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A los 15 nicaragüenses asesinados en Guatemala no les quedaron ni los dientes para identificarlos, por lo cual las autoridades de ese país enviaron el polvo de cada uno de ellos a España para su identificación a través de pruebas de ADN.

El fiscal Luden Montenegro, quien viajó a Guatemala junto al fiscal de Chinandega, Manuel Rugama, informó en conferencia de prensa que las autoridades del Instituto de Ciencias Forenses de ese país no pudieron hacer la identificación porque los cuerpos quedaron reducidos a cenizas.

Explicó que los forenses tampoco pudieron establecer si antes de ser quemados fueron baleados, aunque creen que primero fueron ejecutados, porque en cada asiento encontraron el polvo correspondiente a cada pasajero, y de lo contrario la reacción al momento de ser quemados vivos sería levantarse.

Montenegro informó que aún no saben cuándo estarán los resultados de las pruebas de ADN, y mientras tanto avanzan en la investigación considerada en Guatemala de prioridad como la de los diplomáticos salvadoreños.

Indicó que las autoridades de Guatemala trabajan alrededor de dos hipótesis: que se trate de una acción de la narcoactividad o de un asalto. Sin embargo, la última hipótesis tiene menos fuerza, ya que en los asaltos comunes en Guatemala no se actúa con semejante saña, dijo Rugama, partiendo de las explicaciones de los fiscales vecinos.

Por el contrario, la hipótesis de que se trate de una acción de la narcoactividad tiene mayor peso, tomando en cuenta algunos aspectos que los fiscales nicaragüenses conocieron en el intercambio de información con los colegas de Guatemala.


Uno se salvó
Montenegro informó que en Migración y Extranjería aparece el registro de 16 pasajeros, pero en el bus sólo encontraron los restos de 15 personas quemadas, lo cual indica que hay una persona que por algún motivo se salvó.

Otro elemento es que el bus, según Montenegro, fue desviado más de cien kilómetros de su ruta normal para llegar a Guatemala. El bus fue quemado en el departamento de Zacapa, un lugar, según Rugama, donde existe una familia que domina el sector, y la acción fue cómo “enviar un mensaje”.

Rugama explicó que hasta ahora se tiene a los nicaragüenses como víctimas de la narcoactividad, y todavía no pueden decir que algunos de ellos estuvieran involucrados en ella, porque aún no tienen los antecedentes delictivos, lo cual es parte de la agenda de trabajo.

Por el momento, afirmó Montenegro, no hay posibilidades de distinguir sospechosos. Pero las autoridades de Guatemala profundizan la investigación, y la Comisión Nacional contra la Impunidad en Guatemala le da seguimiento a la situación.

El asesinato ocurrió el pasado 8 de noviembre, cuando los nicaragüenses, en su mayoría comerciantes, viajaban en un bus a Guatemala, adonde llegaban a vender mercadería y de regreso traían productos de ese país para el comercio.