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El vocero de la Comisión del Gran Canal, Telémaco Talavera, aseguró que las modificaciones hechas al curso del megaproyecto, obedecen a un proceso de “ajuste” que inició tras el anuncio de la selección de la Ruta 4 como el paso definitivo del canal.

“No es que cambie, la ruta es la misma. Desde el 7 de julio cuando se anunció la ruta (4) que había sido aprobada por la Comisión Nacional de Desarrollo del Canal se dijo que se iban hacer ajustes para reducir el impacto ambiental y social”, enfatizó Talavera y reveló que en los próximos días, podrían incluirse otros cambios sobre la misma.

“Los ajustes están tomando los aspectos ambientales y sociales que están permitiendo hacer los afinamientos de la ruta, que van a continuar en las próximas semanas hasta que quede totalmente definida”, indicó Talavera a El Nuevo Diario.

El primero de esos ajustes es que el canal no atravesará ningún poblado grande y sólo pasará por comunidades pequeñas. “Realmente el poblado grande que estaba contemplado, por donde pasaría muy cerca, es el Tule”, señaló el funcionario.

No obstante, aseguró que el primero de enero en San Miguelito, se le dijo a la población que su territorio no sería tocado.

Nuri Sequeira, miembro del Consejo Nacional en Defensa de la Tierra, Lago y Soberanía y líder comunitaria de El Tule, confirmó que durante esa reunión, Talavera había expresado que posiblemente la ruta podría desviarse para no pasar por esta comunidad.

Pese al anuncio oficial, Sequeira sostiene que la posición de rechazo se mantiene, porque “sin apoyo de las comunidades (El Tule) no sirve, queda aislado”.

Tierras son un reto

Las protestas generadas en el país a causa de la preocupación de los pobladores de esa zona, son según HKND, concesionaria del proyecto, prueba de que la adquisición de tierras será uno de los temas que generará conflictos potenciales para el desarrollo del Canal.

En el Estudio de Impacto Ambiental y Social de las obras de inicio se contemplan como temas delicados, la expropiación en todas las comunidades afectadas, principalmente por el alto rechazo generado por la población al no haberse definido aún, cuáles serán las tierras necesarias para la construcción del proyecto.

En el caso de Obrajuelo, en Rivas, la empresa reconoce que según la Alcaldía de San Jorge, “la tenencia de la tierra muestra irregularidades”.

Otro reto, retoma el documento, es el cambio en el uso de la tierra que será necesaria para las obras, pues la economía de la zona está basada en la producción agrícola y ganadera, por lo que la disponibilidad de estos terrenos es de gran importancia para las comunidades.