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Si bien el bullying no está establecido como un delito dentro del Código Penal, hace poco el juez Primero de Distrito Penal de Adolescentes de la capital, Roger Sánchez Báez, dictó medidas cautelares de libertad asistida y trabajo comunitario para tres menores de edad que lesionaron psicológicamente a otra joven.

La sanción, por tratarse de menores de edad, consistirá en la sujeción a vigilancia de una persona adulta, además deberán asistir a programas ocupacionales donde les explicarán lo que es el bullying y las consecuencias que acarrea a las víctimas.

Según Miguel Villegas, de la ONG italiana Soterra, “en los casos de bullying, la justicia debe servir para que las personas que incurren en el mismo comprendan el sufrimiento causado a quienes han sido sus víctimas, para que no lo vuelvan a repetir”.

Sin embargo, el juez suplente del Juzgado de Adolescentes, Juan Pablo Sánchez, consideró que si bien el sistema de justicia es competente en estos temas, no deberían llegar a los juzgados sino resolverse en la escuela y en el hogar, “porque someter a estas muchachas, aunque sean autoras de un delito, al sistema judicial, al sistema de adolescentes, por muchas garantías que haya, de una u otra manera te somete a un procedimiento que las va a marcar por el resto de sus vidas”.

Histórico

Para la docente del Departamento de Psicología de la Universidad Centroamericana, UCA, Dinorah Medrano, esta medida evidencia un problema que ha existido desde siempre en Nicaragua.

“Lo histórico es que alguien se atrevió a denunciar y, más aún, que alguien se atrevió a decir que eso no es correcto y que debe ser sancionado de alguna manera y que es un comportamiento inadecuado que afecta a una persona. Eso para mí es fundamental, más que la sentencia”, manifestó Medrano.

Además, recordó que parte de las secuelas que se generan por el acoso escolar, como la pérdida de la autoestima, pueden durar toda la vida e incluso llevar al suicidio.

“Yo no lo veo para sancionar, es para que abramos los ojos que debemos hacer algo, debemos de trabajar con los maestros y que estos comiencen a poner límites en las relaciones”, agregó la experta.

Deficiencias

Los especialistas coinciden en que la labor de corrección y educación debe iniciar en la familia, a pesar de que es en los centros de estudio donde se dan los casos de bullying. Por ello, tanto Sánchez como Medrano instaron a poner mayor atención a este tipo de situaciones.

Por su parte Silvio Gutiérrez, director de Fe y Alegría, consideró que actualmente el sistema educativo no está preparado para abordar estos problemas a pesar de que no son nuevos.

La causa de esta deficiencia, agregó, se debe a que muchas veces se asocia el bullying con indisciplina, y busca corregirse con mayores controles que pueden generar más rechazo hacia la víctima.

Gutiérrez sugiere que a través de un conjunto de normas de convivencia participativa, en lugar de un reglamento escolar, y contenidos académicos relacionados a habilidades para la vida, se apueste por crear conciencia sobre los derechos y responsabilidades de todas las partes, y así lograr relaciones de respeto.