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En diciembre de 2009, Mario, un niño nicaragüense de cuatro años y 9 meses, llegó a su nuevo hogar, en Vic, una pequeña ciudad de Cataluña, España. Tres años antes, Ricard Castro y Laura López habían comenzado un proceso de adopción internacional en Nicaragua, hasta que finalmente conocieron a Mario, quien ya con 8 años y 9 meses, está adaptado al clima, a la cultura y el idioma catalán.

Se demoraron medio año en obtener un certificado de idoneidad que se entrega en España y dos meses más para tramitar los papeles con una entidad colaborativa de adopción internacional. Un año después obtuvieron la aprobación del Consejo Nacional de Adopción de Nicaragua y luego de esperar 18 meses, recibieron la noticia de que se les había asignado un niño de tres años y debieron viajar a Managua para verlo. Cinco meses después de pisar tierra pinolera, Mario ya se encontraba conociendo a todos sus nuevos familiares en el lugar que ahora llama hogar.

“Si observamos el proceso de adopción, comparándolo con el de compañeros nuestros que han adoptado en otros países, hemos de decir que nos parece muy satisfactorio. En otros lugares, el primer día entregan al niño desnudo y en un lugar neutro. El niño no puede adaptarse gradualmente a su familia”, explican Ricard y Laura desde Cataluña.

En Nicaragua, tras pasar por la etapa administrativa y de selección, los nuevos padres deben pasar por un período de adaptación en que deben permanecer en el país entre cinco o seis meses. Durante este tiempo, el niño gradualmente se muda a vivir con ellos, y trabajadores del Ministerio de la Familia, Mifamilia, hacen visitas frecuentes al hogar.

“En nuestro caso conocimos el hogar Arca de Noé, de la Fundación Remar. Conocimos a los niños que vivían con Mario, las cuidadoras, su habitación, sus rutinas. Él pudo adaptarse poco a poco a la que sería su nueva vida. Primero lo visitábamos diariamente, luego lo llevamos a casa un fin de semana y él extrañaba a sus cuidadoras. El segundo fin de semana ya quería quedarse con nosotros”, narra la pareja catalana.

Países con niños nicas

España y Estados Unidos son algunos de los principales países que adoptan niños nicaragüenses. Ambos, además, están entre los que más reciben niños adoptados de otras nacionalidades.

37 niños nicaragüenses fueron adoptados por estadounidenses en 2013, y en el caso de España en 2012 (último año en que está publicado el registro) se adoptaron 6 niños provenientes de Nicaragua. Esta cifra se aleja de la realidad de otros países que lideran los listados de mayor número de niños adoptados por extranjeros, como China, que en 2013 tuvo 2,306 casos de adopciones internacionales realizadas por estadounidenses.

Tanto en Estados Unidos como en España existen agencias que funcionan como mediadores entre los organismos de esos países y los de Nicaragua. Una de ellas es la Asociación de Ayuda a la Infancia del Mundo (AAiM) que es la que usaron Ricard Castro y Laura López para su proceso.

Silvia Muzelle, coordinadora de AAiM, asegura que los niños que participan en este proceso son menores declarados como legalmente adoptables en Nicaragua.

“Pueden ser huérfanos, aunque esos casos son los menos, o niños abandonados, entregados voluntariamente por sus padres o familiares o retirados de la familia por situaciones de malos tratos, abusos o negligencia”, explicó.

¿Por qué en Nicaragua?

Ricard Castro es fisioterapeuta y Laura López es maestra. Ambos ya conocían Nicaragua y esa fue la razón por la que quisieron un hijo de este país.

“Los dos estábamos vinculados por trabajo y voluntariado con el país. Queríamos adoptar en un lugar que conociéramos bien para poder transmitir a nuestro hijo el amor por su país de origen”, aseguran en un e-mail.

La conexión con el país es la principal razón por la que extranjeros escogen adoptar niños nicas por sobre de otras nacionalidades.

Zaira Guadamuz es una abogada que ejerce en Granada y que lleva ocho años trabajando con parejas de Estados Unidos en el proceso de concretar su paternidad. En ese tiempo, de las cerca de 15 familias que formó, todas tenían la intención de que su nuevo hijo mantuviera un vínculo con Nicaragua e incluso algunos han vuelto a visitarla con los niños.

“Generalmente tienen una conexión bastante especial con el país o con Centroamérica. También me han dicho que quieren que el niño en el futuro cuando sea adulto o en todas las etapas de su crecimiento tenga un vínculo con su país de origen, y si ellos adoptan en otras partes del mundo sale muy caro estar viajando con el niño a su país de origen”, explica Guadamuz.

El sistema de adpoción en Nicaragua

TRÁMITE • El sistema nicaragüense que considera también un largo período de adaptación con asesoría de especialistas, también los atrae.

“El proceso en Nicaragua permite a los padres y niños formar lazos en el país por varios meses antes de viajar a Estados Unidos. Este período es muy beneficioso para los niños. Las familias que adoptan en Nicaragua están ansiosas por incorporar la cultura nicaragüense”, explica Lydia Tarr, la directora del programa de Nicaragua de MLJ Adoptions, una agencia ubicada en el Estado de Indiana, Estados Unidos.

Las familias que son aprobadas deben entregar múltiples documentos, pasar por inspecciones del hogar, su familia, su salud física y psicológica, sus ingresos económicos, revisión de antecedentes, entrevistas con trabajadoras sociales y capacitaciones para ser padres adoptivos. Cuando ya reciben a su nuevo hijo, funcionarios de agencias realizan visitas al hogar hasta que el adoptado cumpla 18 años, como parte de los requisitos impuestos por Nicaragua.

“Cuando he estado en conferencias internacionales y he visto que en otros lugares el proceso es bastante expedito y fácil, me siento orgullosa de que las leyes en Nicaragua sean más restrictivas y controlen más. Los niños nicas no están expuestos al riesgo”, opina la abogada Zaira Guadamuz.

Las adopciones tanto nacionales como internacionales están incluidas en el nuevo Código de Familia, que entrará en vigencia en abril del 2015 y que traerá algunos cambios, como aumentar el control durante este tipo de procesos.