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Pese a que usa una visera verde que le protege la mitad de la cara, el sol “golpea” la piel blanca de doña Fanny Hernández Oviedo, quien es una de las pocas mujeres que un día, hace 28 años, decidió ganarse la vida y a la vez jugársela, comprando y vendiendo dólares, porque todos los cambistas coinciden en decir que ejercen una “labor peligrosa”.

Las estadísticas de la Federación de Trabajadores Cambistas de Nicaragua, Fetracamnic, confirman la peligrosidad, porque este año han tenido dos fallecidos (uno en Estelí y el de Managua) y siete asaltos a nivel nacional, mientras que el año pasado no tuvieron decesos y solo contabilizaron cinco atracos.

Como promedio, por cada dólar que un cambista negocia, le queda una ganancia de C$0.20, pero la utilidad total depende de la cantidad de dólares que trancen en la calle, de tal forma que algunos dicen que en los “días buenos” obtienen ganancias de entre C$500 o poco más de C$1,000.

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“Cuando salgo de mi casa, mis hijos tienen temor de que no vaya a regresar, de igual manera yo le pido a Dios que guarde mi vida, la de mi esposo y la de mis hijos, porque uno de ellos trabaja aquí conmigo”, apuntó Hernández, desde el parqueo del supermercado de Plaza España, adonde llegó por “invitación” de un hermano, cuando ella tenía 17 años.

Asaltos y asesinatos“Vine en ese tiempo, y, hasta hoy, Dios me ha guardado la vida, porque incluso a mí me han asaltado tres veces, y la última vez, me robaron US$33,000, eso fue para noviembre de 2011, cuando salía de mi casa en Acahualinca”, rememora la dama de 45 años, cuya familia trabaja también junto ella en la compra y venta de dólares.

No cargan dinero

Después del atraco que sufrió, el que fue ejecutado por tres hombres armados que viajaban en una moto, doña Fanny quedó endeudada, porque trabaja con dinero “prestado”. Sin embargo, retomó su labor gracias a otro crédito, y ahora no lleva ni trae dinero de su casa, tampoco sale sola, y siempre está atenta para saber si alguien la sigue.

Hasta que va a empezar a trabajar, a eso de las 9:00 a. m., doña Fanny retira el dinero del banco, luego, cuando se acercan las 5:00 p. m., vuelve a depositar el capital, y se va “palmada” a descansar a su casa, donde no atiende a ningún cliente, como medida de seguridad.

Robos violentos

Edgard de Jesús Somarriba tiene 56 años, 20 de los cuales se ha dedicado a vender y a cambiar dólares, labor que ejerce, porque después de dejar la vida militar, llegó a curiosear a Ciudad Jardín y ahí se quedó.

Pese al riesgo y al temor con que vive su familia y su madre, una viejita que siempre que lo ve salir de su casa, en Managua, reza y le dice: “Cuidate hijito”, Somarriba sigue trabajando, porque la ganancia es buena. No obstante, reconoce que antes había menos peligro. “Hoy día te roban y te matan sin compasión”, agrega.

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El 27 de enero de 2014, Somarriba engrosó las estadísticas de robo. Dos sujetos a bordo de una moto llegaron y lo encañonaron. Se le robaron C$180,000 y más de US$700 que constituían el patrimonio de su familia. Nunca pudo recuperar nada de lo robado, pese a que capturaron a los ladrones.

Hasta ahora, nadie ha querido venderles a los cambistas una póliza para asegurar su dinero, por el riesgo que implica, sin embargo, algunos de ellos cuentan con seguro de vida, porque Fetracamnic, consiguió una póliza colectiva que cubre a quienes pagan el costo.

Medidas

Como medida de seguridad, los cambistas varían sus rutas diariamente, cuando arriban a su punto de trabajo y cuando se van; no mantienen grandes cantidades de dinero y se encomiendan a Dios.

Mario Baltodano, quien tiene 50 años de edad, 20 de los cuales los ha vivido como cambista, explica que para evitar ser víctima de robos busca cómo “deshacerse del dinero el mismo día” y no cargar plata.

Como a Baltodano lo han asaltado tres veces, la última de ellas hace 8 años, cuando lo despojaron de unos US$6,000, sabe bien que no es recomendable “madrugar” ni anochecer en un punto, ni estar solo cuando hace transacciones, e insiste en que “el secreto” es no cargar dinero.

