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El clamor de las comunidades indígenas de la Costa Atlántica, afectadas por el huracán Félix, se hizo sentir en la voz de Susana Marley, coordinadora municipal de sociedad civil en Waspam, Río Coco, quien solicitó a las instituciones encargadas ayuda en alimentos, medicinas y traslado de heridos que deben ser atendidos por doctores especializados.

“Navidad está triste para las comunidades del Atlántico. Hemos acudido a varias instancias, entre éstas la Procuraduría de Derechos Humanos, al Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), tocado las puertas a los diputados costeños y a la Asamblea Nacional, sin obtener respuesta. No sabemos porqué”, dijo Marley.

En condiciones deplorables

En Rosita tuvieron un encuentro líderes indígenas de las comunidades mayangnas y mískitas, y aseguraron que en las comunidades de Santa Marta, Rosita, Siuna, Puerto Cabezas y Río Coco, sólo en septiembre al inicio de la emergencia (en dos ocasiones) recibieron alimentos y están pasando hambre. En esa ocasión les dieron una libra de granos (arroz y frijoles) por persona.

Además, que aún hay mucha gente afectada que vive en champas, porque no hay permiso para cortar los árboles caídos y el Instituto Nacional Forestal (Inafor) no da la autorización.
Otra situación grave la constituyen los heridos. “Trasladaron y atendieron a diez en el Hospital ‘Manolo Morales’, pero hay que atender a tres mujeres que se volvieron enfermas mentales en el municipio de Waspam, y a cuatro afectados por quebraduras en las piernas. Así mismo, se necesita atender a un paciente que padece de doble lesión valvular aórtica, y para que sobreviva es necesario hacerle una operación para repararle el daño cardíaco.

Lo anterior sucede a pesar de que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), entre otros organismos internacionales, continúan enviando ayuda.
Intentamos conocer a través del Sinapred cuál era su posición ante la denuncia, sin embargo ayer no logramos contactar a alguien autorizado que pudiera darnos información.

Alimento hay

Alfredo Missair, coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas, comentó que a través del PMA se comprometieron a dar cobertura a 90 mil personas, sin embargo, por la afluencia de ayuda están atendiendo a unas 120 mil personas en la Región Autónoma del Atlántico Norte.

Obviamente, la situación de los habitantes de esta zona es desesperante, con el 94 por ciento de la población por debajo de la línea de pobreza, y la verdad es que se necesita ayuda alimentaria para 190 mil personas, y el Sistema de Naciones Unidad no es suficiente para eso, y tiene que haber otros organismos que ayuden.

La entrega de alimentos es complicada, y la RAAN uno de los peores escenarios que se puedan tener, pues su población está dispersa en una región con acceso muy difícil y a elevados costos.

“En ocasiones se hace más caro llevar el alimento que tenerlo. Se han logrado avances y se está logrando dar buen cobertura, pero la situación nunca será la ideal y mucho menos perfecta para hacer llegar la ayuda a todos los rincones de la RAAN”, dijo Missair.

Proyecto de semillas

Laura De Camini, representante de la FAO, expresó que tienen un plan de reactividad productiva en colaboración con el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), además de varios países donantes, que consiste en la entrega de semillas a las familias que perdieron sus cosecha y que ahora podrán hacer su siembre de apante para que la gente ya no dependa de la ayuda internacional.

Esta asistencia asciende a 2.2 millones de dólares para la entrega de semillas, lo cual ya se está realizando. En proyecto está la destinación de 500 mil dólares dirigidos a los pescadores artesanales y aprovechamiento de la madera para construir viviendas. Además, negocian con España un proyecto de 2 millones de dólares para aprovechamiento de los bosques, y se negocia con Finlandia un proyecto de 600 mil dólares para barreras contra incendios.