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Jorgito Dávila Calero tenía siete años cuando en octubre de 2013 se convirtió en un niño símbolo en La Concha, Masaya, y en Miami, Estados Unidos. Este pequeño, que padecía de leucemia desde los cuatro años, había sido desahuciado por los médicos nicaragüenses.

Los médicos diagnosticaron el cáncer después que al niño le apareció un tumor en la frente. Durante dos años fue sometido a tratamiento de quimioterapia, sin embargo, la enfermedad no cedía y los galenos dijeron a sus padres que necesitaba con urgencia un trasplante de médula ósea.

Inmediatamente los vecinos y amigos de los padres de Jorgito abrazaron la causa del niño e iniciaron una campaña para conseguir los US$320,000 que se necesitaban para pagar los gastos del trasplante. El niño logró viajar junto a su padre a Miami, gracias a una visa humanitaria que le concedió la Embajada de Estados Unidos.

“Jorgito es nuestro guerrero inclaudicable, nuestro corazón valiente que nos ha dado lecciones de valentía y esperanza de cómo se debe luchar por la vida. Por favor, respondamos a su acción de lucha haciéndole llegar las donaciones para el trasplante de médula ósea que necesita”, decía un anuncio en la página Web de la International Kids Fund Wonderfund, un programa de la Fundación Jackson Memorial, la cual declaró a Jorgito en necesidad crítica debido al diagnóstico.

Ya instalado en una sala del Hospital, en Estados Unidos, Jorgito fue incluido en una lista mundial de pacientes a la espera de un trasplante de médula ósea, ya que los dos hermanos del menor no fueron compatibles.

Al final, siete meses después de haber llegado a Estados Unidos en busca del trasplante, este se realizó el 29 de abril de este año, aunque no hubo donante de médula ósea, sí uno de cordón umbilical.

Siempre tuvieron fe

¿Por qué a los niños les tiene que dar cáncer? ¿Será que Dios ya no los cuida más?, esas son algunas preguntas que se hacen muchas madres que tienen hijos con esta enfermedad, sin embargo, los padres de Jorgito nunca se rindieron y siempre tuvieron la fe en Dios.

Ligia Calero, madre del niño, indicó que ellos nunca perdieron la fe en Dios. “Después de la operación el niño iba evolucionando bien, los médicos nos dijeron que todo marchaba bien y hasta le dieron de alta, sin embargo, cinco meses después el niño fue afectado por un virus, no obstante, él luchó y superó el virus, los médicos decían que el caso de Jorgito era sorprendente”, detalló Ligia.

El pasado 9 de septiembre Jorgito fue atacado nuevamente por un virus, y tuvo que ser sometido a un aspirado pulmonar.

“La enfermedad había regresado y había células malas dentro de él”, recuerda su mamá. El niño falleció el 30 de octubre a las 11:00 a.m. en una cama del Hospital Jackson Memorial, en Miami.

Ligia define a su niño como un “campeón con mucha fe”, que siempre contó con el apoyo y el cariño de todos los médicos que lo atendieron.

“Fue una historia de amor muy bonita. El día del velorio en Miami asistió mucha gente, periodistas y medios de comunicación. El Señor nos permitió estar hasta el último momento junto a él”, señaló Ligia Calero.

El último paseo de Jorgito fue al Miami Seaquarium, donde estuvo jugando con los delfines y donde disfrutó mucho. Jorgito soñaba con regresar a su natal Nicaragua y jugar en la calle con sus amigos.

“Soy Jorgito Dávila Calero, tengo 7 años y padezco leucemia desde mis 4 añitos. Pido tu oración por mi salud en cada momento que puedas”, ese era el mensaje que tenia Jorgito en una cuenta de Facebook que se llamaba Ayudando a Jorgito.

En su corta estadía por Miami, Estados Unidos, Jorgito dejó un gran legado: la Fundación Ángeles en Secreto, la cual fue inspirada en la vida del niño nicaragüense.