Por su lado, Augusto César Matus, quien tiene 60 años, comenta que a él le gusta cambiar dólares “con mi gente de confianza” en Ciudad Jardín, porque no tiene que presentar cédula ni hacer fila para hacer la transacción, por lo que pidió a la Policía asegurar la labor de los cambistas.

Plan Policial

El comisionado general Róger Ramírez, jefe de la Policía de Managua, se reunió este viernes con el secretario nacional de Fetracamnic, Orlando Mercado, y prometió seguridad para los cambistas, de forma tal que ahora habrá patrullas y vigilancia policial en los puntos donde estos ejercen su labor.

Además, la Policía ofreció acompañamiento para los cambistas cuando estos tengan que movilizarse para hacer una transacción o depositar o retirar dinero en un banco.

Los cambistas, por su lado, pagarán y colocarán vigilantes privados para que los protejan, “porque nosotros no solo en noviembre y diciembre --que son las temporadas altas-- corremos peligro, sino que el riesgo es permanente para nosotros en los 365 días del año, porque siempre tenemos dinero en mano”, apuntó Mercado.

Después del asesinato del cambista Oscar Samir Real, el jueves, doña Fanny Hernández Oviedo y algunos de sus compañeros cambistas han explorado la posibilidad de emplearse en algo menos peligroso, pero los asaltan las dudas, porque se preguntan adónde van a hallar un trabajo a su edad.

“En eso estoy: pidiéndole dirección a Dios, si encuentro un negocio (me voy), aunque en este momento en todo hay peligro para nuestras vidas, porque el delincuente anda al acecho todo el día, estoy pidiéndole a Dios que si es su voluntad sacarme de aquí, yo me retiro”.

Un asaltante “era cliente”

“Uno de los detenidos era cliente de mi papá, en ese carro rojo (que le ocuparon) muchas veces llegó a cambiarle dinero. En la vela una señora que también es cambista, me comentó que ese mismo tipo la había asaltado hace dos años a ella e hirió a su hijo en la pierna, en el sector del Lacmiel (carretera a Masaya)”, reveló José Luis Real, hijo mayor del cambista Oscar Samir Real Herradora, asesinado la mañana del jueves 13 de noviembre.

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“Lamentablemente, no sabemos cuál de nuestros clientes viene de buena fe a realizar transacciones, para mí que lo tenían ‘encebado’, es decir, que llegan y simulan cambiar dólares, pero en realidad lo que están haciendo es estudiando cuál de nosotros (los cambistas) camina más dinero”, dijo uno de los colegas de la víctima que prefirió quedar en el anonimato.

Confirman

El comisionado mayor Fernando Borge, vocero de la Policía Nacional, dijo a una radio local que las investigaciones continúan. “Hay personas detenidas, armas, vehículos y dinero incautado, pero estamos en la etapa investigativa, no podemos ahondar en más detalles, para no entorpecer las mismas”, acotó.

Los familiares de Real señalaron que los delincuentes lo despojaron de más de US$15,000, incluyendo moneda nacional, y parte del dinero que les guardaba a unos colegas. Los parientes pidieron a la Policía la captura de todos los implicados en el atraco seguido de asesinato.

“Le pido a la Policía que se haga justicia, que la muerte de mi esposo (Real) no quede impune. ¿Qué valía que se llevaran el dinero (…)? ¿Por qué me lo tuvieron que matar? Él era buen padre, buen esposo, buen hijo, un hombre ejemplar”, dijo entre sollozos la viuda, Luisa Mercedes Jarquín.

A la vela de Real llegó Oscar Rojas Mendoza, el “Músico”, quien se gana la vida cantando y tocando su

guitarra, y le dedicó “Amor eterno” al amigo, a quien en los últimos 20 años le alegró las tardes.

Real procreó tres hijos que son adultos. Sus restos descansarán en el cementerio Jardines del Recuerdo, en Ticuantepe. Mientras que el cuerpo del motociclista, Guillermo Javier Alvarado Tercero, de 47 años, la segunda víctima de los delincuentes, descansa en el Cementerio Periférico. Este dejó tres hijos en la orfandad.