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El canal interoceánico que impulsa Nicaragua transformará al país y para garantizar que los cambios sean para bien, la riqueza tendrá que distribuirse equitativamente, dice Francisco Bautista, experto en temas de seguridad.

¿Cómo afectará el canal interoceánico la seguridad en Nicaragua?

Primero, hay que dejar claro que la seguridad es un fenómeno social y cambiante. Cualquier fenómeno cultural, económico o social modifica las circunstancias de la seguridad social en el país. Por eso, está claro que la seguridad se va a modificar con el canal. La pregunta sería que si se deteriora o se mejora.

¿De qué factores depende?

Para evitar una situación conflictiva, dos condiciones son irrenunciables. Primero, esta inversión tan grande solamente puede traer mejoría en la seguridad ciudadana y en las condiciones de vida, si las riquezas se distribuyen equitativamente. Si los beneficios no llegan a los sectores sociales más amplios, es imposible evitar que la violencia suba. En segundo lugar, se necesita fortalecer la institucionalidad, porque es la entidad reguladora del Estado. El Estado tiene que regular el poder económico que está detrás de una empresa o una inversión. Estas dos condiciones no se dan en Guatemala y en México, por ejemplo. Aunque tienen economías grandes, la violencia es muy alta. La desigualdad genera violencia.

Y más concreto, ¿qué problemas enfrentarán las fuerzas de seguridad y el país en general?

El canal traerá consecuencias en diferentes ámbitos. Por ejemplo el turismo: un turismo creciente trae consigo ciertos problemas. Con frecuencia turistas buscan droga, prostitución o licor. El país tiene que crear condiciones para entender estas demandas crecientes. Otro factor es el comercio creciente. También trae consecuencias indeseables como el tráfico de personas o de órganos, comercio de armas o drogas. Eso va a suceder porque si tienes un flujo mayor de personas, viene de todo. El gran reto es evitar que este flujo de personas, mercaderías y dinero generen altos riesgos. Eso requiere mecanismos institucionales, normas y regulaciones. En eso, la Policía, el Ejército, la Aduana, el Ministerio de Transporte o la Autoridad del (Gran) Canal tienen roles importantes. Pero es importante destacar que la Policía o el Ejército no determinan la seguridad, porque son instrumentos. Es un problema complejo que incluye a instituciones públicas, legales y políticas.

¿Las instituciones nicaragüenses están preparadas para el reto?

Es un aprendizaje. Nunca antes ha habido un canal en Nicaragua, en este sentido, no estamos preparados para tener un canal. Nicaragua es un país que tiene una oportunidad enfrente y no está lista para ella, pero nunca puede estar lista. Es como decir: ya estoy lista para tener un hijo, pero siempre hay que aprender.

¿Quién es responsable por la seguridad, el Estado o la concesionaria HKND?

La seguridad es cada día una responsabilidad más global. Pongamos el ejemplo del tráfico de armas o drogas. Colombia, Centroamérica, Estados Unidos y Europa son todos corresponsables. Existen convenciones internacionales y, por lo tanto, las empresas nacionales e internacionales están obligadas a cumplir con las regulaciones. Nicaragua es un Estado pequeño y no podemos responsabilizarlo por toda la obligación de regular el comportamiento del mundo.

Pero obviamente se necesitará más personal de seguridad en Nicaragua, ¿quién pagará los costos?

En la perspectiva económica, el canal tiene que tener una rentabilidad. Seguramente una parte va a ser seguridad privada, y otra la Policía. Hoy no se puede tener ese personal, pero dentro de cinco años se va a tener más. El canal necesita suficientes ingresos para pagar este requerimiento de personal. Si el canal no lo puede pagar, no es rentable.

La rentabilidad es justamente un punto criticado por la oposición al canal. Ellos dicen que no se sabe si el canal puede ser rentable y que no hay un estudio acerca de eso.

El hecho que alguien que opina no lo sepa, no quiere decir que no existe el análisis económico financiero.Un proyecto de inversión debe tener un análisis. Pero mi opinión es esta: hay una empresa china como concesionaria del canal. A mí no me cabe la menor duda que detrás del gerente de esta empresa está China. Y eso me da certeza de que la inversión va. China maneja actualmente los mayores volúmenes del comercio mundial. Si el inversor fuera alguien de, digamos, Nueva Zelanda, que no tiene esta fuerza comercial, no diría eso.

Volviendo a la seguridad. Se ha observado en las últimas semanas que ya se anuncian conflictos antes de iniciar la obra principal. Por ejemplo, hay gente que protesta contra el canal. ¿Qué opina sobre esta situación?

Nicaragua lleva cinco siglos hablando del canal. Es como una aspiración histórica que por fin hay que hacerla. No es posible que ningún proyecto goce de la simpatía total. Siempre hay grupos legítimamente preocupados por los riesgos que implica. Pero la pregunta es: ¿hay que impedir hacerlo por estas incomodidades? Yo creo que no. Por eso, hay que identificar las preocupaciones y abordarlas con responsabilidad. Las inquietudes se centran en dos puntos: el riesgo ambiental y la preocupación por la compra de propiedades. De los dos problemas, el riesgo ambiental me parece más crítico. El problema de la compra de tierra es un asunto de negociación. Siempre todo tiene pro y contra, pero hay que asumir el reto.

 

El analista

Francisco Javier Bautista Lara
Edad: 54 años

Fue comisionado general de la Policía Nacional de Nicaragua.
Su salida de la Policía ocurrió en 2005, durante el gobierno de Enrique Bolaños.
Hoy Bautista es consultor en seguridad. Participa en seminarios, conferencias y da asistencia técnica sobre temas de violencia, policía, seguridad ciudadana y derechos humanos en países de América y Europa. Es también escritor de ensayos, poemas y narraciones.