Luis Alemán
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Los delincuentes sabían que la casa que estaba asaltando la madrugada del pasado siete de diciembre era propiedad del abogado Mauricio Herdocia, quien años atrás fue el abogado de Nicaragua en el litigio que mantiene este país con Colombia.

El conocimiento de los delincuentes sobre el lugar que asaltaban es una de las presunciones que mantiene la Policía, tras finalizar las entrevistas de rigor en el proceso investigativo que desarrolla en busca de los autores del hecho.

El vigilante de la vivienda, el señor Juan Francisco Serrano, confirmó a la Policía que el sujeto que parecía dirigir el grupo de asaltantes habría dicho que Mauricio Herdocia, “era la persona que andaban buscando”.

El subcomisionado Danilo Obregón, jefe de Auxilio Judicial del Distrito Tres de Policía, no dio mayores detalles sobre el robo con intimidación cometido en residencial Planetarium. “Estamos investigando”, fue lo único que dijo el jefe policial.

El grupo de delincuentes vestía de negro y traía para cubrirse el rostro pañuelos con colores negro y rojo; y todos traían armas cortas. “Esa es la persona que estamos buscando”, dijo el sujeto, cuando el vigilante les dijo que quien vivía en esa propiedad era el abogado Mauricio Herdocia.

Fuentes policiales que no quisieron identificarse, afirman que ese elemento hace indicar que el robo no se trató de una simple acción de delincuencia común. “Fue algo premeditado, planificado previamente”, dijo la fuente.

Pero, además, el mismo sujeto que parecía ser el jefe del grupo, contestó que “no podía saber lo que ellos andaban buscando”, cuando Herdocia les pidió que se fueran de la casa en tanto ya tenían lo que querían --refiriéndose a las cosas que se robaron.

Los delincuentes, además de llevarse uno de los vehículos del abogado Herdocia, también cargaron con 11 teléfonos celulares, entre ellos dos Black Berry, pero también cargaron con dos computadores portátiles, certificados de depósito a nombre de la esposa de la víctima, condecoraciones, dinero en efectivo en moneda nacional y en dólares norteamericanos.

Según las investigaciones policiales, todo comenzó cerca de la media noche del siete de diciembre, cuando los perros ladraban con mucha desesperación. Herdocia conversó con el vigilante de la casa recomendándole tener cuidado. Cerca de las 2 de la mañana, Herdocia fue sorprendido por un hombre armado, quien le dijo que se trataba de un asalto.

Desde entonces todo fue tensión, en tanto siempre estuvieron bajo la intimidación de armas de fuego que portaban los asaltantes, quienes fueron apareciendo en la escena de uno en uno, hasta llegar a la cantidad de cinco sujetos.

Los delincuentes exigieron al abogado que entregara el arma que tenían en la casa, pero éste les contestó que no poseía ningún arma. Herdocia y su esposa quedaron bajo la vigilancia de un hombre armado, mientras otros sujetos revisaban la casa y aparecieron después con el hijo del abogado, acompañado de la esposa y un niño.

Luego todos fueron metidos en un solo cuarto y obligados a acostarse sobre una cama, siempre vigilados por un sujeto, hasta que éste desapareció casi cerca de las cuatro de la mañana.

Fue hasta que confirmaron que los delincuentes habían abandonado la vivienda, que buscaron al vigilante, a quien encontraron atado de pies y manos en la casa que comúnmente utiliza.

En la búsqueda de evidencias, también encontraron a uno de los perros, que fue ahorcado con un cable.