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Los jugadores del Fox Villa no dan pie con bola en la Primera División del futbol nicaragüense. Por ahora han perdido sus 15 juegos de esta temporada y el gran sueño que persiguen es lograr un empate.

La historia del peor equipo de futbol en el peor país para jugar ese deporte en Centroamérica empezó en el 2002, en el barrio Villa Madre Proletaria, donde varios amigos sintieron que eran lo suficientemente buenos como para organizar un equipo.

El conjunto hoy tiene un nombre pomposo: Fox Villa.

Talento

“Miramos que había talento, nos reunimos y decidimos jugar”, dice Mario Aburto Alegría, propietario, entrenador y director técnico del equipo.

Los jugadores llaman “el profesor” a Aburto, una persona que ronda los cuarenta años, bajo de estatura, robusto y de hablar pausado.

Por las mañanas la crónica deportiva nicaragüense no pierde oportunidad para referirse al humilde Fox Villa, un equipo al que califican de “relleno”.

Por cada gol que anota el club recibe casi 6 de sus contrarios. Hasta este momento, la ofensiva del equipo de Carazo ha anotado apenas ocho veces en 1,350 minutos.

En los 15 juegos que lleva el actual torneo, el Fox Villa ha sufrido 46 goles, a razón de una anotación cada 30 minutos.

Entusiasmo

En sus entrenamientos, sin embargo, “el profesor” gira las instrucciones y los jugadores, quienes mantienen el entusiasmo, cumplen las órdenes en un campo maltrecho, polvoriento (lleno de charcos cuando llueve) y sin grama. La portería ni siquiera tiene una red.

Ese campo está ubicado en la Escuela Normal “Ricardo Morales Avilés”, el único del que disponen los futbolistas de la localidad, pues en Jinotepe no existe un estadio de futbol profesional.

El inicio

Muchos comentan que un empate dignificaría un poco el desempeño del Fox Villa, que se apunta a batir todas las marcas negativas en la humilde historia del futbol nicaragüense.

En 2002, cuando el equipo dio sus primeros pasos en las divisiones inferiores, el club era bastante competitivo, dice “el profesor”.

El Fox Villa rápidamente ingresó al torneo de tercera municipal, en el que se mantuvo por unos diez años.

“Hicimos equipos en las diferentes categorías y realmente nunca fuimos campeones a nivel de la mayor, siempre fuimos subcampeones, siempre fuimos tercer lugar… sí (fuimos) campeones de grupo en la Tercera (División) y en la Sub-17”, recuerda el técnico.

Casualidades

El ascenso del equipo a la Primera División nacional está lleno de casualidades.

Fue por una invitación de la Federación Municipal de Futbol que el equipo sale de la tercera municipal y brinca a la tercera nacional.

“Miramos la disposición, convocamos a los muchachos y miramos que era un equipo que podía traer sorpresas”, asegura el entrenador.

En realidad, el Fox Villa quedó eliminado en el primer torneo de la tercera nacional.

Pero cuando el equipo de Minas Limón no pudo continuar en el campeonato de la Segunda División, todos volvieron la mirada al Fox Villa, que así escaló un peldaño más.

“No teníamos nada, lo único que teníamos eran las ganas de seguir compitiendo. La realidad es que salimos adelante. En el primer torneo quedamos en la media tabla, en el segundo torneo ya ocupamos la cima de la tabla, fuimos eliminados en cuartos de final y seguimos en la lucha, ya en el campeonato de clausura nosotros andábamos con un equipo con propósitos de ascenso”, sostiene “el profesor”.

En Primera División

Las circunstancias siguieron favoreciendo el ascenso del Fox Villa.

“Se nos presentaron las cosas y se dio el caso de la Primera División. San Marcos era el equipo que iba de repechaje y aprovechamos la situación”, dice Aburto.

“Yo creo que el equipo ha sido un equipo de oportunidades, las oportunidades que se le van presentando las va aprovechando y si estamos aquí, es porque nadie nos ha regalado nada, estamos aquí para ganarle a San Marcos, tuvimos que jugar y ganarle dos veces en su casa y afuera”, dice con orgullo el entrenador.

Los jugadores

Luis García, uno de los defensas del Fox Villa, trabaja los domingos hasta las dos de la tarde en el taller automotor de su abuelo, Félix Alberto García, en el barrio Los Mameyes, donde se desempeña como ayudante de mecánica.

De ahí sale “corriendo” al estadio de Diriamba, cuando los juegos del Fox Villa son en casa.

