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Jinotega
Contemplando la imagen de la Virgen María, frente a su altar. Así encontramos a la “Mamá Lola”, como cariñosamente la conocen muchos jinoteganos, una fiel devota de la Concepción de María.

Llena de regocijo, doña María Dolores Solís de Rodríguez, no se cansa de dar gracias a la virgen por mantenerla en pie a sus 92 años, para cantarle y rezarle a como lo hace todos los 7 de diciembre desde que tenía 7 años, tradición de fe que le fue transmitida por su madre, doña Josefa Guzmán, fiel devota de la santísima madre de Dios.

Aún bastante lúcida de mente, doña Dolores Solís viuda de Rodríguez, personaje muy querido en Jinotega, madre ejemplar, cuya vida fue casi similar a la de su progenitora --un ir y venir por distintos pueblos buscando trabajo y recursos para alimentar y educar a sus hijos--, nos cuenta que desde los 7 años recuerda que su madre celebraba a la Virgen, tradición viene manteniendo de forma independiente hace 60 años, con la ayuda de sus hijas, nietos y bisnietos, cada uno de los cuales pone un granito de arena para hacer del 7 de diciembre la celebración más importante de su vida.

Según cuenta, desde el cuatro de diciembre puso en remojo las dos arrobas de maíz que previamente tostó y mando a moler para preparar la rica agua loja, una bebida a base de maíz y jengibre que se acostumbra a hacer en Jinotega.

Aseguró que jamás le ha pedido un solo milagro a la Virgen, pero que siempre le agradece por ser quien cuida y sostiene a toda su familia, y por los hijos que le dio, pues a pesar de haber quedado sola después que su esposo la abandonó, le agradece a la Virgen el haber podido criar y dar estudios a sus hijos, que hoy son grandes profesionales y cuidan devotamente de ella.

Doña Lola cuenta de algunas revelaciones que asegura que la Virgen le ha hecho, y asegura que la Virgen le ha dicho que los nicaragüenses vamos a sufrir mucho, pero que la alegría vendrá pronto.

“Ella me dijo que cuando ponga su mano todo se va a aplacar, que vamos a sufrir y mucho, pero que todo cambiará y que tengamos paciencia. Seguramente yo ya no voy a estar para verlo, pero lo que ella promete se cumple”, afirmó.

“Ella siempre está intercediendo por nosotros, como una madre que está ante Dios y a la que en toda aflicción invocamos”, indicó doña Lola.