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  • AFP

Cuando llueve sobre Managua las polvorientas calles del Barrio Hugo Chávez se convierten en cauces de lodo, pero eso no desanima a sus vecinos que, pese a la pobreza, se sienten orgullosos de vivir en un lugar que lleva el nombre de su ídolo, el presidente venezolano.

Situado a orillas del Lago de Managua, al costado de la ruta al aeropuerto internacional Augusto C. Sandino, en el barrio viven 564 familias que hace ocho años ocuparon un terreno baldío y levantaron precarias viviendas que tienen, en su mayoría, paredes de planchas de zinc y madera.

"Es un honor que lleve su nombre, aunque él (Chávez) nunca ha venido", narra a la AFP Bayardo Sánchez, padre de cuatro hijos, quien destaca que "éste es uno de los barrios más progresistas y de más seguridad de Managua. No hay centros de vicios ni cantinas".

En las calles del barrio cumplen tareas de vigilancia seis vecinos, a quienes las otras familias les pagan salarios por esta labor, aportando cada una 20 córdobas (un dólar) al mes, relata Sánchez.

Las casas no son muy grandes, por lo que a veces familias de ocho o diez miembros se tienen que acomodar en un par de cuartos. Muchos jefes de hogar son policías o jubilados de la Policía.

El barrio, donde ondean varias banderas rojinegras sandinistas, tiene una escuela y aunque carece de alcantarillado, posee electricidad, agua potable, teléfonos y TV cable. Algunos hogares incluso cuentan con TV satelital.

"Lo que falta es una cancha de básquet y fútbol", se queja Christopher Vargas, de 20 años, cajero en una empresa de buses internacionales.

"Uno vive humilde, porque uno vive conforme a lo que tiene", dice a la AFP Mercedes Acevedo, madre de ocho hijos, casada con un policía jubilado y dueña de un pequeño negocio de alimentos.

"El presidente Hugo Chávez ha tenido buenas intenciones de apoyar a Nicaragua", destaca Acevedo, de 57 años, quien cuenta que luchó en la guerrilla sandinista cuando era joven.

En Managua, las simpatías políticas pueden salir a la luz por el vecindario donde vive una persona: existen los barrios Unión Soviética, Carlos Marx, Jorge Dimitrov y Hugo Chávez, y en ellos los sandinistas no tienen contrapeso.

Aunque el presidente de Venezuela ha viajado un par de veces a Managua desde que se estableció el barrio que lleva su nombre, jamás lo ha visitado, pero sus moradores esperan que lo haga algún día, dice Bayardo Sánchez.

Las calles se inundan en la temporada de lluvias, de mayo a noviembre, porque las aguas caídas en zonas más altas de la ciudad buscan un cauce hasta el lago, situado al norte de Managua.

"Cuando llueve se nos llenan las casas de agua", se lamenta Acevedo.

Por eso los vecinos están muy complacidos de que, a pesar de la tensión política tras los comicios municipales del 9 de noviembre, hayan comenzado las obras para dotar al Barrio Hugo Chávez de redes de alcantarillado y de cauces para las aguas de lluvia.

Los trabajos comenzaron la semana pasada y deben culminar en tres o cuatro meses, explica a la AFP José Donald Herníquez, quien trabaja excavando las calles del barrio para la empresa pública de servicios sanitarios Enacal.

Las viviendas no tienen medidores de servicios públicos, por lo que todas pagan la tarifa mínima: por agua 76 córdobas (3,8 dólares) y por luz 100 córdobas (cinco dólares).

Los dueños de pequeños negocios, como Mercedes Acevedo, están contentos también porque ahora reciben microcréditos con bajo interés, otorgados por el gobierno de Daniel Ortega con recursos del ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas impulsada por Chávez.

Acevedo, por ejemplo, recibió un préstamo de 5.500 córdobas (250 dólares), con un interés de 1% mensual, mientras que antes pagaba 5% si recurría a bancos privados.

"Lo vamos a pagar en ocho meses. Es una cuota semanal de 178 córdobas (9 dólares), que es un monto bastante bajo para nosotros", expresa la mujer.

"Creo que con este gobierno los pobres vamos a salir adelante", agrega.