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El asesinato del comerciante y abogado chinandegano Fabio Rivas Montealegre, de 41 años, a manos de un sicario guatemalteco conocido con el nombre de Raúl, de unos 44 años, a la 1:30 de la madrugada del sábado último, fue un aviso para el magnate Piero Coen Montealegre, ex embajador de Nicaragua en Italia y Honduras.

Esa es la apreciación del odontólogo Mario Rivas Baldizón, padre de Rivas Montealegre, asesinado de cinco de disparos de revólver calibre 357 y rematado por el chapín, quien de acuerdo con registros migratorios, ingresó por el puesto fronterizo El Guasaule la mañana del viernes para participar en un torneo de pesca junto a varios adinerados en la Marina Puesta del Sol, jurisdicción de El Viejo.

De acuerdo con un testigo del crimen, quien solicitó el anonimato por seguridad personal, un grupo de amigos, entre los que figuraba Piero Coen Montealegre, departieron en un restaurante de Chinandega adonde llegó Paolo, hijo de Piero, junto al guatemalteco. A las doce de la noche, el fuerte empresario los invitó a su hacienda El Cortijo, ubicada en la salida hacia el puerto de Corinto, a continuar la tertulia.

El declarante le dijo a Don Mario que Fabio cedió asiento a Piero Coen Montealegre, en el bar El Picadero, de la hacienda El Cortijo, por lo que Rivas Montealegre quedó de pie, e inexplicablemente, sin mediar palabras, el asesino desenfundó el revólver y le ultimó.

“Mi hijo tenía muchos valores morales, pero no era potentado. El crimen fue alguna razón que le querían mandar a Piero, que sí es poderoso y hay gente que le tiene antipatía y habla mal de él, aunque yo lo defiendo porque lo conozco desde que era pobre”, expresó.

Añadió que Coen Montealegre, primo de su difunta esposa Norma Teresa Montealegre, es incapaz de matar, mucho menos a un familiar, aunque le resulta extraño que el asesino haya huido por la puerta trasera de la fortaleza El Cortijo, y que la Policía todavía no tenga pistas de su paradero.

Agregó que su primo político, Piero Coen Montealegre, es una máquina para hacer dinero “no necesariamente mal habido”. Don Mario considera que las diez personas que estaban en el lugar se lanzaron al suelo al escuchar las detonaciones, por lo que no tuvieron tiempo de defender a su vástago.

Confesó que a las tres de la mañana, Coen Montealegre lo llamó por teléfono para comunicarle que habían matado a su hijo, por lo que se enrumbó hacia El Cortijo, donde lo recibió un celador, quien le solicitó cédula de identidad y lo hizo pasar.

El cuadro que encontró Don Mario era dantesco. Su hijo tenía impactos en el ojo, tórax, vena femoral y tetilla izquierda; efectivos policiales le entregaron el cadáver, y solicitaron su autorización para practicarle autopsia en el Instituto de Medicina Legal, pero él se negó.

Fabio vivió un año en una casa de Coen, en Guatemala
Don Mario Rivas recordó que en la década de los ochenta, Piero Coen refugió a su hijo en una casa de Guatemala, donde vivió un año, para protegerse del Servicio Militar Obligatorio; posteriormente el empresario lo trasladó a México, debido a que le confesó al progenitor que tenía problemas en la capital chapina.

“En su oficina se dio una gran balacera, no recuerdo si hubo muertos, él, Piero, presumía que mi hijo podía estar en peligro, por eso lo trasladó a México y no lo quería exponer, igual situación ocurrió ahora”, lamentó.

Criticó la falta de beligerancia en las investigaciones de la Policía de Chinandega, quien según él, se ha dedicado a investigar a varios primos de Fabio, y a su hijo Mario Rivas
Expresó que si la Policía no esclarece el crimen y captura al sicario, él tiene familiares con altas influencias en varios poderes del Estado para llegar hasta el fondo de las investigaciones.

Llamado a Aminta Granera
El abogado y experto en investigaciones criminales, German Garay, apoderado legal de Don Mario Rivas Baldizón, dijo que es insólito que a más de 72 horas del asesinato, la Policía no haya tomado declaraciones al grupo de personas que se encontraba en la hacienda El Cortijo, incluyendo a Piero Coen Montealegre, y más bien investigadores se han dado a la tarea de indagar a familiares del hoy occiso.

“Es necesario que la Policía reconstruya los hechos, haga la inspección ocular y coordine con Migración y Extranjería para que haya retención migratoria, sólo de esa manera se descubrirá la verdad. Es necesario que la Policía tenga resultados de criminalística para determinar el tipo de revólver, y debería tener un expediente confeccionado con al menos 750 folios, y no llega ni a 30. Insisto en que se investigue para descubrir la verdad”, expresó Garay, quien laboró para la Dirección de Investigaciones Criminales en la década de los ochenta en la Policía de Chinandega.

Instó a Aminta Granera, Directora de la Policía Nacional, y al fiscal general Julio Centeno Gómez, que orienten a sus subalternos agilizar las pesquisas para que el crimen no quede impune.

Para Garay, es inaudito que extranjeros vengan a Nicaragua a matar a nicaragüenses honrados, por lo que si la Policía no esclarece este hecho, quedaría en entredicho su profesionalismo.

En la Policía de Chinandega hay hermetismo total. Intentamos entrevistar al jefe departamental, comisionado mayor Marvin Castro, pero fue imposible. La mañana del martes, un escolta de Piero Coen, visiblemente nervioso, declaró en Auxilio Judicial. El subcomisionado Carlos Hernández prometió la mañana del domingo un retrato hablado del criminal, pero se excusó porque el perito se había marchado de la delegación policial.

“Estamos investigando, pero casi no conocemos nada”, dijo un oficial. Se supo que el criminal habría cruzado la frontera con Honduras la madrugada del sábado a bordo de un lujoso vehículo, lo que no fue confirmado por la Policía, que insólitamente sólo tiene cinco casquillos del revólver manipulado por el sicario guatemalteco.

Se conoció que Piero Coen Montealegre, se marchó de Chinandega con la presión arterial elevada. Vittoria Peñalba, Directora Ejecutiva de la Fundación Coen, dijo que posiblemente emitirían una comunicación, pero al cierre de nuestra edición no se había hecho efectiva.