Redacción Central
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Hombres y mujeres que ejercen el periodismo en la Región Autónoma Atlántico Sur, reaccionaron indignados por la cobarde e injustificada agresión de la cual fue víctima el corresponsal de EL NUEVO DIARIO en Estelí, Máximo Rugama.

“La intolerancia en contra la libertad de expresión y el irrespeto a los periodistas está llegando a niveles inaceptables”, señaló indignado Sixto Chamorro, un destacado reportero radial de Bluefields.

En tanto, Neyda Dixon, colaboradora de El Canal 2, exigió que se castigue a los victimarios de Rugama, y al mismo tiempo hizo un llamado a medios oficialistas para que dejen de promover el odio en contra de los periodistas independientes.

Recientemente, varios periodistas de Bluefields han sido ofendidos y amenazados por familiares de individuos que han enfrentado procesos judiciales por casos de tráfico y almacenamiento de estupefacientes.

Incluso, un agente de la policía que fue procesado por la masacre de tres campesinos en la hacienda El Encanto, se refirió de forma grosera y amenazante hacia los reporteros que se encontraban presentes durante el juicio.

Asedio

La noche del 26 de agosto fue asaltado en Bluefields, el corresponsal de El Nuevo Diario en la RAAS, Heberto Jarquín Manzanares, A quien lo despojaron de su teléfono celular.

20 minutos después del asalto, Jarquín interpuso la denuncia ante le delegación policial de esa ciudad identificando plenamente al asaltante y sus secuaces. Insólitamente, el investigador de turno, Reinaldo Dávila, mejor conocido como “Cuñadito”, le explicó al corresponsal que esos chavalos (asaltantes), eran amigos y colaboradores de la policía, y se comprometió a persuadirlos para que regresaran el aparato robado.