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Las probabilidades de que un hogar no pobre se convierta en pobre en el país, o que un hogar pobre entre a la categoría de extrema pobreza, aumentan más cuando la familia está bajo la tutela de un hombre y no de una mujer.

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Esa es una de las conclusiones del estudio “Dinámicas de la Pobreza en Nicaragua 2009-2013”, que presentará hoy la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global, Fideg, con el apoyo de la Agencia de Cooperación Suiza en América Central y del Gobierno de Canadá a través de Relaciones Exteriores, Comercio y Desarrollo de Canadá.

Los “hogares (de los pobres y extremos pobres) tienden a estar encabezados por hombres, y las mujeres jefas de hogar son menos frecuentes que en el caso de los no pobres”, precisa el estudio.

La pobreza

El análisis, realizado con base en la “Encuesta de hogares para Medir la Pobreza en Nicaragua”, que realizó Fideg entre 2009 y 2013 de manera consecutiva, sostiene que el 66.5% de los hogares no pobres tienen como cabeza de familia a un hombre, y solo el restante 33.5% está a cargo de una mujer.

El porcentaje de hogares con jefes de familia varones sube a 71.2% cuando se habla de pobres en general, y aumenta aún más, a 74.5%, en la categoría de extrema pobreza.

El estudio concluye que “el porcentaje de jefas del hogar es ligeramente mayor en los hogares no pobres (33.5%)” en comparación con los hogares pobres en general (28.8%) o los que están en pobreza extrema (25.5%).

OTROS FACTORES

La vulnerabilidad de convertirse en pobre o caer en extrema pobreza en Nicaragua, además, es mayor en los hogares rurales en comparación con los hogares urbanos, así como en aquellos más numerosos, explica el estudio.

En promedio, las familias de los hogares en extrema pobreza estaban conformadas por 6.8 miembros, mientras que los hogares no pobres estaban conformados por 4.1 miembros.

Es más probable, también, que los hogares caigan en pobreza general o extrema pobreza cuando el jefe del hogar tiene más años de edad, menos años de estudios aprobados, trabaja en actividades agropecuarias, en el sector informal o por cuenta propia.

Según el estudio, los jefes de hogar tienen como promedio de edad 50 años, tanto en los pobres como en los no pobres.

Y en relación con la educación, los jefes de los hogares pobres extremos tienen en promedio 1.7 años de estudio, mientras que los hogares no pobres, 6 años.

Los pobres de Nicaragua, además, se caracterizan porque tienden a vivir en casas propias, pero muchas veces sin documentos legales. Sus viviendas usualmente están construidas con madera o adobe, piso de tierra y techo de zinc, entre otras características.

VULNERABLES

Según el estudio, que presenta hoy Fideg, en Nicaragua existen muchas probabilidades de caer en pobreza o pasar de la pobreza en general a la extrema pobreza.

En el 2013, según la “Encuesta de Hogares para Medir la Pobreza en Nicaragua”, el 40.5% de la población nicaragüense vivía en condiciones de pobreza general, y el 9.5% de extrema pobreza.

Para ese entonces, la pobreza en general ya había disminuido 4.2 puntos porcentuales, en comparación con los resultados de la encuesta de 2009, cuando se ubicaba en 44.7%. El país ha mejorado mínimamente también en extrema pobreza, en la que tuvo una reducción de 0.2 puntos porcentuales entre 2009 y 2013.

Sin embargo, el estudio “Dinámicas de la Pobreza en Nicaragua 2009-2013” alerta sobre la vulnerabilidad que existe de caer en pobreza, ya que el 38.2% de los hogares que fueron clasificados como no pobres en el 2009, cayó en pobreza en alguno de los cuatro años siguientes, “por lo tanto son hogares vulnerables”.

El restante 61.8% de esos hogares calificados como no pobres logró mantenerse sin caer en la pobreza en los 4 años siguientes, concluyó el estudio.

Por otra parte, el 41.6% de los hogares en extrema pobreza mantuvo su estado al año siguiente de cada encuesta; el 47.5% mejoró su estado y pasó al de pobreza no extrema, y 10.9% dejó de ser pobre.

“Para los hogares que habitan en el área urbana, la probabilidad de caer en pobreza --ya sea extrema o no-- es menor que para los hogares que habitan en las áreas rurales”, asegura el análisis.

El estudio califica como “vulnerables” a los hogares que eran “no pobres” en el 2009 y no se mantuvieron en ese estado hasta el 2013, por el contrario considera “no vulnerables” a los que eran “no pobres” y lograron mantenerse en ese estado en el mismo período.

 

38.2 Por ciento de los hogares “no pobres” en el 2009 cayeron en la pobreza en alguno de los cuatro años siguientes.

 

¿Qué ayuda a salir de la pobreza en Nicaragua?

Oportunidades • La educación sigue siendo uno de los factores más importantes para salir de la pobreza en el país, sin embargo, “el nivel educativo de los nicaragüenses ha permanecido estancado en los últimos años”, asegura el estudio “Dinámicas de la Pobreza en Nicaragua 2009-2013”.

Si bien, en el país se ha pasado de 5.9 años de estudios a 6.1, es decir, se ha completado la educación primaria formal, Fideg, a cargo de este estudio, recuerda que “la educación secundaria es la que más influye en la probabilidad de transitar fuera de la pobreza o caer en ella”.

El empleo ha influido más en ese sentido.

El estudio afirma que en el 2013 había más personas trabajando de las que había en el 2009, “aunque la calidad de los empleos no mejoró y era bastante deficiente”. El estudio sostiene que “basta con que el jefe del hogar tenga un empleo informal, para que las probabilidades de salir de la pobreza aumenten significativamente y, a su vez, disminuyan las probabilidades de caer en ella”.

Asimismo, que “parte de la reducción de la pobreza experimentada entre 2009 y 2013 se debe a un aumento de la población ocupada”.

Son determinantes, en menor medida, el acceso a remesas familiares, las que pasaron de US$768.4 millones en el 2009, a US$1,077.7 millones en el 2013, y el acceso a los beneficios de los programas productivos del Gobierno, que al 2013 beneficiaban al 6.3%.