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Antonio Domingo Suárez Leiva, de 61 años, se precipitó a un sumidero en construcción con cerca de diez metros de profundidad y quedó con vida para contar el “cuento”. El hecho sucedió ayer a las 8:30 de la mañana en la comunidad de Veracruz, carretera a Masaya.

Suárez Leiva y su hijo Isaac Antonio Suárez de 27 años, laboraban desde hace 5 días en la construcción de un sumidero en el hogar de William Modesto Chavarría Medrano de 50 años de edad. “Mientras Isaac Antonio cavaba en la tierra, su padre se encargaba de jalar los baldes cargados de tierra. De pronto, el señor resbaló y se precipitó al hoyo, cayéndole encima a su hijo”, informó el oficial de la Policía Nacional, Jorge Barberena, quien se hizo presente al lugar para constatar que se trataba de un accidente laboral.

Al lugar del incidente se hicieron presente cruzrojistas en dos ambulancias de esa institución, que se encargaron de transportar a los accidentados al hospital Manolo Morales, para que recibieran la atención médica necesaria. Según los salvavidas, Suárez Leiva presentaba un trauma en el tórax que le dificultaba respirar.

BOMBEROS AL RESCATE

Los encargados de extraer del sumidero a los lesionados fueron miembros de cuerpo de bomberos de Managua, que destacaron que el hecho se produjo por no tomar las medidas necesarias de protección.

Enrique Carballo, subteniente del cuerpo de bomberos, destacó que a la hora de construir sumideros, los trabajadores deben asegurarse con arneses para evitar caídas trágicas, además de usar cuerdas nuevas para evitar que se rompan y los baldes le caigan al excavador. Otro de los consejos del bombero es señalizar el lugar y cercarlo para evitar que personas ajenas a la construcción puedan precipitarse.