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La Iglesia Católica exhortó a los nicaragüenses a ser constructores de paz, resolviendo los conflictos a través del diálogo.

El llamado fue hecho por el cardenal Leopoldo Brenes Solórzano durante la tradicional misa del 1 de enero, en la Catedral capitalina.

“Los nicaragüenses somos constructores de paz y no de violencia”, exclamó el purpurado ante miles de católicos que asistieron a la primera misa del año, que también significó la celebración de la XLVIII Jornada Mundial por la Paz.

El purpurado recordó a los católicos el mensaje dado por la Virgen María en Cuapa, Chontales, al indicar: “Hagan la paz. No solo pidan la paz al Señor, si ustedes no la hacen no habrá paz”.

Brenes señaló que el trabajo por la paz no es tarea de un solo grupo sino que es una responsabilidad de cada nicaragüense, advirtiendo seguidamente que la violencia también esclaviza a los hombres.

LA IGLESIA UNE

Citando al papa Francisco, quien en su mensaje de Año Nuevo abogó por el destierro de la guerra en el mundo, Brenes además recordó que a lo largo de la historia, la Iglesia ha sido puente y no muro que divide.

Seguidamente, el cardenal Brenes pidió a los fieles católicos y de manera especial a quienes se han consagrado a la vida religiosa, a tener capacidad para escuchar a las otras personas.

A lo largo de la homilía, el también arzobispo de Managua insistió en la necesidad de que cada nicaragüense aporte su “granito de trigo” para construir la paz, recordando que no es con la violencia con lo que los hombres y mujeres dan estabilidad a sus países.

HERMANOS, NO ESCLAVOS

Citando el lema de la XLVIII Mundial por la Paz y el Mensaje de Año Nuevo del papa Francisco, el cardenal Brenes también criticó la explotación del hombre por el hombre.

Brenes reiteró que la Iglesia no aprueba las desigualdades sociales y ensañamiento en contra de los más pobres, exhortando a los fieles a resistir “la gran tentación del mundo, de querer someter al otro a su propia voluntad”.

La misa del 1 de enero estuvo antecedida por la tradicional procesión de los varones, con el Santísimo en manos del arzobispo Brenes.

El cardenal nicaragüense también criticó el maltrato que sufren los inmigrantes, a quienes les son ofrecidos empleos que calificó de “ofensivos”.


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