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Myles Frechette, ex embajador de Estados Unidos en Bogotá, recomienda implementar un “Plan Colombia” en Centroamérica.

En esta entrevista ahonda en ese aspecto y habla sobre los Acuerdos de Paz en Colombia.

Usted habla de la posibilidad y viabilidad de que se implemente un ‘Plan Colombia’ en la región, pero hay muchas críticas, porque gran parte de la inversión se fue a asuntos militares, pese a que contempla también áreas en el ámbito social.

En 14 años Estados Unidos ha invertido US$9,500 millones en el Plan Colombia, y ahora, en 2014, estamos dando US$300 millones. Este año va a ser aun menos, pero claro, una de las cosas que necesitaban era aviones, helicópteros, entrenamiento especial, entonces una gran parte del dinero que dio Estados Unidos fue para esas cosas. Los colombianos pusieron el grueso del dinero para las reformas económicas, para el entrenamiento, asumieron unos impuestos realmente extraordinarios, pero al final de cuentas lo que importa es que salieron del Estado fallido y que están creciendo económicamente más y más. Es el país de Sudamérica que más grande crece y es el número tres en toda América Latina en términos de importancia económica, después de México y Brasil.

La situación en Centroamérica varía, los problemas son diferentes en cada país, ¿de qué forma un plan como este contribuiría?

En primer lugar, a mi juicio, tratar de hacer un plan de país a país no es una buena idea, son países pequeños y es una región que tiene muchas cosas que son parecidas, no todas. Yo diría: júntense todos, hagan un plan serio en el cual todos pueden comprometerse, no va a ser igual para cada país porque la problemática para cada país es diferente, y traten de hacer Gobierno y sector privado todo lo posible para convencer a la gente de que a largo plazo esto va a ayudar a toda la región.

De ningún modo he venido a decirle a nadie que lo que hizo Colombia es perfecto para todos. Aquí hay una problemática especial, pero trabajando juntos, todos, se puede superar toda la región. Por ejemplo: dar más valor agregado a los productos agrícolas. Depender solamente de materia prima es una estrategia que no sirve mucho, ya ve usted, cuando la China deja de comprar, países como Brasil, Argentina, Chile y Perú, que han dependido de enormes compras de materias primas, se quedan en un nivel de crecimiento bajísimo. Hay que ver la realidad como es, y en este momento con la baja de los precios del petróleo es bueno para Latinoamérica y el hecho de que tenga como principal socio comercial a Estados Unidos, una de las pocas economías que está creciendo. Hay que tomar cada ventaja que viene y estudiarla. La unificación de criterios y el apoyo masivo a lo que se adopte, además de paciencia, es necesario para que funcione. No hay varitas mágicas. En 14 años Colombia ha progresado mucho, pero puede progresar más. Ellos tienen la intención de lograr eso.

El ‘Plan Colombia’ aborda muchas áreas, ¿cuáles, a su criterio, deberían retomarse?

(…) Lo importante es enfocar las posibilidades económicas de la región, quedarse como están está muy bien, pero hay mucho más que se puede hacer. Los economistas pueden diseñar un plan, los líderes pueden discutirlo.

Se han escuchado algunas críticas como la del presidente Ortega, quien considera que Estados Unidos destina poco dinero a la región, al menos en combate al narcotráfico.

Me acuerdo hace muchos años que en esta región muchas personas se preguntaban por qué Estados Unidos no nos hizo un Plan Marshall después de la Segunda Guerra Mundial. La razón era muy clara (…).

Depender de la ayuda del exterior simplemente no es una opción. Los países tienen que tomar buena nota de lo que pueden hacer, hacer un plan que pueda ayudar a llevar adelante al país y después hacerle pedidos a la comunidad internacional. No van a ser grandes sumas, pero van a ayudar. Si los países de la región no tienen suficiente fe en sí mismos y si no tienen un buen plan y que sea realista para llevarlo a cabo; además de la paciencia para pensar que esto no va a ser en dos o tres años, se puede salir adelante. Esa es la gran conclusión del Plan Colombia.

Hablemos un poco sobre los Acuerdos de Paz que lleva a cabo el Gobierno colombiano con las FARC.

(…) Cincuenta años de guerra son más que suficiente, han muerto 20,000 colombianos por la guerrilla, vale la pena apostarle a la paz, pero hay falta de confianza de las partes, por ejemplo del cese de fuego unilateral. Al Gobierno de Juan Manuel Santos no le gusta mucho la idea porque cuando el presidente Andrés Pastrana inició conversaciones al comienzo de 2000, hicieron un cese al fuego y la guerrilla tomó ventaja para reabastecerse y, claro, como tenían tanto dinero del narcotráfico, para fortalecerse. Finalmente la opinión pública pidió que se terminara con la negociación. Además, el presidente Pastrana permitió que la guerrilla ocupara una región del tamaño de Suiza, que se llama El Caguán, donde había 90,000 colombianos.

Ahora, el Acuerdo de Paz es una cosa y hay muchas razones para esperar que haya uno en 2015 porque si no lo hay, vamos a perder muchas posibilidades. El propio presidente Santos, que lo conozco y es mi amigo desde hace 25 años y lo respeto mucho, ha dicho: bueno, si llegamos a un acuerdo, nos va a tomar por lo menos 10 años; yo diría 15, para implementarlo, porque allí está el gran detalle. Firmar un documentico eso es muy importante, pero después hacer todas las reformas, los procesos de restitución de tierras son muy lentos en Colombia; así es que aunque salga el acuerdo y espero en Dios que salga, todavía queda mucho por hacer. Es decir, el grueso de lo que hay que hacer sería en el futuro.

La otra cosa es que el presidente Santos sale del poder en 2018, pongamos que Oscar Iván Zuluaga, el candidato del uribismo, gane la elección de 2018. De pronto él no le jala el proceso de paz, ¿qué pasa entonces?

El año 2015, creo yo, como amigo personal de Juan Manuel y de Colombia, es básico. Es absolutamente esencial que Juan Manuel comience el proceso de la implementación. Eso va a tomar por lo menos dos períodos presidenciales, tal vez tres. Mientras más rápido se llegue a un acuerdo y más rápido se llegue a marchar el engranaje, mejor.

Una de las mayores inquietudes de los colombianos es si el acuerdo concluirá en un perdón y olvido.

Hoy en día tenemos una nueva realidad, el Tratado de Roma de 1998, que exige que personas que son culpables de crímenes de lesa humanidad sean castigadas. No dice que hay que matarlos o cuántos años de prisión van a purgar, pero sí que tienen que ser castigados. La guerrilla en Colombia ha dicho mil veces que nunca va a llegar a un Acuerdo de Paz si los obligan a ser castigados. El Gobierno dice: podemos asegurarle al mundo y a los colombianos que no habrá impunidad.

Hay mucha desconfianza y también en la cosa política, hay gente que se pregunta por qué diablos una persona que estuvo en el monte por 50 años rebelándose contra el poder central, de pronto va a llegar al Congreso. Hay muchas opiniones todavía en Colombia…

La experiencia

Myles Frechette

Fue embajador de Estados Unidos en Colombia entre julio de 1994 y noviembre de 1997.

Luego fungió como presidente del Americas Society y del Council of the Americas, en Nueva York.

En la actualidad es consultor internacional especializado en temas políticos y comerciales y también comentarista de radio y televisión.