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¿Cuáles son esas novedades con aceptación, como usted las llama, que se incluyeron en este Código?

Para hablar del Código de la Familia en Nicaragua y para capacitar, no basta el estudio de la norma. Hay que conocer cuál es la concepción doctrinal, dogmática, de Derecho Comparado que hay detrás de eso: ¿por qué proteger la vivienda familiar?, ¿por qué regular el cuidado de los hijos después del divorcio?, ¿por qué sustituir el criterio de patria potestad por el de autoridad parental?, ¿por qué en adopción internacional se pone un poco más de cautela respecto a lo que estaba antes? Eso obedece a un concepto, a una concepción.

El Código se acompasa en buena medida con las tendencias contemporáneas en Derecho Familiar y tiene una mirada de país: que en Nicaragua se regulen las pensiones porcentualmente es una demanda de país. Internacionalmente la tendencia es una fórmula cualitativa: los alimentos se entregarán en atención de las necesidades de quien los demanda y a las capacidades económicas del demandado. Esa fórmula la teníamos y Nicaragua la ha quitado. A mi modo de ver esa es una involución doctrinal, pero ha sido una exigencia de país.

¿Por qué considera que es una involución?, ¿no es acaso más claro?

No, porque eso evita que se puedan poner porcentajes mayores al 25% para un hijo, (y esto es algo) que obviamente requiere mayor trabajo de la autoridad judicial, pero es una fórmula muy abstracta, que dice: “Autoridad judicial, usted valore caso a caso y determine cuáles son las necesidades del que está pidiendo alimento y cuál es la capacidad económica del demandado”; y eso te permite moverte en unos criterios cualitativos que pueden ser mucho mayores del que la norma que te dice, del 25%.

¿Y por qué a un hijo no le puedes dar el 30, el 40, el 50%? El porcentaje es muy objetivo, no deja margen de arbitrariedad. Lo que pasa es que esa forma cualitativa había generado muchas arbitrariedades, se subían hasta el 50% y se bajaban hasta un 15%. Pero una correcta aplicación de la norma con un criterio cualitativo es mucho más beneficioso porque el juez puede moverse muchísimo mejor y se pueden poner cifras muchísimo mayores a las que están allí consignadas.

Volvamos con las novedades del Código…

En materia de familia tiene unas características peculiares: que el juez de Familia tiene que trabajar con un comité asesor, en el que tienen que haber trabajadores sociales, forenses, psicólogos. Otra peculiaridad es cómo escuchás la declaración de un menor de edad o de una persona discapacitada. En esencia lo que quiere decir es que los equipos multidisciplinarios van a interactuar con los menores de edad, quienes serán oídos con criterios cualitativos a partir de los 7 años (…).

Tenemos un Código de Familia que junta la parte sustantiva con la parte procesal, supera la actual dispersidad normativa y logra cohesionar con sistematicidad y en armonía, en un solo cuerpo normativo, todo lo que concierne a la familia y a sus miembros. En la parte procesal hay innovaciones como esta: el proceso es oral, es muy expedito, no puede durar más de cuatro meses y medio, y tiene establecidos los recursos desde apelación hasta casación. Yo no estaba a favor de la casación.

¿Cuáles son los grandes avances logrados con este Código?

Por primera vez se establece un elenco de principios en materia de familia. Los principios a alguien pueden sonarle a poesía, pero es lo que te ayuda a interpretar la norma. Exige la igualdad en las relaciones familiares, la corresponsabilidad en los deberes familiares. Hay una declaración de cuál es el modelo de familia que quiere el país: la familia tiene que ser un lugar para la confirmación de afecto, de la personalidad, para el afianzamiento de la persona.

No teníamos una definición de familia y lo que me gusta de esta definición es que no solo piensa en familia como la mamá, el papá y el hijo.

Otra novedad y un gran paso es que cambiamos la definición de matrimonio. El viso patrimonialista de las relaciones de pareja queda desterrado. Se refiere al matrimonio como la unión voluntaria entre un hombre y una mujer. Un avance es que ni el matrimonio tiene que ser para toda la vida, ni para procrear.

Me parece importante que el Código opte porque al momento de la ruptura de la pareja se establezca un criterio de guarda compartida. “El niño se queda con la madre porque le toca a la madre”. No. Le va a tocar al que mejor le resulte al niño. Trata de hacer que el niño no sea un trofeo, que alguien se lo lleve como victoria después de una batalla librada.

El Código adopta una postura que me parece novedosa y de avanzada que en esencia dice esto: la calidad de las relaciones entre un hijo con su padre y entre un hijo con su madre no puede hacerse depender de la calidad de las relaciones que tiene la pareja.

¿Cuáles son los avances que han creado polémica?

Hay quienes discuten por qué no se reguló el matrimonio entre homosexuales. Otra polémica ha sido el tema de la pensión alimenticia, el tema de las uniones de hecho estable.

Un tema que ha sido polémico y es una novedad es que los beneficiarios de la pensión alimenticia se amplían a los hermanos, y no hay diferencia entre hermanos de doble o único vínculo. Ya el de darle comida a los abuelos y abuelitas estaba dicho en la Ley de Alimentos actual. La otra novedad es darle alimentos al concebido y no nacidos. Hay quien me ha dicho: ¿qué pasa si me piden alimentos prenatales, nace el bebé, le hacemos un examen de ADN y resulta que no es mi hijo?, ¿eso se puede reembolsar? No, a menos que —y estoy en una exquisitez técnica— alguien pudiera alegar enriquecimiento sin causa y pidiera al progenitor biológico (el reembolso), pero eso ya es un procedimiento civil.

