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A las 10:30 de la noche del lunes la muerte sobrevoló sin éxito el barrio de Sutiaba, en León, cuando un desperfecto mecánico obligó a una avioneta a realizar un aterrizaje forzoso. Milagrosamente el suceso no dejó víctimas humanas fatales, pero el único sin suerte fue un perro del vecindario que terminó bajo el fuselaje de la nave.

La avioneta quedó prácticamente despedazada. El tren de aterrizaje se desprendió, al igual que el ala izquierda y el alerón trasero, el ala derecha sufrió mucho daño al golpear contra un árbol. Además, la trompa quedó totalmente aboyada, mientras la hélice se desprendió.

Entre los cinco pasajeros extranjeros pertenecientes a una Congregación Cristiana Adventista, sólo se registraron dos lesionados de gravedad, mientras tanto el tripulante y el resto sufrieron golpes menores. Aunque originalmente se manejó la información de que la avioneta viajaba de Guatemala a Bolivia, la Policía corroboró que su destino era Cali, Colombia.

Los accidentados fueron trasladados de emergencia al Hospital Escuela “Óscar Danilo Rosales Argüello”, Heodra, en León. La joven Lilliam Chávez, de 22 años, de nacionalidad mexicana, fue intervenida quirúrgicamente por presentar lesiones abdominales. Gerardo Callazo Cardoza, de 26 años, también de origen mexicano, presentaba fracturas de clavícula y de costal.

El norteamericano Jeff Sutton, de 26 años, piloto de la aeronave, sufrió golpes generalizados de menor gravedad, al igual que el guatemalteco Juan Carlos Samayoa Morales, de 22; que Richard Carrera, de 38, originario de Trinidad Tobago, y que Norman Delrosal, de 28, oriundo de Guatemala.

Según el informe proporcionado por el mayor Gustavo Ramos, de Defensa Civil, la avioneta PA-46 Piper Malibú con matrícula N9095K era piloteada por Jeffery Daniel Sutton, quien aseguró que a la altura de 21 mil pies, el motor presentó problemas al reventársele una manguera de compresión. Esto lo obligó a pedir permiso a Aeronáutica Civil para aterrizar en suelo nicaragüense, por lo que le indicaron que por su posición accediera a la pista “Fanor Urroz”. Un problema es que la pista no tiene condiciones para aterrizaje nocturno y no tiene luces.

“El tripulante nos argumentó que en la oscuridad trataba de localizar la pista más cercana, sobrevoló por la playa y luego se internó a tierra, hasta observar un lugar plano que en realidad era la pila de oxidación, para entonces ya no tenía mucho dominio de la aeronave, optando por evadir la zona iluminada, en busca de un lugar plano y deshabitado”, expresó el oficial del Ejército.

Salvados de milagro
La señora Sugey López, de 25 años, oriunda de Sutiaba, aseguró que ella fue la primera que llegó al lugar. Su propiedad se encuentra a escasos cinco metros de donde cayó la aeronave, buscó en el lugar del accidente si había heridos o muertos para tratar de ayudar, algunos de los pasajeros lograron salir, y minutos después llegaron la Policía y una ambulancia que trasladó a los heridos al hospital, dijo.

El paciente Richard Carrera aseguró que salieron de México el domingo, hicieron una escala en Guatemala, y posteriormente iniciaron el viaje a las ocho de la noche del lunes rumbo a Cali, Colombia. Se dirigían a una misión cristiana y humanitaria.

Por su parte, Jaime Alfonso González Osejo declaró que de milagro él puede contar lo que sucedió, ya que la avioneta pasó rozando su casa y cayó a menos de 50 metros de su humilde vivienda, habitada por seis personas.

