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Segunda entrega

En la lista con los mejores resultados de los exámenes de admisión de la Unan-Managua sobresale un 100, solo uno. El número está en la columna de resultados de la prueba de matemáticas y es la nota de Guillermo Amador Campos, un maestro de Boaco de 40 años que desea profesionalizarse estudiando Matemáticas y Física.

Al maestro le sigue un chavalo de Sébaco que siempre participaba en las Olimpiadas Matemáticas, que sacó 92 puntos y que estudiará Medicina. Su nombre es Josué Daniel Castro y aprendió lo básico de estas ciencias: sumas, restas y divisiones, con su mamá y su papá.

Ninguno de los dos casos es típico. El maestro estudiará sabatino para de una vez por todas quitarse el estigma de profesor empírico y el chavalo ni siquiera estudió el primer grado. “Mis padres me enseñaron el abecedario --cuenta Josué Daniel Castro durante una breve entrevista telefónica-- después a leer y también las operaciones básicas: sumas, restas y divisiones, y a los siete años entré a un colegio y dijeron que si salía bien, me iban a pasar al segundo grado”. Así fue.

Para el examen de admisión de la Unan, el maestro Guillermo Amador Campos preparó a varios estudiantes. Todos, dice, aprobaron el examen. Lo cierto es que esos jóvenes son una minoría. Los resultados de los exámenes de admisión de las universidades revelan la pobre calidad de la enseñanza en el país. Solo el 8.76% de los aspirantes aprobaron el examen de matemáticas.

 ¿Qué se hace mal?

Rafael Lucio Gil, doctor en educación y director del Instituto de Educación Xabier Gorostiaga S.J. de la UCA, dice que para explicar el fracaso de los bachilleres en los exámenes de admisión de las universidades públicas, se debe ir atrás, analizando qué ocurrió en los primeros grados de la primaria.

“Esto es una cadena en la que se van acumulando déficit”, anota Gil. “Un niño que nunca pudo aprender a leer y a escribir en los tres primeros grados de primaria con el nivel que se requiere”, está destinado a presentar este tipo de problemas.

Josefina Vijil, directora del Centro de Investigación y Acción Educativa Social, Ciases, sostiene que la primera debilidad “es que no hay un proyecto educativo de nación articulado a un proyecto de desarrollo del país, que sirva de guía para políticas educativas de mediano y largo plazo”.

A criterio de Vijil, “las políticas educativas no tienen norte, no tienen continuidad, no son evaluadas y por tanto, no hay un capital educativo acumulado. Siempre se está partiendo de cero y las decisiones se toman basándose en las ideas e intereses de los gobiernos o ministros de turno”.

Clave 1: maestros

Se dice que la calidad de la educación está dada por la calidad de los docentes, expresa Melba Castillo, investigadora del Ciases, al entrar en uno de los temas claves para entender las causas del fracaso de los bachilleres: la escasa formación docente.

“Todos los países de la región están llevando la formación inicial docente al nivel terciario, Nicaragua la mantiene en el nivel medio. Para ser maestro de primaria basta haber terminado tercer año de secundaria”, explica Castillo.

Josefina Vijil lo indica de forma más sencilla: “Los maestros están recibiendo una formación que no compensa sus vacíos y que no es relevante, por lo tanto, ellos reproducen en el aula sus propios problemas de formación”.

Lo anterior hace deducir que los maestros tienen los mismos problemas que los estudiantes. A ellos tampoco se les está enseñando a leer comprensivamente, a pensar lógicamente y, entre otras cosas, a investigar.

Cada año la Unan-Managua emprende una agresiva campaña para captar maestros de matemáticas que posteriormente enseñarán en la secundaria. Gloria Parrilla, directora del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (Unan-Managua), indicó que en la actualidad está en marcha un nuevo plan de estudios aprobado en 2013, que incluye innovaciones tecnológicas, más didáctica y cursos de probabilidades.

Parrilla dice que usualmente los estudiantes tienen una formación deficiente y que se aumentó el período de prácticas de profesionalización. “Pasan un semestre en el que solo observan las clases y otro semestre en el que dan clases. Les damos becas completas, les damos tutores, una atención especial”, agrega.

El Ministerio de Educación ha impulsado capacitaciones para profesionalizar a maestros rurales y de primaria. Eso, sin duda contribuye, considera la pedagoga Ivette Soza, pero agrega que este proceso debe ir acompañado de una constante actualización.

