•  |
  •  |
  • END

Somoto, Madriz
Hace 17 años, Francisco Tercero, entonces de 13 años, corrió donde su mamá en Somoto a contarle que mientras buscaba leña en un terreno de su familia, en la comarca Cacaulí, se le apareció una divinidad que se mantenía en el aire, vestida de blanco y envuelta en un manto azul; con un nimbo de 12 estrellas sobre su cabeza.
Su madre no vaciló para creerle y lo mandó de regreso para que le preguntara a la misteriosa señora, qué Virgen era. Una vez en el lugar volvió a aparecerle el ser divino con una sonrisa especial, con su pelo color castaño y rizado de en medio, y le hizo la pregunta, y ella contestó: “Soy la Madre de Jesús, y me he aparecido en diferentes partes del mundo”.
Panchito, como es más conocido en el lugar, comenzó a visitar Caucaulí en compañía de su mamá, un hermano y una hermana. “Ella (la Virgen) bajaba cuando nosotros orábamos”, se lee en uno de los más distribuidos testimonios escritos que circulan entre la feligresía católica.
Con una fe muy profunda
La fecha especial de Panchito y su familia era el 8 de cada mes, y la versión de las apariciones circuló entre más creyentes, al extremo de ser muchedumbres que visitan la humilde comarca somoteña.
Y el 8 de diciembre, es como más especial, pues de toda la región segoviana y de la vecina Honduras, provienen miles de peregrinos que se aglomeran alrededor de un templo en ciernes.
Algunos llegan desde el día anterior y se quedan debajo de árboles, en corredores de vecinos y en una casa de huéspedes que la iglesia construye en el sitio de las apariciones.
La muchedumbre se acomoda en unas graderías y en pendientes, y su coro se suma a los cánticos que resuenan en unos autoparlantes montados en una camioneta, mientras la pólvora estalla en un cielo nublado.
Entre el mar de cabezas se ven alzar imágenes de María, que compran en el comercio informal que aprovecha la gran concurrencia, potes llenos de agua para que se consagren en el ritual de cantos y oraciones.
Los testimonios de sanación son abundantes, así como las versiones de sentir brisas, olor a rosas y hasta lluvia de escarchas plateadas. Personas con cámaras toman fotos al Sol, esperanzadas en captar alguna visión de la Madre de Jesús.
La misa es oficiada por el padre Fruto Valle. Anunció que la celebración a la Virgen de Cacaulí coincidía con el 150 aniversario de la aparición de la Virgen de Lourdes, en Francia, manifestada a Marie-Bernard, el 11 de febrero de 1858, cuando la vidente tenía la edad de 11 años.
Valle anunció que por decreto de la Santa Sede, que dio a conocer este sábado, el Papa Benedicto XVI concesiona la Indulgencia Plenaria, entre el 02 y 28 de febrero próximo, para que todos los católicos que visiten Lourdes o acudan a los lugares donde se venere con fervor la imagen mariana, como los santuarios existentes en El Viejo, Chinandega, y Dipilto, Nueva Segovia.
Pero el 8 de febrero será otro de los días en que la masa peregrina volverá a agolparse para pasar por los angostos callejones bordeados de setos, con el ánimo de buscar el mejor punto para escuchar la misa y los mensajes de la Virgen a través del vidente Panchito.