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Dos puntos inciden en el alto costo de la energía en Nicaragua: es el país centroamericano que registra más pérdidas en la distribución de electricidad y el que tiene el mercado más pequeño, con una demanda de 620 megavatios, explica Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, Funides.

Diferentes sectores del país han venido discutiendo en los últimos meses si las tarifas de la energía eléctrica deberían o no disminuir en respuesta a la drástica disminución del precio internacional del petróleo, el cual cayó 44% entre junio y diciembre del año pasado.

“Esta discusión tiene validez, porque nuestra matriz energética aún cuenta con un 53% de generación de energía térmica, cuyos costos de producción dependen directamente del precio del crudo”, indicó Chamorro.

 

¿Cómo está el precio de la energía de Nicaragua con relación al resto de la región?

Al comparar las tarifas de la energía eléctrica de la región, encontramos que los mayores precios son los de Nicaragua, y los menores precios de la energía son los de Panamá. Por ejemplo, al tomar un consumo residencial de 200 kilovatios en 2014, en Nicaragua se paga US$24.7 centavos (por kilovatio hora), mientras que en Panamá y Honduras se paga menos de la mitad, US$11.9 y US$12.7 centavos. Pero de manera general, es decir en todos los sectores, Nicaragua tiene la mayor tarifa.

 

¿Por qué tenemos las tarifas más altas de la región?

La respuesta está en los elementos estructurales que definen a nuestro sistema eléctrico nacional. El primero tiene que ver con las altas pérdidas de energía que se generan en el sistema, un 23% de la energía total que se produjo en el 2013 en Nicaragua no llegó a los consumidores, sino que se perdió por las malas conexiones, sistemas viejos y falta de subestaciones. Si bien se han hecho esfuerzos notables en la reducción de estas pérdidas, estas aún son mucho mayores que las registradas en Guatemala (15%), Panamá (14%) o El Salvador y Costa Rica, que pierden un 12% de la energía. Este es un problema estructural que no se puede resolver de la noche a la mañana y que requiere, además, de altas inversiones.

 

¿Qué otro elemento incide en estos altos precios de la energía?

Un segundo elemento tiene que ver con el tamaño reducido del mercado energético nicaragüense. Con una demanda máxima de 620 megavatios, Nicaragua es el sistema de menor tamaño de la región, solo un 46% del tamaño del de Honduras y un 39% del sistema de Costa Rica. Este pequeño tamaño desaprovecha economías de escala que podrían abaratar las tarifas.

 

Y la baja en los precios del petróleo, ¿por qué no incide en la tarifa?

Esta alta dependencia del petróleo ha hecho que el incremento en el precio del crudo de los últimos años se haya sentido más en Nicaragua que en ningún otro país. Precisamente por el mismo motivo, sin embargo, la disminución actual de los precios del petróleo debería de percibirse más en Nicaragua. En estas condiciones aquí debería de bajar más el precio de la energía.

 

¿El Estado ya habla de un ahorro por el uso de búnker?

En este momento ya hay un ahorro de US$24 millones en los últimos tres meses, entonces parte de ese ahorro debería de traducirse en una disminución en la tarifa y otra parte que vaya a un repago de la deuda con Caruna.

 

¿Han estimado de cuánto podría ser el ahorro de este año con los actuales precios del petróleo?

La baja en los precios del petróleo para este año representaría un ahorro de US$125 millones en el costo de la energía eléctrica. Funides propone que este ahorro sea destinado tanto a bajar las tarifas como a repagar la deuda de US$200 millones con Alba Caruna, que permitió subsidiar la tarifa en años anteriores. Esta reducción de precios está dando espacio para pagar la deuda y reducir la tarifa promedio.

 

¿Ustedes han realizado simulaciones de propuesta de reducción de la tarifa energética?

Funides realizó simulaciones que involucran cuatro escenarios, en los que todas las tarifas disminuyen un 5, 10, 25 y 40%. Si la tarifa disminuye 5%, el ahorro en la facturación de energía sería de US$30.7 millones; si la reducción fuera de 10%, el ahorro sería de US$61.4 millones; y si la reducción fuera del 25 al 40%, la reducción sería de US$153.4 y US$245.5 millones, respectivamente. Aquí el mayor ahorro lo tendría el sector comercial, seguido del sector residencial y el industrial.

 

¿Si la reducción fuera del 10%, cuánto se ahorraría cada hogar?

Si la tarifa de la energía eléctrica se redujera en 10%, el ahorro promedio por vivienda en la factura sería de C$477 anuales aproximadamente.

 

La propuesta de una reducción diferenciada, ¿en qué se basa?

En Nicaragua, los sectores residencial, comercial e industrial son los que tienen la tarifa de energía más alta de la región. Nosotros proponemos disminuir la tarifa residencial en un 25%, a pasar de US$24.7 a un nivel de US$21 centavos por kilovatio hora. Esto pondría a Nicaragua en la segunda tarifa más alta, en vez de la primera.

Reducir la comercial en un 11% para llegar a un monto de US$24.9 centavos, para pasar a ser la segunda tarifa en ese rubro, y finalmente reducir la industrial en un 17% para pasarla a US$18.9 centavos y convertirse en la tercera de la región. Esta alineación de precios de Nicaragua con relación al resto de Centroamérica ayudaría a mejorar la percepción de la competitividad nacional, a la vez que traspasaría al sector privado parte de los beneficios de la reducción de los precios del petróleo.

La magnitud de los cambios propuestos obedece a la diferencia en la que se encuentran las tarifas de Nicaragua en cada una de las categorías con relación a los vecinos de la región. El monto total de reducción de las tarifas sería de US$98.8 millones al año. El sector con mayor ahorro sería el residencial, con US$39.5 millones; el industrial, con US$26.4 millones; y el comercial, con US$22.7 millones.