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  • EFE

Tres cosas marcan la misión diplomática del mexicano Rodrigo Labardini en Nicaragua: el polémico caso de los 18 falsos periodistas de Televisa, envueltos en narcotráfico; los proyectos de comercio e infraestructura; y la naturaleza de este país que lo cautivó.

Labardini finalizará el próximo 30 de enero en Managua su primera misión como titular en una sede diplomática mexicana.

El “bautizo” que tuvo en Nicaragua como embajador fue la captura, el juicio y la deportación de los falsos Televisa, un caso que define como “una recepción muy complicada”.

De su gestión destaca el crecimiento de las relaciones comerciales e importantes inversiones en infraestructura, como el nuevo Hospital Militar y la rehabilitación de la Vieja Carretera a León. Ambos proyectos serán inaugurados en marzo próximo.

 

¿Si tuviera que usar una palabra, cómo definiría estos dos años al frente a la Embajada de México en Nicaragua?

Fue una época de consolidación y fortalecimiento de la relación. Ha sido todo un esfuerzo. La primera parte, que es cuando estuvo el caso de los 18 falsos periodistas de Televisa, yo llegué aquí el 19 de agosto de 2012 y en 36 horas se desarrolló todo esto, fue una recepción muy complicada para cualquier persona. Y está la segunda etapa, iniciada desde entonces, en el sentido también de una forma de ir llevando el mensaje de lo que México es y México regresa también a estar aquí a través del comercio, de inversión y cooperación.

 

El caso de los 18 falsos periodistas de Televisa, ¿qué significó para su gestión?

Me mostró que la cooperación jurídica es más que necesaria entre ambos países en la lucha contra el crimen y (contra) la delincuencia organizada de una manera coordinada; eso siempre es deseable.

Para poder lograr que un criminal sea capturado y procesado, se requiere intercambio de información, se requiere conocer procedimientos jurídicos. Es algo muy complicado porque el proceso es estricto. Entonces, esa cooperación jurídica se buscó desde el primer día que detuvieron a los 18 falsos (periodistas), para poder intercambiar información, dar información que nosotros podíamos tener y facilitar el procesamiento. Y después, cooperación jurídica para poder llevárnoslos otra vez, porque debía ser en cumplimiento de un tratado de ejecución de sentencias penal. Es un traslado de reos, de tal manera que están compurgando la pena nicaragüense en México.

 

También durante este período entró en vigencia el TLC entre México y Nicaragua, ¿qué ha implicado esto para ambos países?

El TLC único México-Centroamérica entró en vigor para Nicaragua el 1 de septiembre de 2012. Unos días después de que yo llegué. La embajada lo utilizamos como un detonante. Porque como tiene 0% arancel, vender Managua-Estelí es como vender Managua-México.

Un poco más lejos, pero hay más mercado también y entra entonces economía de escalas, insumos y en cantidad. En esto se ha logrado mucho en lo que es la industria automotriz, la textil, lo que es mezclilla. Y lo que llamaba yo en términos económicos el encadenamiento productivo, el insumo de un país, se transforma en el otro y se exporta a un tercero o a México.

Y lo vimos con los arneses automotrices. Se importa cobre, se transforma cobre aquí en arneses y se exporta eso a México, que entra en vehículos mexicanos o se exporta a México para que junto con arneses mexicanos se manden a Estados Unidos.

Si yo sé que el mercado automotor en México va a crecer, es una oportunidad comercial para Nicaragua, porque en 2012 México produjo 2.9 millones de autos. Pero en 2016 vamos a producir 4 millones, todos esos autos necesitan arneses. Los arneses proceden una parte de Nicaragua. Eso significa crecimiento.

 

¿Cuánto ha representado esa oportunidad para Nicaragua?

El año pasado fueron alrededor de US$528 millones lo que México compró en arneses, eso va a seguir creciendo. Y estábamos hablando en ese momento de como tres millones de autos. Bueno, ahí viene un millón más. Seguramente será un millón más de arneses.

Pero no solo eso. Nicaragua es hoy el segundo destino mundial de cobre mexicano,  alambres y conductores mexicanos, de partes igualmente eléctricas, es el tercer destino en papel higiénico, el quinto para alimentos infantiles en leche en polvo. Y es el primer destino de azulón mexicano. Todo eso ahora ya se exporta a México también. Y ahí está otra vez la cadena productiva. Ese es un esquema muy bueno para Nicaragua, ya no depende del precio internacional de algo, porque sabe cuánto le cuesta un insumo, cuánto le cuesta transformarlo y lo puede vender. No depende ya de algo que no controla.

 

Otro de los fuertes de estas relaciones fue el apoyo a la infraestructura, ¿por qué apostar a ese campo y no a otros?

En la carretera México-Nicaragua, no me canso de decirlo, porque es la carretera vieja (a León), pero la vieja es la nueva y la nueva es la vieja, ahí son US$38 millones (de inversión).

Y está el Hospital Militar, que es el más grande en Nicaragua. Es impresionante. Son 23 mil metros cúbicos de concreto, que significa una pista de concreto de 40 kilómetros de largo... tiene 880 kilómetros de cable, la distancia de Managua a México, a Tapachula pero es México ya. Tiene una subestación eléctrica de 4 megavatios, que alimentaría una ciudad como Nagarote.

Hay que invertir, pero si los recursos son escasos, una manera más fácil de ayudar a Nicaragua es con la carretera, que es la (carretera) Panamericana al final de cuentas. Da mayor conectividad porque ahora lo que produce León va a llegar más fácil y en más cantidad a Managua, y viceversa. Eso hace que incremente el comercio, eso hace que incremente el bienestar social y el ingreso de la población, y eso es un crece y crece entre todos. Eso deriva también en conectividad hacia la región y hacia México.

Otro logro que usted ve como suyo fue el vuelo directo Managua-México, para dar precisamente esa conectividad de la que habla.

Esto hace que haya mucho más turismo. Va creciendo el turismo. Me tomó como 18 meses convencerlos, porque tienen que invertir fuertemente también para traer aquí… pero realmente el mercado no es Managua-México, es Managua-México-más allá (otros destinos).

 

¿Qué se lleva de Nicaragua?

He dejado el corazón aquí y me llevo vuestro latir. He aprendido a ver el verde del jardín, el cielo profundo, y recordar que somos parte de la naturaleza y la única forma es saber disfrutar de esta tierra. Hicimos un intercambio mutuo. Dejamos nuestro espíritu y nos llevamos el alma de ustedes también para que nos acompañen.


El diplomático

Rodrigo Labardino

inició su actividad profesional como pasante de Derecho en el despacho Santa Marina & Steta, uno de los cinco mejores despachos de su país en Derecho Corporativo y Derecho Financiero Internacional.
Su labor diplomática comenzó en abril de 1992, cuando ingresa al Servicio Exterior con el rango de agregado diplomático.
En ese mismo año, asume la titularidad de las Secciones de Asuntos Jurídicos y de Derechos Humanos de la embajada de México en Ottawa, Canadá.
En tanto, asumió como embajador de México en Nicaragua el 19 de agosto de 2012.