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Los sueños y promesas con los que un día se marchó a Costa Rica a trabajar en un proyecto hotelero en la costa de Matapalo quedaron a la deriva. Su muerte posó en este hogar una sombra de tristeza no sólo por el juguete que no llegará a las manos de sus cuatro hijos --de siete, cinco, cuatro y un año de edad-- esta Navidad, sino por todas las carencias derivadas tras su muerte.

El 25 de octubre todo era prisa en la casa, la risa de los niños inundaba el lugar porque su papá Rafael Antonio Pérez Sánchez les preguntaba que querían de regalo a su regreso para que no se quedaran tristes. Era la primera vez que se separarían, y su sueño --como se lo dijo a su esposa--, era trabajar duro para poder recoger un poco de dinero, traerles regalos a sus hijos y ayudar a su papá, Concepción, con las medicinas para controlar su diabetes.

“Ésta es la primera vez que me voy, pero voy a trabajar duro para que podamos comprar aunque sea un terreno, vas a ver que todo va a mejorar”, le dijo a su esposa Teresa Guadalupe Chamorro Espinoza, quien ahora recuerda sus palabras tratando de ahogar los sollozos, para no llorar frente a los niños.

Sin embargo, sólo 18 días después de su partida --el 12 de noviembre-- llegó la noticia de su muerte en boca de un trabajador que se encontraba en Nicaragua y fue contactado por otro que aún se encontraba en el proyecto“RIU Hotels & Resorts” en Costa Rica.

“Cuando vinieron a buscarme el jueves 13 y me dijeron que Rafael había muerto yo no le creí, porque el domingo 9 de noviembre él había llamado por teléfono en la noche, decía que quería hablar con los niños, pero ya estaban dormidos, y yo le reclamé porque estábamos preocupadas, no sabíamos de él, y me dijo que no le habían pagado y que había lavado una ropa de otros compañeros de trabajo para conseguir dinero para llamarme. Nos despedimos y estaba bien”, expresó Guadalupe.

Buscaba pruebas de mala noticia
Ante la insistencia del portador de la mala noticia, fueron a un ciber cercano a llamar al jefe de la construcción, Álvaro González, quien les dijo que había un montón de enfermos, pero que estaban siendo atendidos, y que a Rafael lo había visto el día anterior --miércoles 12-- al medio día, comiendo en la construcción.

La noticia voló a casa de los padres de Rafael, quienes llamaron nuevamente a González y les repitió lo mismo, pero la madre del joven insistió una tercera vez porque manifestó que no estaría tranquila hasta escucharlo, y fue cuando González le dijo que lamentablemente era cierto, y que mandaran a alguien para traer “el cuerpo, el dinero de su quincena de trabajo, una indemnización y sus pertenencias”.

Repatriando el cuerpo
Yo no tengo pasaporte y no teníamos dinero, entonces hablamos con este señor González de nuevo, expresa Guadalupe, y él nos dijo que prestáramos para mandar a alguien y que él nos reembolsaría ese dinero allá, pero que fuéramos a traerlo, que en cuanto llegaran a San José lo llamaran para llevarlos a Medicina Legal.

“Hasta le pregunté si tenía que alistar caja, pero me dijo que me lo mandaría en doble caja una de madera y otra de metal, entonces prestamos a los vecinos y se fueron su tía Martha Sánchez y su mejor amigo Yuri Marín, a buscar el cuerpo. Cuando llegaron allá llamaron a González, y les pidió que los atendería en diez minutos porque iba manejando, y después de eso no volvió a responder”, relata Guadalupe.

Sin dinero para movilizarse y sin conocer, la tía y el amigo de Rafael caminaron todo el día en San José y lograron llegar a Medicina Legal cuando casi anochecía; allí les dijeron que el cuerpo había sido trasladado a otro sitio y que estaría en la frontera a la mañana siguiente.

“Martha y Yuri me llamaron para informarme, así que nos fuimos a la frontera a recibir el cuerpo que la Cruz Roja costarricense me entregó en una bolsa negra, lo bajaron de la ambulancia y lo pusieron en el suelo, fue horrible, me entregaron los papeles y se fueron, quienes nos ayudaron fue el personal del Minsa que estaba en la frontera. Ellos nos dieron pastillas porque no se sabe de qué murió y nos consiguieron una caja y una ambulancia para traerlo a Managua”, recordó Guadalupe.

Sin causa de muerte
Como pendiente aparece la causa de muerte de Rafael Antonio Pérez Sánchez, de 26 años, en el documento de Medicina Legal costarricense. La esposa llamó para indagar sobre el tema y la respuesta de las autoridades de esa instancia fue que no tendrían el resultado de la autopsia hasta un mes después, es decir el 12 de diciembre, desde entonces no ha tenido dinero para llamar de nuevo.

Pero aun cuando la causa de muerte del obrero de la construcción no ha sido dada a conocer a la familia, las autoridades costarricenses absolvieron de responsabilidad a la transnacional española “RIU Hotels & Resorts” y a las empresas Constructora Costera Pacífica (CCP) y SF Costa Rica Hotelera de Guanacaste, que dicho sea de paso no aparecen en el registro de constructoras de ese país, como dio a conocer en un informe el Comité Ambiental Miramar (CAM).

“Nadie se explica las razones por las cuales se eximió a la transnacional y a la empresa constructora, si noventa días antes de que 360 trabajadores presentaran síntomas como fiebre, diarrea y fuertes dolores estomacales y se diera la muerte de Rafael Pérez Sánchez, las autoridades sanitarias habían exigido “eliminar los problemas con la potabilidad del agua y el hacinamiento de los trabajadores”, manifestó la ambientalista costarricense Sonia Torres de CAM.

Niños enfermos y hasta pueden quedar sin casa
Las preocupaciones desde la muerte de Rafael se han multiplicado para Guadalupe, pues su hija de cinco años presenta una seria infección renal, la pequeña de un año y diez meses tiene ampollas en su boca, y por si faltara algo, una tía que es codueña con su papá de la casa en la que habitan, inició un litigio para sacarla de la misma.

“Esta casa es de mi papá y de mi tía, pero como mi papá no esta en el país y quedé yo sola, ella me quiere sacar en cualquier momento. Cuando el juez dé su veredicto me sacarán de la casa con mis cuatro hijos. No sé qué voy a hacer, no tengo adónde ir, nadie me va a emplear con cuatro hijos”, dice Guadalupe.

Si usted desea colaborar con Guadalupe, su dirección es: costado norte del Hospital Vélez Paiz, 175 varas arriba.