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Apenas se oscurece en Playa La Flor la primera tortuga Paslama decide salir del mar. Guías turísticos y trabajadores de la reserva avisan a los visitantes para que puedan observar el desove.

Los turistas solo se pueden acercar a las tortugas una vez que ya han terminado de cavar. Si alguien se les acerca antes se devuelven al mar para buscar un nuevo punto de desove.

Después de presenciar este espectáculo de la naturaleza, ya hay varias tortugas en la playa y siguen llegando. Durante toda la noche arriban cientos de tortugas que nacieron en esa misma playa.

Mientras ponen sus huevos los visitantes deben usar linternas con luz roja para no molestar a estos animales. Cuando terminan de poner los huevos, las tortugas tapan el agujero y se retiran al mar.

También hay Paslamas menos experimentadas que cavan agujeros poco profundos dejando los huevos para los depredadores o incluso aplastándolos al momento de tapar el nido.

Mientras arriban y se van las tortugas marinas, decenas de depredadores, especialmente aves, esperan pacientemente que amanezca para ir en busca de los huevos que no quedaron bien cubiertos.

Los visitantes pueden acampar cerca de la playa y así ver la arena llena de tortugas durante toda la noche e incluso, si tienen suerte, ver algunas tortugas salir del cascarón e intentar encontrar el mar.