“A las dos y cuarenta me tocaba partido en Diriamba y él (el abuelo) me puso el pasaje para que me fuera rápido… tan siquiera un tiempo pude jugar”, explica.

García tiene 18 años, juega en el Fox Villa desde hace año y medio, y —aún con la respiración agitada por el cansancio del entrenamiento de hoy— dice que está alegre de jugar en este club.

“Es una oportunidad para formar parte de un gran equipo”, dice.

En el Fox Villa los jugadores juegan, literalmente, por el amor a la camiseta, pues no reciben ningún salario.

“Entrenamos fuerte y la verdad es que los que estamos aquí somos los que queremos que salga adelante el equipo, a pesar de que vamos en los últimos puestos, seguimos luchando para sobresalir”, menciona García.

El equipo, desde la tercera municipal, cuenta con el apoyo de la empresa aduanera GRH y de Caruna, que garantizan los gastos de transporte y alimentación.

También se apoyan con la ayuda de algunos amigos del club, entre ellos Fidel Moreno, oriundo de Carazo y actual secretario de la Alcaldía de Managua. Moreno ha aportado en dos ocasiones para algunos gastos del equipo.

La meta

García lamenta la deserción de muchos de sus compañeros de equipo y considera que ha faltado unidad entre ellos.

La mayor aspiración del club, admite, es mantenerse en Primera División y que nuevos jugadores se unan.

“Lo que nos queda es pelear para mantenernos”, afirma.

La meta, por ahora, parece imposible. En el último lugar de la tabla, y de no concretar victoria en el período de clausura, el Fox Villa está condenado a descender.

Los extranjeros

Pese a los pésimos resultados, el Fox Villa tiene a dos internacionales: el argentino Alan Marallae y el panameño Adonis Joshua Araujo Acosta.

Acosta llegó al Fox Villa por recomendación de su pariente, Raúl Lejías, un reconocido y popular jugador de futbol a nivel nacional.

“Todos lo conocen en Nicaragua —asegura Adonis al referirse a Lejías—; me dijo que era un equipo recién ascendido que quería mi colaboración y como me ven, aquí estoy”, relata el panameño.

La mayoría de jugadores del club son de Jinotepe. En el listado también hay tres diriambinos y los dos extranjeros.

Del futbol nacional Acosta opina que es bueno, que “viene surgiendo”.

“Pienso que si le dan más tiempo, le ponen más empeño, puede llegar a ser mejor”, expresa.

De la posición del Fox Villa en el campeonato de primera asegura que es lamentable, pero como jugadores profesionales dice que deben seguir trabajando para sacar al equipo adelante.

“Hasta ahora me siento bien, como sabe no se han dado las cosas, pero seguimos siempre trabajando con humildad y sacrificio. Somos un equipo bastante joven, un equipo recién ascendido y pienso que con trabajo, sacrificio, unión de grupo y apoyo de la directiva podemos salir adelante”, comenta.

Este futbolista panameño considera que es importante que los jugadores dispongan de un sueldo porque es un incentivo para sentirse con mayor obligación en la cancha.

Por ahora el jugador panameño sobrevive con el apoyo de su familia.

“El profe a algunos jugadores a veces nos ayuda”, confiesa.

Por ahora, los jugadores extranjeros del Fox Villa tampoco tienen un sueldo.

A sobrevivir

Una de las fortalezas del Fox Villa, a consideración de su entrenador y director técnico, es que los pocos jugadores que han quedado en el equipo quieren sobresalir.

Los resultados del equipo en la liga —argumenta— han sido porque los muchachos de mejor talento se han retirado y el equipo sufre derrotas en partidos que se han podido manejar.

“Y tal vez por falta de experiencia y la novatada del equipo hemos fallado”, argumenta Aburto.

 

El Fox Villa no tiene un terreno profesional para entrenarse, por lo que al pisar los estadios de futbol los jugadores presentan problemas con los movimientos, las tácticas y el desgaste físico.

Buscan jugadores

Cazando talentos • En su cuenta de Facebook el Fox Villa ha publicado anuncios para conseguir que jugadores ayuden al equipo a seguir en el campeonato y mantenerse en la máxima categoría en Nicaragua.
Mario Aburto Alegría, “el profesor”, asegura que hay muchos buenos jugadores de fuera que quieren jugar y apoyar al Fox Villa.
Pese a que su eventual fichaje con el equipo ayudaría a mantenerlo en Primera División, está consciente de que cuando estos refuerzos se destaquen seguramente serían contratados por otros clubes nacionales.