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  • ACAN-EFE

La muerte de una ballena y un delfín en menos de 48 horas en el Pacífico de Nicaragua podría deberse a que se desviaron de la corriente que les ayuda a trasladarse en sus procesos migratorios, afirmó ayer el experto nicaragüense Milton Camacho.

“El denominador común de las muertes de cetáceos en las costas es el proceso natural durante el movimiento migratorio de norte a sur de estos mamíferos”, dijo a Acan-Efe Camacho.

El experto, que fue director de Áreas Protegidas de Nicaragua, afirmó que la ballena que falleció tras quedar varada el viernes pasado en la playa Popoco, al sur del país, así como el delfín que apareció muerto ayer en la bahía de San Juan del Sur, pudieron haberse desviado de la “corriente de Humboldt”, que utilizan para trasladarse en el Pacífico.

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“Los que vienen en malas condiciones de salud, enfermos, quizá viejos, o muy jóvenes y sin protección, normalmente se desorientan, salen de la corriente y visitan aguas someras, donde quedan varados”, explicó Camacho.

La ballena, de la especie jorobada y de unos 18.5 metros de largo, falleció a pesar de los esfuerzos de la población y las autoridades, que intentaron devolverla a aguas profundas sin éxito.

MARENA INVESTIGA

El Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) decidió enterrar la ballena en la playa la mañana de ayer. El delfín también fue sepultado luego de ser inspeccionado.

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El Marena anunció que investigará otras posibles causas de la muerte de estos cetáceos.

Las migraciones de ballenas se dan sobre todo en octubre y noviembre, así como en febrero de cada año, señaló el experto.

Una ballena que quedó varada en enero de 2013 frente al Pacífico de Nicaragua fue rescatada, pero no sobrevivió y fue encontrada muerta en el océano.

Otra ballena fue encontrada sin vida en el mismo litoral en diciembre de 2009.