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La misión del Fondo Monetario Internacional, FMI, que evaluará el desempeño del programa económico de Nicaragua, inició ayer las reuniones con autoridades del Banco Central y del Ministerio de Hacienda, en un momento difícil, porque la paralización de la Asamblea Nacional evita cumplir con algunos de los compromisos.

Entre los temas a discutir entre ambas partes está la situación del país frente a la crisis económica mundial, cómo financiar el Presupuesto de la República de 2009, el estado futuro de las exportaciones y la acumulación de reservas para el próximo año.

Antenor Rosales, Presidente del Banco Central de Nicaragua, BCN, se mostró optimista ante las dificultades que tendrá el país de cumplir con los compromisos establecidos en el programa económico firmado con el Fondo.

Uno de los retrasos que tiene el programa es que no se ha logrado aprobar en la Asamblea Nacional, los tres miembros que faltan para completar el directorio del BCN, lo cual impide que la institución pueda aprobar las políticas monetarias.

Rosales agregó que la aprobación del proceso negociador de los Certificados Negociables de Inversión, Cenis, que el BCN llevó a cabo en agosto con representantes de bancos locales, es lo primero que deberá aprobar la directiva del banco y es uno de los incumplimientos.

“Estamos en dependencia de que la Asamblea Nacional asuma con la responsabilidad que ha caracterizado al primer Poder del Estado, el decidir sobre los asuntos de interés de la ciudadanía en general, aprobar los recursos que se requieren para impulsar programas de gobierno y actividades para enfrentar un año difícil como será 2009”, expresó.

Reconoció que el trabajo del Parlamento es de vital importancia para mantener el clima de estabilidad macroeconómica, para que el país pueda tener la capacidad de enfrentar un año tan difícil como será 2009, y que explicarán a la delegación del FMI, que ese Poder del Estado no ha aprobado los temas prioritarios para el gobierno y la sociedad nicaragüense.

La Asamblea Nacional también tiene trabados la aprobación de dos préstamos de 20 millones de dólares cada uno, del Banco Interamericano de Desarrollo, BID y el Banco Mundial.

Además, el incumplimiento de los criterios de desempeño del programa, mantiene congelado un desembolso de 19 millones de dólares del FMI. El organismo ya había desembolsado dos partidas del mismo monto cada una, de un monto total de 118 millones de dólares para los tres años del programa.

“Mientras no se produzca el cumplimiento de algunos criterios de desempeño, como la elección del nuevo consejo directivo, requerirá de mucha inteligencia y paciencia el poder convencer al directorio del FMI que se autoricen los desembolsos”, opinó Rosales.

Sobre el peligro de que los incumplimientos saquen al país del programa con el Fondo, Rosales afirmó que lo que debemos temer es el riesgo de que sigamos en un estado de pobreza y necesitados de la cooperación que se requiere para salir de esa situación tan compleja como es el hambre y la salud, sobre todo en un momento en que la economía mundial y regional está sujeta a tantas dificultades.

Cooperación es importante
Contrario a lo señalado por otros funcionarios de gobierno, Rosales reiteró que la cooperación de cualquier tipo no puede sustituir a otra, y que toda ayuda debe ser complemento de la que ya existe.

Rosales dijo que entre los compromisos con el FMI, están el mantener una política antiinflacionaria que sea verdaderamente efectiva, y que se desarrolle en 2009, además de mantener la tasa de inflación en el 5 por ciento anual.

Sobre el problema de gobernabilidad en el país, afirmó que más que una preocupación del FMI, es interés de los mismos nicaragüenses, los que deseamos tener una gobernabilidad que nos permita enfrentarnos con una posición firme y unitaria ante esos organismos que tienen sus exigencias.