•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Hace alrededor de año y medio, Elizabeth Membreño esperaba la luz verde del semáforo, cuando sintió un golpe en la parte trasera de su vehículo. Al bajarse se encontró con que el otro conductor era un joven de veinte años que mientras conducía iba contestando mensajes de texto, según relata.

Dice que el golpe fue leve, pero que la experiencia y, sobre todo, la saturación del tráfico en las vías capitalinas, le permitió cambiar ciertas actitudes al volante, entre ellas la de evitar atender el teléfono o revisar mensajes de texto mientras conduce.

“Si voy a contestar una llamada, mejor me parqueo. Tengo más de un año de que cambié eso, porque hay incluso motociclistas que van chateando o hablando por teléfono, y la mayoría de los accidentes son por motos”, señaló.

Byron Rivera hace lo opuesto. Desde hace cinco años es taxista de la Cooperativa Nicaragua Nuestra y viaja pendiente de su teléfono celular. “Lo hago por mis clientes, no siempre ando saldo y me es más fácil atenderlos por mensajes”, alega.

En promedio, Rivera consume 500 SMS cada tres días, la mayoría de ellos enviados a los clientes fijos que le piden carreras por esta vía.

Menos concentración

Aunque la Policía de Tránsito no dio cifras sobre la cantidad de accidentes derivados del uso del celular al conducir en 2014, se unió a la preocupación que existe por los malos hábitos en el uso de este dispositivo electrónico y de otros como las tablets, DVD portátiles y hasta los GPS, porque reducen la concentración hasta en un 50%.

“En particular, el uso del teléfono a la hora de conducir es una preocupación a nivel mundial, porque es un instrumento que influye en los accidentes de tránsito, porque la distracción que provoca es casi del 50% de la conducción, porque usted tiene que prestar atención a lo que le van diciendo, a lo que va a decir, dónde está colocado el celular o el manos libres”, estima el comisionado Iván Escobar, jefe de la secretaría ejecutiva de la Dirección General de Seguridad de Tránsito.

Pero lo más grave, según Escobar, “es la utilización de los chats”, porque le quitan al conductor la percepción de la actividad en la vía.

Por su parte, Rivera considera que estos riesgos “dependen de la habilidad del conductor” ya que, asegura, él nunca ha tenido un incidente por estos motivos. “La única vez que choqué fue porque me tiré un alto”, justifica.

Falta grave

Aunque las autoridades destacan que la accidentalidad por el uso del celular en Nicaragua no es comparable a la que existe en otros países, desde el año 2000 trabajan en la prevención y por eso es que la Ley 856 considera esta falta como “de mayor peligrosidad”.

Significa que a quien cometa dos infracciones de este tipo, se le puede suspender la licencia o, dependiendo de la gravedad del asunto, cancelársela.

En 2013 el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, IEEPP, presentó un estudio sobre accidentalidad, en el que se corroboró que en un 25% de casos hubo un celular de por medio.

Para la investigadora del IEEPP, Karime Ulloa, lo que habría que averiguar ahora es “que si todos los que contestan llamadas (a la hora de conducir (51.6% según M&R Consultores) terminan en accidente”.

Para evitar accidentes de tránsito, lo recomendable es no contestar llamadas telefónicas, pero si tiene que hacerlo, porque se trata de una emergencia, el conductor debe estacionarse.