Clave 2: memorización

Los alumnos leen, pero no comprenden, dice la veterana maestra Liana Somarriba, directora del Liceo Bello Horizonte. Para buscar las causas de esta situación hay que regresar al punto anterior: los maestros.

“Los maestros han aprendido a aplicar un primer nivel de comprensión, que es reproducir, pero no saben entender. Lo vemos, por ejemplo, cuando los estudiantes intentan resolver exámenes y ni siquiera entienden los enunciados o los responden de una manera equivocada”, explica Rafael Lucio Gil.

Según Gil, “hay un déficit impresionante de comprensión lectora, porque aunque los niños lean con fluidez, no entienden lo que están leyendo”.

Cada año, dice la especialista Melba Castillo, “ponemos el grito en el cielo porque no salen bien en las pruebas de admisión de las universidades, pero ¿qué pasa por ejemplo en el caso de matemáticas? Lo que estamos haciendo es enseñando memorísticamente: siente y copie, no hay manera que el estudiante aprenda matemáticas en abstracto. Trabajamos la resta y jamás se nos ocurre decirle: ‘si tu mamá te dio 100 pesos y te comiste un eskimo, ¿cuánto te quedó?’”

El Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo, Terce, elaborado por la Unesco y presentado en diciembre de 2014, confirmó que los estudiantes nicaragüenses tienen deficiencias de lectura, deficiencias en matemáticas y poco desarrollo de la conciencia fonológica. Los resultados y sus respectivas conclusiones son abrumadoras: El 66% de los estudiantes de primer grado y el 37.7% de segundo no realizaron ningún cálculo correctamente.

Los resultados del estudio “Educación en Nicaragua: retos y oportunidades”, elaborado por el BID y publicado en septiembre de 2012, indican que el nivel de aprendizaje de los estudiantes nicaragüenses está entre los más bajos de América Latina.

“Los resultados de las pruebas nacionales de aprendizaje muestran que la gran mayoría de los estudiantes tienen un dominio restringido de los contenidos de la prueba, o logra solo el nivel básico. El 70% de los alumnos de tercer y sexto grado tanto en la prueba del 2002 como en la del 2006, logra solo el nivel básico en español y matemáticas”,

Clave 3: currículo

Yolanda Lagos, máster en didáctica especial de la lengua, sostiene que un gran desafío del Ministerio de Educación es revisar el currículo y determinar si contiene lo que “requiere el estudiante de acuerdo a las demandas del contexto nacional”.

“Yo diría que es un currículo abrumador con todo lo que tiene. Necesitan revisar para descongestionarlo. Otro desafío tiene que ver las competencias, ¿qué competencias están desarrollando los estudiantes de primaria y de secundaria?”.

Para la pedagoga y maestra Ivette Soza, la parte educativa no solo está directamente “ligada a lo que hace el docente en la escuela, sino también a lo que hace la familia en la casa”.

“Si bien es cierto, hay nuevas estrategias pedagógicas, también hay distractores que están incidiendo en que los alumnos no logren esa parte tan esencial como es la comprensión, el análisis y la interpretación”, dice Soza.

Otro aspecto fundamental es que el modelo de escuela que tenemos es obsoleto. “En Nicaragua no hemos analizado esta situación y no hemos articulado el modelo a las necesidades, dice Josefina Vijil.

“Por ejemplo, no tenemos ofertas diferenciadas para los niños de los semáforos, que no pueden, ni quieren, ni necesitan estar cuatro horas sentados escuchando a un profesor, pero que podrían aprender con otras modalidades. Actualmente lo que articula el sistema es casi siempre la edad del niño, pero debería ser su ritmo de aprendizaje”, agrega.

El maestro Guillermo Amador Campos apunta a otro factor importante: los padres de familia. “Veo a padres de familia en el boletín que solo se fijan si no tienen rojo”, lamenta.

 

66
Por ciento
De los estudiantes nicas de primer grado no efectuó ningún cálculo correcto en el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo, elaborado por la Unesco.

66 Por ciento de los estudiantes nicas de primer grado no efectuó ningún cálculo correcto en el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo, elaborado por la Unesco.

37.7 Por ciento de los alumnos de segundo grado tampoco pudo hacer ningún cálculo.