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El bochorno causado por los fuertes calores del año pasado podría repetirse en el 2015, según algunos expertos en el tema, debido a que el efecto del calentamiento global y los procesos climatológicos son continuos y sostenidos en el tiempo.

Según la agencia meteorológica de las Naciones Unidas, la Organización Meteorológica Mundial, OMM, el 2014 fue el año más caliente de la historia, con un incremento de 0.57 grados por encima de la media global, aunque la diferencia con 2010 (0.55) y 2005 (0.54) es tan pequeña, que es imposible afirmar con certeza cuál de ellos fue el más cálido de los tres.

Marcio Baca, director de Meteorología del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) manifestó recientemente a medios de comunicación del Gobierno, que “nos estamos enrumbando muy posiblemente y de forma rápida hacia años mucho más calientes de lo que tuvimos en el año 2014”.

Si bien las autoridades aún no han brindado un pronóstico final para este año, se cree que el 2015 podría traer consigo temperaturas por encima de la media habitual de 37,5 grados.

“Los modelos climáticos para hacer proyecciones a futuro ya detectaban al 2014 como un año anómalo. Nosotros pensamos que el 2015 va a ser caliente, pero no necesariamente tan caliente como el 2014”, indicó Amado Ordóñez, director del Centro Humboldt.

Agregó que el año pasado, en Managua se alcanzaron temperaturas de más de 40 grados.

“Si a esto se suman las proyecciones de distintos organismos especializados que pronostican que en los próximos años las temperaturas en la región centroamericana podrían elevarse en cuatro grados más del promedio, “estamos hablando en promedio, si se han dado temperaturas medias diarias de hasta de 40 grados, pues podemos llegar a 43 o 44 grados”, señaló Ordóñez.

Daños catastróficos

Por su parte Armando Ugarte, docente de la Universidad Nacional de Ingeniería, UNI, y representante de la Mesa Nacional de Gestión de Riesgo, MNGR, señaló que “la tendencia mundial es que sí va a haber un aumento de temperaturas, y hay un umbral en donde si llegamos a dos grados, o el clima se incrementa dos grados, los resultados pueden ser catastróficos, casi irreversibles”.

Entre esas consecuencias, sugiere Ugarte, están los daños a la producción, principalmente a productos de gran importancia en la dieta de los nicaragüenses, como los frijoles y el maíz que no son resistentes a altas temperaturas.

Para Ordóñez las altas temperaturas podrían traer afectaciones para la salud, porque el calor “va a someternos a un estrés en el ámbito de la salud, muy fuerte”, por lo que enfermedades como la hipertensión podrían dispararse.

Además, considera que existen riesgos de deshidratación “porque obviamente hay gente que realiza trabajos físicos al aire libre y en condiciones de altas temperaturas es sumamente delicado”, advirtió Ordóñez.

AGUA AMENAZADA

Sin embargo, el problema más preocupante es el del acceso al agua. En 2014, en zonas de occidente se reportó que el 80% de los pozos excavados manualmente no tenían agua. Además, Ordóñez recordó que alrededor del 70% de los cuerpos de agua superficiales como ríos, lagos y lagunas están contaminados, por lo que no son aptos para el consumo humano.

Ordóñez cree que el país no está preparado para estos aumentos de calor, por lo que sugiere que se requiere de una transformación del código laboral, para trabajos de actividad física principalmente, mejores procesos de transformación tecnológica y tener previsiones para situaciones de crisis con el agua.

Según el director del Centro Humboldt, por lo general las olas de calor empiezan a sentirse a partir de mediados de la segunda o tercera semana de febrero.