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Justo cuando ya habían anclado para las labores de pesca, después de recorrer siete horas al sureste de Bilwi, en aguas del mar Caribe, Melvin Castillo González, un buzo nicaragüense de más de 30 años de experiencia, recuerda cómo la situación de calma se transformó en pánico y desesperación, cuando el embravecido mar les volcó la embarcación y temieron por sus vidas.

"Estábamos dormidos, y de pronto, el golpe de una ola nos despertó y comenzó el caos. El golpe hizo que en fracciones de segundos la embarcación se volteara, la situación era desesperante, llantos y gritos de terror era lo que se escuchaba", relató Castillo, que, aferrado a un cayuco y sus canaletas logró sobrevivir por más de 72 horas en el mar.

Agregó que la tripulación de la embarcación "MN Wayward Wind” descansaba, porque pretendía iniciar muy temprano la faena pesquera y así conseguir dinero para la cena navideña, cuando el impacto de las olas los sorprendió, provocando que los bidones de agua se soltaran y desbalanceara el peso de la nave, facilitando que el barco se diera vuelta.

"Nuestra comida era la oración, cuando pensamos que era el final logramos ser auxiliados: Dios nos dio la fuerza para canaletear hasta la costa. Unas personas nos ayudaron, no teníamos fuerza cuando llegamos a tierra", relató Castillo.

Ya no aguantaban

"Tengo 30 años de trabajar en el mar, pero nunca nos esperamos algo así. Había gritos de lamento, de desesperación, incluso compañeros que nos pedían que los echáramos al mar, porque ya no aguantaban", recordó.

Para Castillo, otra razón por la que le suplicaba otra oportunidad de vida a Dios era por su familia, sus siete hijos, cinco de ellos varones de entre 5 y 14 años de edad.

Oswaldo Ingram, de 35 años, con tono bajo y sus ojos llorosos, recuerda que esperaron hasta el amanecer, luego aferrado a una tabla y flotando aún sin saber su rumbo, no desmayaron hasta llegar a la costa.

Con quemaduras

Ingram, de esa faena que era por once días, esperaba ganar entre 2,500 y 3,000 córdobas, ingreso que usaría para la cena navideña.

“Tengo que trabajar y luchar para mis cinco hijos, desde muy chavalito he andado en el mar, aun con esto tengo que regresar. Tengo que ir con otro corazón, regresaré al mar con Dios; vos sabés cuál es la condición aquí, no tenemos otra opción de trabajo", comentó.

Una sala completa de varones, con sus rostros quemados por el sol y el agua salada del mar, y con diferentes quemaduras en partes del cuerpo, es lo que se aprecia en el hospital regional Nuevo Amanecer, de Bilwi.

En este son atendidos los tripulantes que fueron rescatados con vida de la embarcación "MN Wayward Wind”, que naufragó en la madrugada del martes 9 de diciembre.

"Nuestra comida era la oración, cuando pensamos que era el final logramos ser auxiliados: Dios nos dio la fuerza para canaletear hasta la costa”, Melvin Castillo,
pescador de Bilwi.