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Decenas de salvadoreños residentes en Nicaragua, y que viven en el departamento de Estelí, recibieron con júbilo y satisfacción el anuncio del papa Francisco, quien aprobó el decreto para la beatificación del arzobispo de San Salvador monseñor Oscar Arnulfo Romero, quien fue asesinado en 1980.

La señora Aminta Aguilera, quien tiene un poco más de 34 años de residir en Nicaragua, emocionada señaló que trabajó de forma directa en las comunidades cristianas de base que organizó monseñor Romero. Además, calificó de “justa la decisión de las altas autoridades de la iglesia católica”.

Ella, justo cuando recibía la noticia sobre la beatificación del religioso, era visitada por tres personas nacidas en El Salvador y con más de 3 décadas en el país. Todos juntos elevaron plegarias a Dios para que “ese acto especial sea muy pronto”. Asimismo, manifestaron que “este anuncio llenará de regocijo a quienes compartieron con Romero el compromiso de contar con un mundo más humano, más justo y equitativo”.

"un Defensor de los derechos"

“Nosotros somos el resultado de ese trabajo de concientización que hizo Monseñor Romero, un personaje que ofrendó su vida para que en El Salvador se diera una transformación social profunda, que incluyera el respeto a los derechos humanos universales, y para que también fuera posible un Estado de Derecho”, detallaron.

José Amaya y Mario Mejía, también salvadoreños nacionalizados nicaragüenses, aún recuerdan el dolor que les provocó el asesinato de su “guía y líder espiritual”, a quien consideran “un defensor de los derechos de los marginados y desprotegidos”.

Amaya y Mejía recuerdan la serie de iniciativas que impulsó monseñor Romero para que, desde el análisis de la realidad propia de las comunidades más alejadas y empobrecidas, las mismas pudieran ser transformadas.

En la ciudad de Estelí, como parte del reconocimiento al compromiso social demostrado por el arzobispo salvadoreño a través del cristianismo, los pobladores bautizaron un barrio con el nombre de monseñor Oscar Arnulfo Romero. Lo mismo hicieron con un centro escolar que hace algunos años fue construido por el gobierno del presidente Daniel Ortega.

Recuerdan el trágico día

Aguilera y muchos salvadoreños-nicaragüenses, con palabras tristes hicieron una retrospectiva de lo sucedido aquel 24 de marzo de 1980, cuando su guía espiritual fue asesinado en el preciso momento en el que oficiaba una misa en la capilla de un hospital para enfermos de cáncer. Según refieren estos feligreses, el religioso fue asesinado por “hombres con el alma envenenada de odio”.

Entre el conjunto de salvadoreños-nicaragüenses que viven en Estelí surgió la iniciativa de enviar una misiva al papa Francisco “agradeciéndole por este gesto de agilizar la beatificación del guía espiritual”. Asimismo, dijeron estar seguros que este es el resultado de la "buena voluntad" de su santidad, quien precisamente es originario de este continente.

Emigraron a otros países

De igual forma hicieron remembranza de los meses posteriores a la muerte de Romero, cuando muchos salvadoreños emigraron a otros países como Nicaragua, esto debido a lo que denominaron “represión exacerbada de parte del sistema imperante en aquél entonces en El Salvador”.

Según datos de la embajada de El Salvador en Nicaragua, en este país hay entre 35 mil y 40 mil salvadoreños, siendo los lugares donde más se asentaron Estelí, Nueva Guinea, y Managua.