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Las tormentas de nieve, como la que actualmente impacta el noreste de Estados Unidos, representan una oportunidad de empleo para muchos centroamericanos, entre ellos el nicaragüense Félix Antonio López, quien hasta hace seis años se ganaba la vida como joyero, en la ciudad de Rivas.

López, de 56 años, se mudó al estado de Washington, Estados Unidos, con la esperanza de un mejor porvenir en ese país, y dice que nunca se imaginó que terminaría removiendo cerros de nieve de las carreteras y parqueos para restablecer el tráfico vehicular.

“Cuando llegué inicié a trabajar en jardinería y luego fui contratado por la compañía KT, para trabajar en construcciones y limpieza de carretera y parqueos durante las tormentas de nieve, con palas especiales”, explica.

Trabajo duro

Desde el porche de su casa, ubicada en el barrio Carlos Aguilar, donde se encuentra disfrutando de sus vacaciones, López asegura que el trabajo es extenuante, ya que deben prestar servicio durante el tiempo que permanece el fenómeno natural.

“Hay momentos que pasamos tres días removiendo nieve y, para protegernos, por ratos nos refugiamos en vehículos con calefacción e ingiriendo café; pero ya he visto morir compañeros de trabajo por hipotermia a causa del descenso brusco de la temperatura”, narra López, quien trabaja en el estado de Washington.

Asegura que muchos nicaragüenses y centroamericanos trabajan removiendo nieve, porque es una labor bien remunerada, unos US$20 por hora.

Explicó que una vez que remueven la nieve de las carreteras, un camión pasa derramando arena con sal, para deshacer los cristales de hielo que quedan impregnados en las vías y así dejarlas completamente transitables.

“Pero ciertamente es duro estar en medio de una tormenta de nieve, porque el frío te congela los huesos, te entume los dedos de las manos”, comparte este rivense a solo unos días de regresar a Estados Unidos, donde proyecta integrarse al trabajo.