Rafael Lara
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La actual crisis económica y los niveles de pobreza por los que pasa Nicaragua, reflejados por el informe oficial de nuestro gobierno presentado ante la Comisión de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, podría ser peor, pues la cifra 2.1 millones de nicaragüenses viviendo en la indigencia es un dato de 2006.

Bayardo Izabá, Director del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, señaló que la reunión del recién pasado 3 de noviembre en Ginebra, Suiza, era la defensa del Estado de Nicaragua como informe de 2007, esto antes de que la comisión presentara sus valoraciones finales y recomendaciones que recién fueron enviadas.

Así, el documento fechado en junio de 2007 contiene únicamente datos de 2006. Meses antes que iniciara la crisis del petróleo y en vísperas de la recesión en Estados Unidos.


Informe es claro
El informe titulado “Segundo, tercer y cuarto informes periódicos presentados de conformidad con los artículos 16 y 17 del Pacto por Nicaragua”, en el apartado de la “Evolución de la pobreza”, en la página 22, inciso 26, se indica que a pesar de no contar con cifras más recientes, “el 42.6 por ciento de la población nicaragüense consume menos de 1 dólar de los Estados Unidos de América al día y un 77.8 por ciento consume menos de 2 dólares diarios”.

En su inciso 27 se señala que “entre el período de 1990 y 2006, más de 2 millones de personas han entrado en la pobreza o extrema pobreza. El 82 por ciento de la población, más de 4.2 millones de personas, siguen viviendo por debajo del umbral de la pobreza y más de 2.1 millones de nicaragüenses viven en la indigencia”, dice textualmente.

Izabá indicó que “indigente” es un término que suele relacionarse con carencias más materiales, sin trabajo, en condiciones muy precarias y personas sin hogar.

“En Nicaragua, además de la pobreza extrema en las ciudades, la mayor indigencia está en las zonas rurales. La gran mayoría, a pesar de tener quizá un terrenito, viven en condiciones infrahumanas y sin gozar de los servicios básicos”.

Indicó que las cifras no sólo son alarmantes sino que muy reales, lo cual se demuestra cuando nos detenemos en un semáforo y observamos la cantidad de personas pidiendo limosna y en el precario trabajo informal con que otros intentan ganarse el sustento del día.

“Si bien es cierto que existe un plan nacional de desarrollo, al igual que en las anteriores administraciones del Estado, sólo fue consultado con las organizaciones creadas por el gobierno y, en este caso, bajo el mando de la esposa del Presidente, mientras se excluyó a las organizaciones civiles independientes. Un error evidenciado en la falta de efectividad de sus programas, por no estar inmersos en la realidad de todos los sectores. En este gobierno el plan elaborado no se ha implementado”.


Sin esfuerzos para salir de la pobreza
Señaló que importamos más de los que exportamos, por lo cual en Nicaragua se consumen más los productos del exterior que lo producido internamente. Pero para salir de la pobreza y dejar de ser dependientes de la ayuda externa, se necesita producir. Para producir se necesita la tierra y aún existen graves problemas en la tenencia de la propiedad.

Según el informe presentado por el gobierno, más del 50 por ciento de la propiedad de pequeños y medianos productores presenta algún tipo de problema legal, independientemente del origen de la propiedad sobre la tierra, por la falta de documentos de respaldo legal. Se estima en 10 mil la cifra de propiedades pendientes de resolución en los juzgados pertinentes.

Izabá indicó que desde que entró este gobierno prometió políticas de austeridad, cuando ha sido todo lo contrario. Aparte de los derroches de la familia presidencial y los gastos partidarios, la desigualdad de lo que reciben de salario el presidente o un diputado es equivalente a 11 canastas básicas o más, cuando un profesor de primaria o una trabajadora de la maquila difícilmente pueden comprar el 40 ó 50 por ciento de la canasta básica actual.