreza en Nicaragua es preocupante, es un país que tiene un nivel alto de pobreza extrema y la situación se agudiza en los municipios más alejadas del país”, dijo Missair.
Indicó que en la RAAN antes del huracán Félix había una pobreza extrema del 80%, una pobreza generalizada del 16%, y tan sólo el 4% de la población estaba por encima de la pobreza. Explicó que esto crea una fragilidad social enorme y hace más complejo el prestar ayuda a una región donde hay tal nivel de indefensión.
“Si algo hay que tomar en cuenta, es que el nicaragüense de alguna manera tiene una voluntad de luchar en contra de la vulnerabilidad y de la exclusión, lo que hace que exista esperanza. También es importante destacar que el indicador humano de Nicaragua subió dos puntos”, dijo el representante de la ONU.
Missair catalogó de muy positivo la decisión del gobierno de declarar la gratuidad en la salud y educación, pues es un derecho humano básico. En el caso específico del sistema público de enseñanza, Missair indicó si que no sólo basta garantizar el acceso a la escuela, sino contar con maestros preparados, que haya útiles, infraestructura, y, sobre todo, garantizar la permanencia de los niños en la escuela.
Niños con grave nivel de desnutrición
Otro aspecto que abordó con mucha preocupación fue la desnutrición crónica que sufre un tercio de nuestra población infantil en edad escolar. El diplomático explicó que la desnutrición es peor que tener hambre, pues es el propio organismo que se come a sí mismo para poder sobrevivir. “Esto es una flagrante y espantosa violación de los derechos humanos”, dijo consternado Missair.
Según datos de Unicef, los niños de las comunidades pobres, indígenas y rurales son los que registran las peores tasas de enanismo nutricional (baja altura para la edad, un indicador de la malnutrición crónica) en América Central. Si la desnutrición se establece antes de que un niño cumpla dos años, como generalmente ocurre, las consecuencias son irreversibles.
Aborto terapéutico, una deuda pendiente
Otra amenaza a los derechos humanos de los nicaragüenses es la eliminación del aborto terapéutico, según el representante de la ONU. “El tema del aborto terapéutico ha sido mal interpretado, y muchas veces manipulado por los políticos. El aborto no es un tema que Naciones Unidas discute, pero sí el aborto terapéutico, y deben llamarlo a como corresponde, pérdidas de embarazo. Son gestaciones no viables, donde corre riesgo la vida de la mujer”, comentó.
“La sociedad debe saber que lo que se ha violado es el derecho a la vida de las mujeres embarazadas y de su familia. Los indicadores que están apareciendo y las muertes maternas van en crecimiento. Lamentablemente, ésta es una deuda histórica de Nicaragua con las mujeres”, opinó Missair.
Comentó que nuestro país tiene la capacidad, la posibilidad y el conocimiento científico para prevenir las muertes maternas. “Sin embargo, nos encaminamos a cifras altísimas, sólo comparadas a las de África”, alertó.

El VIH no es una enfermedad de pobres
Otro tema muy importante para las Naciones Unidas es el combate del VIH y Sida. “Hay que tomar en cuenta que el VIH no es una enfermedad de pobres, muy por el contrario, es una enfermedad donde la falta de protección y de información es la causante mayor de que se propague la pandemia”, declaró Alfredo Missair.
El funcionario explicó que en Nicaragua todavía tenemos un indicador muy bajo de VIH, lo que es muy bueno, ya que la cifra de la población portadora es menor del 1%. Aseguró que empieza a ser preocupante, cuando el porcentaje está por encima del 2%, ya que dificultaría su combate desde el punto de vista económico.
Comentó que Nicaragua existen lugares del país, como la RAAN y Jinotega, las zonas fronterizas donde el VIH alcanza porcentajes tan altos como Haití, donde el porcentaje de la población infectada es del 7%. “Si esto no se controla a tiempo, llegará un momento en que será muy costoso revertirlo, y se reducirán las esperanza de vida para los portadores”, dijo.
Comentó que la esperanza de vida para las personas con VIH en nuestro país anda por el 78%, es un porcentaje muy bueno, tomado en cuenta que en algunos países este se ha caído al 35 ó 40%. Missair expresó que Nicaragua debe definir políticas claras sobre este tema, si no, “todos tendríamos que rendir cuenta por no haber actuado a tiempo”, advirtió.