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Mientras Michelle Obama acapara la opinión de expertos de la moda mundial, a tal punto que desde ya se espera imponga tendencia cuando en enero asuma como primera dama de Estados Unidos, su homóloga nicaragüense, Rosario Murillo, desde que asumió el cargo no da signos de interesarse mucho en su apariencia.

Murillo llegó al poder con una imagen muy distante de la formalidad con la que se asocia el rango que ostenta. No renunció a su estilo hippie, al uso excesivo de joyas y maquillaje, ni a llevar el cabello siempre casi al natural.

El diseñador de modas nicaragüense Vicente Castellón plantea que la primera dama, por ser la mujer más importante de un país, debe ser la mejor vestida. Regla que a su criterio no se cumple en Murillo, “porque maneja una imagen demasiado informal, una imagen demasiado recargada, demasiadas prendas encima, llama demasiado la atención”.

Castellón considera que el “look” de Murillo “estalla en colores, estalla en textura. Desde el cuido del cabello es una imagen no trabajada, no depurada. Está bien el ‘look’ para sus creencias y para su filosofía de vida, pero para ser una primera dama, no”.

Otra opinión
Por otra parte, el reconocido maquillista Augusto López, sostiene que cambiar el “look” de Murillo no es recomendable. Según su criterio, su imagen comulga con la que la Administración de Daniel Ortega quiere proyectar al proclamarse un “gobierno del pueblo”.

Este especialista señala que estéticamente Murillo necesita “retoques” sin necesariamente tener que renunciar a la esencia de su “look” hippie. Castellón también cree que se podría, siempre y cuando modere el abuso del color y de accesorios. El asunto de las joyas, López lo justifica como algo distintivo de la personalidad de Murillo.

No obstante, reconoce que a la primera dama nica “no le caería mal un blower (pistoleado). Hacerse un alisado más suave para que no se le mire muy colocho el cabello… hay ocasiones que le permitirían a ella utilizar algo más sofisticado pero siempre sutil, no cambiarle la imagen”.

¿Por qué no el cambio? López responde que un cambio radical de “look” en Murillo crearía una brecha con la imagen que a nivel institucional maneja el gobierno. Alega que la sofisticación en el terreno de la apariencia impone distancia, contrario al “look” relajado de Murillo que la proyecta como una persona sencilla, del pueblo, y por tanto accesible.

Añade: “Cada persona adopta la personalidad que quiere proyectar a través de la orientación que ella vaya a desempeñar, en el caso de la señora Michelle Obama, es una mujer muy clásica, muy conservadora, de muy poco maquillaje y un peinado no tan feudal, pero sí un peinado conservador… (Rosario Murillo) se ha destacado por un estilo muy hippie que lo ha sabido dominar y lo ha sabido llevar. Conserva un peinado muy práctico, no utiliza blower, no usa moña, simple y sencillamente ella conserva un peinado muy fresco de acuerdo con la personalidad que ella ha cargado todos estos años”, argumenta el maquillista.

¿Ha mejorado?
Pese a que no es muy notorio, López sostiene que la imagen de Murillo desde que asumió la presidencia Daniel Ortega, ha mejorado. “Al inicio del gobierno nuestra primera dama mantenía colores muy llamativos, pero al pasar el tiempo ha venido mejorando. Ha mejorado la imagen del cabello, ya no miramos aquel cabello demasiado cargado, se mira más ordenado, se aplica algo más wet (húmedo)”.

“En cuanto a vestuario ha mejorado, ha optado por atuendos de un solo tono. No es la típica primera dama de blazer o extensión”, dice López.

Castellón también opina que las elecciones de vestuario monocromático que ha lucido Murillo en ciertas ocasiones, han sido certeras, no obstante insiste en que su mayor pecado es la recarga de accesorios.

Sugerencias expertas
Según López, Murillo necesita pistoleado, técnicas para profundizar más los ojos, “porque ella tiene ojos prominentes”. Cree que necesitaría “una tutoría de maquillaje para definir los colores, que vayan más de acuerdo con el vestuario que use. Maquillaje más suave en tonalidades pasteles, respetando su personalidad y su criterio.

“Sería bueno que tuviera su buen kit de maquillaje, y de igual manera, si lo permitiese, dejarse asesorar por un técnico que mantenga la misma imagen pero con ciertos retoques”, precisa.

Vicente Castellón sugiere un guardarropa en colores pasteles, además del clásico blanco y negro. “Ella es una mujer delgada que podría lucir muy bien. No explota su figura, más bien la cubre”, apunta, tras señalar como un acierto la selección de telas como el lino y el algodón, apropiadas al clima de nuestro país. Además, le propone maquillaje mate y evitar el exceso de brillo en el rostro.