Pero cuando fuiste al Juzgado de Familia te establecieron un porcentaje, te fuiste a apelación, la ganaste y te bajaron el porcentaje; es impensable que te van a reembolsar.

El Código dice que la persona tiene derecho de demandar a su hermano cuando está en desamparo, pero mi duda es qué se considera desamparo.

Eso está definido: personas que tengan algún impedimento físico o psíquico que no les permita insertarse en el mercado laboral y que hayan tenido una dependencia económica hacia la persona a la que le están demandando alimentos. No se trata que de pronto salió un hermano del más allá y te dice: tú estás bien, yo mal, y págame. La figura está pensada para amparar a personas que están en una posición desvalida y para fomentar la solidaridad en el núcleo familiar.

¿La unión de hecho no se reconoce si no se hace la declaración notarial?

Jurídicamente no. Aquí hay una frontera y hay que tenerlo claro. De este lado encuentras un conjunto de relaciones sociales equis y aquí está el derecho. El derecho salta esta frontera y viene a regular relaciones sociales que considera que tienen un interés o una connotación determinada, y cuando las tutela y las hace normas, dejan de ser meras relaciones sociales para ser relaciones jurídicas.

Una característica de las relaciones jurídicas es que son coercitivas y el incumplimiento tiene una consecuencia jurídica. Las personas pueden vivir y escoger su pareja libremente sin que el Derecho se entere, y eso está permitido. El punto es cuando las personas quieren que esa relación de pareja tenga consecuencias jurídicas.

Cuando saltas la frontera hay unas consecuencias y tiene que haber un orden. Oye los criterios, no es que andas con 44 a la vez, es que es tu pareja de forma estable, de forma notoria, con aptitud legal, llegan al Derecho y le dicen: yo quiero que tuteles este tipo de relación.

¿Esto a su criterio va a mejorar o simplemente a regular?

(…) El mayor problema no está en si la gente vive en unión de hecho o no, es cuando la gente quiere que esa unión de hecho tenga efectos jurídicos, y el Código utiliza tres posiciones.

La primera dice: voy a reconocer esta unión cuando uno de los dos murió. Uno de los dos está muerto, falta la voluntad y llega alguien y dice: quiero decirle que he vivido con esta persona desde hace 20 años y hemos tenido todo a la manera de hombre y mujer, pero resulta que ha fallecido y yo no tengo ningún derecho porque no tengo ningún papel que lo diga. Entonces, el Derecho dice: demuéstremelo que han vivido a la manera de marido y mujer, con todos los requisitos, y voy a reconocer esa relación.

Segunda forma: cuando están vivos los dos; hemos vivido juntos un montón de tiempo, nos separamos, hay un conjunto de bienes y no hay papeles. Entonces uno de los dos dice: un momentito, vamos a organizar esto. Repito, la relación de pareja, no de los hijos. En ese caso, cuando hay litis, también lo decide la autoridad judicial. En esos dos casos nadie los discute, ¿cuál es el caso polémico? Cuando las dos personas en total armonía, felices y contentos van a donde el notario y le dicen: venimos a declarar que estamos en unión de hecho, y la pregunta del millón es: ¿en qué se diferencia eso a que diga que venimos a declarar que estamos en matrimonio? En absolutamente en nada.

Uno creería que la gente no se casa justamente por eso, porque no quiere ir a donde el notario…

Claro, yo le he dado mucha vuelta. Empecé por ser detractora de esta figura y decir: hombré, creo que aquí se está creando una indisciplina jurídica porque las personas que quieren formalizar su relación de pareja ante el Derecho tienen la figura del matrimonio, entonces no creemos otra que sea paralela porque cuando creas una figura paralela, de alguna manera estás creando una indisciplina jurídica, pero después le he dado más vueltas y bueno, al final, tampoco daña.

La pregunta es: ¿cuántas personas van a ir a reconocer una unión de hecho estable en lugar de un matrimonio?

¿Cuáles son esos vacíos que usted denomina ausencias regulatorias?

Creo que en el Código de la Familia se pudo haber tocado el Síndrome de Alineación Parental, que es cuando una de las personas que tiene a su cuidado a un niño le introduce patrones negativos respecto al otro. Se pudo haber tocado un poquito sobre cómo proceder.

Aunque existe el derecho de visita de los abuelos, creo que pudimos ser más enfáticos en explicar cómo debería ser ese régimen de visita.

Creo, y es una ausencia que puede preocupar —no me queda claro que sea desde el ámbito familiar, pero algo habría que hacer desde el ámbito familiar—. Necesitamos tener un registro del estado civil central porque allí se inscriben los matrimonios y las uniones de hecho, ¿cómo sabe el de Managua que no hay uniones de hecho en Wiwilí o en Muy Muy?

Catedrática

Neylia Abboud

Profesora titular de Derecho, de la UCA.

 

Máster en Derecho de Empresas con mención en Asesoría Jurídica.

Sus áreas de interés son el Derecho Privado, Derecho de Familia y Derecho Médico.