Jorge Eduardo Arellano
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Roma / El País    
El cura más amado y controvertido de Parma se llama don Luciano Scaccaglia, y, en plena polémica por la oposición de la Santa Sede a la despenalización de la homosexualidad, Roma le ha colocado en el punto de mira.

Scaccaglia es conocido en la ciudad (que en los últimos meses ha sido escenario de algunas acciones de tipo racista y homófobo) por su disponibilidad a acoger a gays y a lesbianas (además de divorciados, pobres e inmigrantes) en su parroquia.

Pero según declaró el miércoles al diario La Repubblica Franco Barbero, un ex sacerdote que fue obligado a dejar el clero por Joseph Ratzinger, en 2003, por su proximidad a los movimientos de gays y de lesbianas, antes de llegar a Benedicto XVI, Scaccaglia, que dirige la Iglesia de Santa Cristina, en Parma, está a punto de ser trasladado de plaza, y probablemente será obligado a colgar los hábitos.

Algunos medios italianos hablan estos días de un clima de “operación de limpieza teológica” y de “caza al hereje” contra los curas más abiertos y progresistas de Italia.

Mientras Scaccaglia espera en silencio la decisión que ultiman la Congregación para el Clero y la Doctrina de la Fe, las asociaciones de gays y de lesbianas se han movilizado contra la iniciativa tomada por el Vaticano frente a la resolución de las Naciones Unidas, y han convocado manifestaciones en varias ciudades.

En Roma, el sábado, se reunirán muy cerca de la Plaza de San Pedro, bajo el eslogan Nunca más asesinados por ser gays. “La posición de la Santa Sede ha perturbado fuertemente nuestra comunidad”, dijo el miércoles el presidente de Arcigay Roma, Fabrizio Marrazzo, “el Vaticano sigue amenazando la vida de millones de personas al criminalizar la orientación sexual. Es una postura muy alejada del amor y la fraternidad porque se opone al final de la barbarie”.

El martes, la Santa Sede hizo pública, además, su negativa a firmar la Convención por los Derechos de los Minusválidos, que aprobará en breve la ONU, por considerar inaceptable que la resolución no contenga una prohibición explícita del aborto.