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Hasta hace un par de años, la idea de expandir el cultivo de camarones en la zona costera del municipio de Tola resultaba una tarea difícil de concebir, pero la persistencia de dos productores ha abierto las puertas a esta actividad para que otros se sumen a la camaronicultura.

Uno de los productores es Rosendo Mendoza, presidente de la comunidad indígena Las Salinas, y según sus palabras, en el municipio existen 200 hectáreas aptas para emprender esta actividad económica.

Mendoza destaca la zona ubicada frente a las costas de Guasacate, la cual históricamente ha sido utilizada para la producción de sal.

Pero de las 200 hectáreas, únicamente 25.5 son aprovechadas para cultivar camarón.

La tendencia, sostiene Mendoza, es aumentar el área para la camaronicultura.

Este año Nicaragua registra un aumento en el valor de las ventas al exterior de camarones de mar, de acuerdo con el Centro de Trámites de la Exportaciones, Cetrex.

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Entre enero y noviembre de 2013 Nicaragua logró ventas de camarones de mar por US$4.6 millones, mientras que este año han sido de US$6.1 millones.

Interés

Mendoza dice que en Tola otros productores de sal están mostrando interés en la camaronicultura.

“El precio de la sal está por el suelo y ven en la crianza de camarones una alternativa viable y que se puede combinar con la actividad salinera”.

De acuerdo con Mendoza, sus primeros pasos en el cultivo de camarón fueron hace unos 15 años, cuando únicamente aprovechaba su cercanía con el mar para obtener sal, pero con el tiempo fue aprendiendo más sobre la camaronicultura y esto lo condujo a utilizar sus piscinas salineras, para criar camarones.

“Este año trabajamos 17 hectáreas con tres lagunas y la producción fue de 22 mil libras, un poco menos que las 28 mil libras del 2013, pero la reducción se debió a las afectaciones de la sequía”, precisó.

Los tipos

La especie que están criando es vannamei y las larvas las adquieren en un laboratorio de Las Peñitas, León.

Según Mendoza, lo recomendable es depositar 110,000 larvas por hectárea y después de tres meses y 15 días puede obtener una producción de 1,300 libras.

En su caso, este año la producción es comercializada con la empresa chinandegana “Langostinos de Centroamérica”, que acopia, procesa y exporta el camarón a Europa

David Ruiz, de 56 años, es el otro pionero del cultivo semiintensivo de camarones en Tola, y este año decidió invertir US$50,000 para mejorar las estructuras de concreto de las lagunas, compuertas, equipos de bombeo y elevar los muros de tierra de los estanques, para subir el nivel del agua, ya que con las lluvias y el tiempo se han erosionado.

Para criar camarones dedica un terreno de 8.5 hectáreas, y en el 2015 su meta es cosechar 25,000 libras de camarones, con lo cual triplicaría su cosecha del 2013.

Con su producción, Ruiz abastece el mercando nacional y, a la vez, hace entregas a la empresa Neptuno y a “Langostinos de Centroamérica”.

Al igual que Mendoza, Ruiz aseguró que la libra de camarones la comercializan a US$2.60.

Proceso

Según estos pioneros de la camaronicultura de Tola, a los camarones los alimentan dos veces al día con una purina fabricada a base de pescado, cuyo precio por quintal es US$35, y las 1,000 larvas las adquieren a US$5.

“Pero un 40% muere en los primeros dos meses porque no logran adaptarse a las condiciones de las lagunas”, explicó Mendoza.

Gabriel Barrantes, socio de Mendoza, indicó que esta actividad comercial es novedosa para él y señala que como todo inicio es duro, pero afirma que está decidido a seguir en la camaronicultura.

“Yo soy importador de vehículos en Managua, pero un amigo de Tola me instó a entrar al negocio del cultivo de camarones, y este año, ya en sociedad con don Rosendo Mendoza, invertí US$38,000. Compramos un oxígeno metro y, la verdad, es impresionante ver cómo uno echa al agua las larvas que parecen unos clavitos, y tres meses y medio después observarlos brincado, ya convertidos en camarón”, acotó.

Generar empleos

Oportunidad • Felipe Carmona, delegado departamental en Rivas del Instituto Nicaragüense de la Pesca, Inpesca, confirmó que en el sector de Guasacate existen 200 hectáreas que brindan condiciones para desarrollar la camaronicultura y que las intenciones son promover esta actividad económica en la zona, para generar empleos.

Aseguró que el cultivo de camarones en las 200 hectáreas generaría 100 empleos directos en la comunidad Las Salinas, y otras “50 mujeres serían contratadas en la terminal pesquera de San Juan del Sur para trabajar en el descabezado y empacado de camarones para exportación”, indicó.

En el litoral Pacífico del departamento de Rivas, únicamente en Guasacate se han detectado zonas aptas para la crianza de camarones como una nueva alternativa económica, pero según Carmona, en la comunidad El Ostional, del municipio San Juan del Sur, se está implementando un proyecto piloto de crianza de ostiones.