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La unidad de la Dirección General de Bomberos que cubría la Purísima impulsada por la familia Ortega-Murillo, recibió la orden de enderezar sus mangueras contra las personas que hacían fila a fin de conseguir los alimentos que repartía el clan presidencial
Las personas afectadas, muchas de ellas niños, gritaban para que ya no los mojaran, y los bomberos de Gobernación se compadecieron y bajaron sus mangueras.

Los “refrescaron”

Según el subcomandante Ramón Landero, ésta es una técnica común que utilizan en caso de desordenes masivos, “nosotros tiramos agua para bajar la temperatura que había en el ambiente. Además, todos estaban sofocados, así que lo hicimos para refrescarlos, siguiendo la orden de la Policía”, precisó.

De acuerdo con lo que nos explicó el teniente de la Dirección General de Bomberos, Apolonio López, esta técnica debe ser realizada con mucho cuidado, porque de lo contrario, si se cae en el exceso, puede provocar un shock hipotérmico.

No obstante, Napoleón Boniche, subteniente de los bomberos voluntarios, indicó que la acción fue “contraproducente e incluso riesgosa para la salud de los presentes”, destacando que en el lugar habían mujeres embarazadas o con sus bebés en los brazos.

Acción humillante
“Esta táctica la utilizamos en conciertos o donde sabemos que únicamente hay gente adulta, no donde hay niños”, aseguró Boniche, quien también calificó la acción de “humillante para todas esas personas”.

El 24 de diciembre del año pasado, el recién electo presidente Daniel Ortega, entregó junto a su esposa Rosario Murillo, la cantidad de 20 mil juguetes a igual cantidad de niños. En dicha ocasión la Cruz Roja no registró ningún tipo de emergencia.

Esta vez la presencia de los “alimentos para el pueblo” provocó que las personas se desesperaran por obtener sus paquetes. Los bomberos registraron 97 emergencias generales, entre las que se cuentan 63 afectados por sofocación, cuatro con bajones de azúcar, siete con insuficiencia respiratoria y seis personas con problemas cardíacos que fueron trasladados al Hospital “Lenín Fonseca”.

La espera fue larga
Quizá la sofocación de las miles de personas que desde tempranas horas de la tarde se encontraban haciendo largas filas, fue porque tuvieron que esperar que la pareja presidencial apareciera.

Por fin, a las siete de la noche empezó la actividad. Arroz, frijoles, azúcar, aceite, salsa de tomates, cereales y una que otra pasta, fueron parte de los alimentos que componían los casi 40 mil paquetes que fueron repartidos entre los asistentes a la Purísima organizada por el gobierno.

Pero a medida que avanzaba la noche, la gente creía que se quedaba sin su “gorra”, y la desesperación se empezaba a apoderar de los participantes. De repente ya no se distinguía fila alguna, sino un amotinamiento general.

Todos se apretaban entre sí, gritaban, se empujaban, y buscaban la forma de avanzar lo más rápido posible, hasta llegar al altar donde la familia Ortega-Murillo haría entrega de las bolsas.

Los antimotines parecían no dar abasto para mantener a las personas en formación.

“Juegan con hambre de la gente”

Carlos Moreno, vendedor del Parque Central de Managua, prefirió quedarse en su casa ayer por la noche, como adivinando el “vulgareo” que según él, se iba a armar. “Éstos juegan con el hambre de la gente, yo por eso mejor compro mi arrocito en la venta, aunque para eso deba trabajar todo el día, y no vengo aquí a que me asareen”.

No todos pensaron igual que Moreno, y movidos por la devoción hacia la Santísima Concepción de María o por la necesidad de conseguir alimentos, resistieron el baño nocturno.