“Escuchamos la avioneta y volaba bajo, entonces decidí que mi familia se saliera de la casa, y fue entonces que miré venir de frente las luces de la nave, golpeó un árbol de marañón y pasó a pocos metros, rompiendo todas las ramas del palo de mango que está junto a mi casa, y de inmediato dio contra el suelo de un terreno utilizado en el día como caballeriza. Un lugar baldío en medio del barrio, propiedad de José Santos Martínez”, narra el testigo.

González agregó que el único muerto del incidente fue un pobre perro. Era el bravo del vecindario. Al parecer, al escuchar el motor del avión salió ladrando y lo buscó, con tan mala suerte que la parte frontal de la aeronave cayó propiamente sobre él, haciéndolo trizas y dejando parte de sus vísceras a diez metros del aparato.

Gracias a Dios
Mariano Sánchez, pastor de la iglesia Pentecostés Bautista “Jesucristo viene ya”, dijo que después de oír el motor y escuchar el golpe seco todos corrieron a ver lo que pasaba, encontrándose a dos de los pasajeros fuera de la avioneta, y sintiendo el fuerte olor del combustible.

“Tenemos que darle las gracias a Dios. Fue un verdadero milagro que cayera en medio del caserío sin matar a nadie y que la avioneta no se incendiara ni nadie resultara muerto, a pesar del golpe. Los hermanos de este barrio ayudamos a los accidentados cuando llegó la Policía y oramos por ellos”, dijo el pastor, indicando que la pista aérea buscada por el piloto estaba más o menos a un kilómetro más adelante.

Elizabeth García fue otra de las personas con suerte, ya que el aparato se estrelló a unos cinco metros del cerco de su casa. “Nosotros trabajamos hasta tarde y no había nadie en la casa. Nosotros venimos cuando la avioneta había caído, pero dichosamente no estábamos”, dijo la señora García, comentando que desde que recuerda la pista ha estado ahí y nunca había sucedido nada parecido.

Descartan posibilidad de cargamento ilícito
El comisionado mayor Douglas Zeledón, jefe de la Policía de León, informó que desde que la avioneta comenzó a sobrevolar Sutiaba estuvieron pendientes, y una patrulla comenzó a rastrear el área, mientras Aeronáutica Civil les informó del aparato con problemas. Pronto los vecinos llamaron desde el lugar del accidente.

“Acompañados por una unidad de bomberos nos presentamos, ayudamos a los pasajeros del avión y acordonamos el área. Por el momento estamos en indagaciones, aunque no hemos encontrado ningún tipo de carga ilícita en la aeronave, ni drogas, ni armas. Con Interpol estamos en contacto corroborando sobre la ruta descrita por el piloto”, dijo.

El jefe policial también mencionó que los accidentados se mantienen en el Hospital Escuela “Oscar Danilo Rosales”, y ninguno está con orden de detención, pero los tienen bajo observación mientras se aclara el hecho y se terminan las indagaciones.

Se confirmó que los pasajeros responden a los nombres de Norman Ulises del Rosal Ortiz, de origen mexicano; el guatemalteco Juan Carlos Obed Samayoa; los mexicanos Gerardo Collazo Cardoza y Lilliam Abigail Chávez Baca. Además, el estadounidense Richard Carrera.

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Un desperfecto mecánico obligó a la avioneta con matrícula N9095K a un aterrizaje forzoso en medio del barrio de Sutiaba, sin dejar víctimas mortales.

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Mayor Gustavo Ramos, de Defensa Civil.

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(Foto: Mayor Gustavo Ramos Ejército de Nicaragua)
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Comisionado mayor Douglas Zeledón, jefe de la Policía de León.

(Foto: Comisionado mayor Douglas Zeledón jefe de la policía de León)
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Jaime González señala la destrucción del árbol de mango propiciado por la avioneta que casi se estrella en su casa.

(Foto: Jaime Alfonso González Osejo)
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Elizabeth García, vecina.

(Foto: Elizabeth García)
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Mariano Sánchez, pastor de la iglesia Pentecostés Bautista.

(Foto: Mariano Sánchez pastor)
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