•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Nicaragua es el segundo país latinoamericano con más niños y niñas que crecen sin sus padres, superado solo por Colombia, revela el Mapa Mundial de la Familia 2014, que este año se enfoca en los cambios en la familia y sus consecuencias en el bienestar infantil.

El estudio es realizado por el Social Trends Institute, una organización internacional dedicada a identificar tendencias sociales emergentes y su efecto en la humanidad, y por Trends Child, que investiga particularmente la situación de los niños y niñas.

En ese sentido, abordan las nuevas tendencias en la estructura familiar, donde destaca que de los 9 países latinoamericanos de donde obtuvieron datos, Colombia tiene el mayor porcentaje de infantes que no viven con su papá y su mamá, con un 11%, y le sigue Nicaragua con un 10%.

Después están Chile, con 9%; Bolivia, con 9%; Brasil, con 7%; Perú, con 6%; México, con 5%; Costa Rica, con 5%, y Argentina con 4%. “La familia constituye la institución más importante para la educación infantil en todo el mundo, y varias décadas de investigación han permitido concluir que una familia sólida fomenta el desarrollo positivo de los niños”, resaltan.

Sin padres

En el caso de Nicaragua específicamente, agregan que el 66% de los niños y niñas viven con ambos progenitores y el 24% solo con uno. En contraste, en Costa Rica, los datos indican que el 76% vive con su papá y su mamá, y el 19% solo con uno de los dos.

La investigación, que tomó en cuenta a 49 países de todo el mundo que garantizan una representación regional de naciones con ingresos altos, medios y bajos, presenta la cantidad de adultos (aparte de los padres) con los que conviven los infantes.

“El número de padres y miembros de la familia extensa que habitan en el hogar de un niño influye en los recursos humanos y financieros que hay a su disposición”, explican al respecto.

De acuerdo con el estudio, en Nicaragua el 55% de los niños y niñas viven con sus padres y con otros adultos, algo que, afirman, “puede resultar beneficioso para los niños, pero, en determinadas circunstancias, también puede hacer que surjan problemas como el hacinamiento, la violencia y los abusos”.

La salud de los niños

Por otro lado, el Mapa Mundial de la Familia incluye un análisis de la relación existente entre la inestabilidad familiar y la salud infantil, bajo la premisa de que la inestabilidad familiar compromete la capacidad de los padres para proporcionar cuidado constante y atento.

Al respecto, en Nicaragua el 29% de adultos en edad reproductiva (de 18 a 49 años) están casados, frente a un 30% que cohabitan. Además, refieren, el 72% de los nacimientos corresponden a mujeres no casadas.

En este aspecto, Nicaragua también es uno de los países latinoamericanos con mayor porcentaje de adultos que cohabitan, pues solo es superado por Perú, con un 38%, y Colombia, con un 35%.

Lo anterior es atribuido a que las personas “buscan una mayor flexibilidad o libertad en sus relaciones, carecen de suficientes recursos financieros o emocionales, y perciben el matrimonio como un proyecto arriesgado o simplemente innecesario si se cohabita”.

 

El estudio parte de que la familia constituye la institución más importante para la educación infantil en todo el mundo, y varias décadas de investigación han permitido concluir que una familia sólida fomenta el desarrollo positivo de los niños.

 

Ampliar red familiar, una alternativa

Colectivo • El estudio señala que los esfuerzos internacionales por mejorar la salud infantil deben explorar nuevas formas de estabilizar los contextos del cuidado familiar —asumiendo que los padres no mantienen relaciones altamente conflictivas— y ayudar a los niños cuyos cuidados se ven comprometidos por la inestabilidad familiar.

Señalan que la ampliación de las redes familiares, las comunidades y los programas privados y públicos, puede ser de gran ayuda a la hora de aliviar los factores de estrés que surgen cuando las familias atraviesan estas transiciones, así como para mejorar la salud de los niños que experimentan períodos de inestabilidad.

En detalle, sugieren que el fomento de la estabilidad en las relaciones (en el supuesto de que los padres mantengan una relación poco conflictiva), la ampliación del apoyo familiar, la mejora de la nutrición y la educación parental, y la promoción de la comunicación entre padres e hijos, entre otras.