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No hay persona en Masaya que no vuelva la vista hacia la sala de la vivienda de Luis Enrique García González, situada de la Pulpería Alfaro, 75 varas al norte, ya que su interior está adornado con imágenes de la Virgen María en sus distintas advocaciones, arcángeles, Cristos, Niños Dios, San José y cuadros del reconocido pintor Carlos Marenco.

García González es un coleccionista de arte sacro, y relata que esta pasión la inició hace 12 años, cuando comenzó a comprar imágenes de resina, que venían de Italia y eran muy bonitas; luego comenzó a coleccionar santos, ángeles y hasta llenó una vitrina con estas imágenes.

“Mi mamá gritaba La Purísima; conocí a algunas amistades que tenían imágenes de vestir en sus casas, entonces quería una. El comienzo fue una odisea porque solo te decían que eran antigüedades, que eran carísimas, y como chavalo no podía comprarlas”, rememora el coleccionista.

García González cuenta que en ese tiempo trabajaba en el Ministerio de Salud y comenzó a indagar dónde podían hacer imágenes, y así llegó a conocer a Gardenio Miranda, quien recomendó a don Gilberto Jara, un tallador de imágenes en Niquinohomo.

“Me fui a preguntar al Ministerio de Salud de Niquinohomo, si conocían a Gilberto Jara, y me dieron la dirección, así fue como conocí a ese tallador que hace imágenes muy bellas. Mi primera imagen me la elaboró en cinco meses. Después quería a San José, el Niño Dios para el Nacimiento”, recordó García González.

Precios

Posteriormente el coleccionista compró arcángeles, un San Rafael, San Miguel, Cristos, un Nazareno, la Purísima en diferentes tamaños. Estas imágenes tienen un costo elevado, oscilan entre los US$600 hasta US$1,000, en dependencia de lo elaborado del traje y los adornos que pueda llevar.

“Una imagen en menor precio no son tan bellas, tenés que irte a León, y eso es otro costo. Esta pasión por coleccionar imágenes es costosa, desde su corona, la cabellera tejida a mano; no es así nomás, hay que darles mantenimiento, limpiarlas, hay que peinarlas, todo es un lujo. Entre más lujosa, es más caro el traje, porque hay telas que se dan a bordar, los mantos dan elegancia. Además, son herencias españolas, de las escuelas de Guatemala y la peruanas”, dijo el entrevistado.

El coleccionista de imágenes recordó que estaba emocionado vistiendo una imagen “y de pronto se le desprendió la mano, ya que las articulaciones son delicadas, y se te viene el mundo; tengo que llevarla a León, porque acá en Masaya no hay quien trabaje en imágenes.

La Virgen del Apocalipsis

García González comentó que: el día que me entregaron a la Virgen del Apocalipsis, fue en el Parque Central, y las personas a veces desconocen las cosas y me preguntaron si era un San Miguel, que si era un ángel, y les expliqué que era la Virgen, a quien se le dotó de alas para huir del dragón, pero que ella lo pisó, lleva una espada y una cadena con la que lo amarró.

“En Ecuador --la Virgen del Apocalipsis--, tiene mucha devoción y hay talleres que se especializan en estas imágenes, las que exportan a todo el mundo, por su belleza, su fineza y son muy costosas”, mencionó el coleccionista.

García González asegura que no ha realizado una exposición, pese a que conoce personas en Masaya que tienen colecciones de antigüedades genuinas, imágenes de siglos, de iglesias o herencias de los antepasados. En su caso tiene tres o cuatro imágenes, pero el resto son actuales, realizadas por manos nicaragüenses.

“Acá han entrado monjas, personas de Chinandega, León, que les llama la atención y hay quienes preguntan si están a la venta. Un día vino una señora a preguntar si aquí leían las cartas, más bien me causó risa. En León, las personas me han preguntado si conozco una casa en Masaya que tiene imágenes, no van a creer que es la mía”, indicó García González.

En la sala se encuentra un ropero Luis XV, el que García González adquirió para convertirlo en vitrina y colocar una Virgen, pero le ha tomado cariño y ya no desea destruirlo, porque es una reliquia.

Coleccionistas compran a familias que han tenido por siglos las imágenes

Patrimonio • El padre Bismarck Conde, presbítero de la parroquia Nuestra Señora de La Asunción, refirió que hay coleccionista de estatuas que no son meramente religiosas, que tienen un valor histórico, que pertenecieron a X o Y personaje, como también hay coleccionistas de imágenes religiosas que no necesariamente pertenecen a parroquias sino a familias que las trajeron de afuera, familias que las dieron a hacer en el siglo XVII y esas familias que no son religiosas, nunca las donaron a la Iglesia y las venden a un coleccionista.

“Si una imagen es antigua y era patrimonio de la Iglesia, es muy diferente, porque los coleccionistas sabrán cómo comprar una imagen. Por lo general los coleccionista las compran a familias, de sus bisabuelos… Estas imágenes religiosas son patrimonio de familias que las venden, las imágenes antiguas de las iglesias tienen un sello y un código, nadie puede vender una imagen de la Iglesia. A nivel eclesial nosotros guardamos y custodiamos nuestros bienes que son antiguos, y más cuando pasan los cuatro siglos”, expresó el padre Bismarck Conde.

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